miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cristo profundidad del Cristianismo

Cristo profundidad del Cristianismo
Y de Dios en el Hombre


La dimensión espiritual de profundidad humana y divina trasciende en su axiología la dimensión del mundo físico y de la materia, a pesar de que su punto de partida es una analogía que se basa en ella ya que el mundo espiritual estrictamente no tiene dimensiones.
En la profundidad de Cristo el sentido del universo es el hombre hasta la intimidad de Dios. A través suyo no solo es posible sino debido compaginar la ciencia y la sabiduría, el espíritu y la materia, la física y la metafísica y la realidad híper - cósmica y divina a la que trasciende nuestra realidad en el cosmos. La verdad de la ciencia conduce a la sabiduría o pierde su sentido y esto acontece tanto en el mundo físico de la materia como en el de la metafísica y del espíritu. En su dimensión espiritual Dios mismo es la realidad en el tiempo de las cosas y en el hombre Cristo es esa realidad.
La naturaleza del conocimiento humano y su significado en el universo no tienen una explicación exhaustiva que dentro de sí despeje la presencia en claro oscuro de la luminosidad del misterio. Científicamente la interpretación de la conciencia es descrita únicamente como una función más de la actividad neuronal sin lograr explicar algunos de sus enigmas. El fenómeno de la conciencia en la frontera del universo cuántico hacia el discernimiento del mundo real y sus partículas elementales sugiere la presencia de un observador que tal vez sugiere a su vez la conciencia de Dios y la del hombre.
El monoteísmo en la cumbre de la Revelación es la apoteosis del reino de Dios que a la luz divina nos revela el misterio de la vida misma de Dios. Este misterio, el mayor tal vez del Cristianismo revelado por Cristo es el que en la teología cristiana como artículo de fe se denomina el misterio de la Trinidad. Cristo como testigo de la intimidad de la vida divina siendo como Dios ser de sus entrañas nos da a conocer su pre- existencia eterna anterior al tiempo y a la Creación en el contexto de su eternidad. A su vez el misterio de la redención que requiere su muerte y su resurrección gloriosa son el punto de partida y el principio de la nueva Creación.
En ella podemos contar con las puertas abiertas a la Mansión de la vida íntima de Dios siempre y cuando en el momento dado seamos contados entre sus elegidos. Es increíble pero cierto que Dios comparte por Cristo lo más profundo del abismo de su divinidad hasta la cumbre de su gloria.

El ser y sus entrañas
Brota infinito hasta la cumbre del ser
Cristo desde la profundidad de sus entrañas

Espíritu divino es soberano,
Superando su ser a la materia
Cuerpo y alma en el hombre es cosa seria,
Espíritu del hombre es ser humano.

Hombre y Dios Jesucristo es el camino
Y al hombre que se salva resucita
Porque amor inmortal de Dios le invita,
Espíritu de Dios es su destino.

Por la gloria infinita de su nombre
El universo existe para el hombre,
Espíritu de Dios, el mundo estalla.

Elocuente el silencio de su voz
Habla siempre el Espíritu de Dios,
Su Palabra divina nunca calla.
Oye su voz
Y estalla la materia
Que existe en Dios.
Intimidad de Dios
En El existe la eterna complacencia
Que en Cristo la comparte con el hombre

Espíritu y materia son la ciencia,
La Palabra divina es poesía
En la fuente de la sabiduría,
Observadores Dios y la conciencia.

El alma humana siente su presencia
Que le exige el culto de latría
El hombre espiritual no es fantasía
Y encuentra en Dios divina consistencia.

Recitando poemas del Salterio
Dilucida que el ser es un misterio
En presencia del Todopoderoso.

La plenitud del ser le hace dichoso
Plenamente a la luz del Evangelio
Al hombre espiritual, ¡maravilloso!
Sabiduría
Trasciende fantasías
Gozando a Dios.
Maravilla de Dios
La vida humana es una maravilla
Maravillosamente divina

Plan divino invitar toda la gente
Se expande o se contrae el universo,
Misterioso infinito ante la mente
Dentro el reino de Dios, en Cristo inmerso.

Al distinguirse en su profundidad
Luz eterna y amor incandescente
Divina dimensión su intimidad
Misterio de su ser, Cristo evidente.

Hasta el fondo de Dios se precipita,
Plan divino trasciende el mundo creado
Con todo el universo que ha triunfado.

Profundamente Cristo resucita
Y el mundo nuevo más que humanizado,
Eternamente lo ha divinizado.
¡Ven mundo creado,
Maravillosamente
Divinizado!
El Testigo de Dios
Un solo Dios y tres personas
Revelación divina en la humanidad de Cristo que es divina

Testigo Cristo del monoteísmo
Que el ser divino en su divinidad
Es uno solo integrado en su unidad,
Quien me ve mira al Padre en uno mismo.

Porque amor que les une es ese abismo
De perfecta absoluta intimidad
Y en su vida interior la inmensidad
Atesora ese amor sin espejismo.

Primordial a Creador y al mudo creado
Engendra el Padre al Hijo por amor
Siendo el Hijo eterno su engendrado.

El Santo de los santos es sagrado
Tres personas divinas en un Dios
Padre, Hijo y Espíritu de Amor.
Un solo Dios
En la vida divina
Y tres personas.
La Redención
A los ojos de Dios fue necesario para redimir
El que Cristo tuviera que morir para resucitar

Cristo es vida en la cumbre del dolor
Cuando muere en la cruz que merecemos,
La vida muere pero no el amor
Que inmortal resucita cual sabemos.

Vida eterna resurge en su esplendor
Venciendo al mal el bien como entendemos,
Dios le llena de gloria por su honor
Que es el triunfo inmortal que pretendemos.

Luz eterna se le quedó prendida
En su cuerpo apagado de tal suerte
A oscuras en las sombras de la muerte.

Espíritu que alienta y fuego fuerte
La luz del mundo que alumbró encendida,
Sintiendo en sí la fuente de la vida.
La cruz que es nuestra,
Se la adjudica Cristo
Y la hace suya.
Creador y Creación
Noche infinita frente al mar y el universo
Su silencio es grito del alma

Las olas son las voces de los mares
Silencio de la luz, hablan callados
Universos de cielos estrellados,
Canten salmos, oceánicos cantares.

Canta el alma lamentos y pesares
Se lamenta esperando el bien deseado
En la tierra el amor desesperado,
Dios en silencio y sus sagrados lares.

Los ángeles se ponen a cantar
Y nuestra alma a anhelar el infinito,
Su silencio en la noche, nuestro altar.

Ser todo en la Creación para adorar
Meditar que el silencio es resucito,
Y es el nombre de Dios lo que hay inscrito.
Creador Creación
Y noche universal,
Para adorar.
La Trinidad
Padre e Hijo en la unidad del ser divino
Unidos personalmente por Amor

Amor eterno en la divinidad
De los cielos divino regocijo
Nadie conoce al Padre sino el Hijo
Engendrado desde la eternidad.

Vida eterna de amor en unidad
La gloria de los cielos que bendijo
Desenredar la tierra de enredijo
Bondad y claridad de amor verdad.

Cuando muere y también resucitado
El Padre celestial da testimonio
De que Cristo es su Hijo bien amado.

Es herencia y divino patrimonio
Paternidad y filiación unidas,
Inseparables, lo que Dios más cuida.
Tal como es Dios
Divino uno y trino,
Cristo en nosotros.
La luz divina
Dios luz y vida que ilumina de amor
Los cielos y la tierra

Esta luz en la gota de rocío
No es del sol ni de todas las estrellas
Transparencia y mirar de cosas bellas
Más allá de las nubes en navío.

Luz eterna infinita en su cuantío
Más profunda y sin fondo toda ella
La intimidad de Dios su luz más bella
Brotando de Él, como divino río.

Esta luz alumbrando el infinito
Es presencia divina, luz y calma
Transparencia divina, toda el alma.

Es la eterna verdad perfecto escrito
Ser de amor y bondad al pecho inscrito,
La gota de agua el corazón en llama.
La luz divina
Creador y la Creación,
Todo ilumina.
La gloria del Reino
Dios al soberbio lo vomita y al humilde da su gracia
Y el amor y la gloria de su ser

¿Es grandeza del hombre ser soberbio?
Despreciando el que Dios es su Creador,
Más grandeza en verdad es ser humilde
Aceptando del todo al Salvador.

La soberbia del hombre es su mal nervio
Al portarse arrogante ante el Señor,
Servir a su Palabra, hasta la tilde
Le conviene al seguro servidor.

Dios vomita al soberbio y lo destruye
Si se humilla, le exalta y reconstruye
Ser humilde ante Dios, es ser un genio.

Humilde mansedumbre nos construye
No el nervio sin cerebro, sino ingenio,
Se trata de la gloria de su reino.
Venga tu reino,
Justicia, amor y paz,
La vida eterna.
Monoteísmo en la cumbre
Un solo Dios y su unidad inquebrantable y gloriosa
Uno en su divinidad trinitaria

Superior al error del panteísmo
Siendo el todo en todo y por todo
Resurrección en vez de polvo y lodo
La realidad de Dios, monoteísmo.

Cuerpo místico es del cristianismo
Cristo humano y divino en su acomodo
Creador y la creación son de tal modo
La realidad, divino misticismo.

Amor del Padre en su sabiduría
En la cumbre del ser, el ser divino
Cristo luz de esa gloria y su camino.

Monoteísmo en culto de latría
Panteísmo que no es idolatría,
Es plenitud del alma y su destino.
Un solo Dios
Distinto en tres personas,
En nuestras almas.
Divina herida
Eternamente el amor herido pero feliz
Con la salud eterna de la gloria

Es de Dios la profunda inmensidad
La de Cristo en profundo Cristianismo
De verdad y de amor el gran abismo
Es del hombre también su intimidad.

Connatural a la divinidad
Dios su Padre con El es uno mismo
Y en su ser diviniza el humanismo,
Por amor y en unión de eternidad.

Esperanza es el hombre celestial
En la gloria del cielo angelical,
Profundidad de Cristo vida eterna.

Y encumbrado en la cumbre sempiterna
Nos sublima en su cuerpo espiritual
Y en su herida de amor, ¡Cristo inmortal!
Amor herido
Lo cura solo Dios,
Su eterno nido.
Ojos de sabiduría
Mirando y escuchando la Creación
El ojo ve y el oído escucha a Dios

Partículas atómicas actuando
Bioquímica en acción que nos asombre,
Sabiduría almacena cada nombre
Las huellas que el cerebro va encontrando.

Neuronas del cerebro están hablando
Consciente la conciencia ve su nombre,
Cuanta ciencia de Dios descubre el hombre
Sabiduría divina trabajando.

La cuántica midiendo en su teoría,
La mente del Creador todo ilumina
Y es ciencia del saber sabiduría.

Sin teorías lo divino es energía
Y los hechos de Dios siempre adivinan
La evidencia cual es, ¡fuerza divina!
Viste azul cielo
Para mirar a Dios,
¡El alma humana!

miércoles, 17 de agosto de 2011

Evolución del ser y plenitud de la materia

La interpretación de la materia como evolución hacia nuestra realidad histórica a partir de la hipótesis cosmológica del estallar del universo no necesariamente repugna o contradice la tradición humano espiritual de orientación divina como revelación. Lo que la mente humana descubre en la naturaleza es susceptible de armonizar con las realidades superiores del mundo del espíritu, porque el espíritu de la materia y la materia del espíritu son un encuentro universal en el alma humana donde se realiza también el encuentro con Dios. Superior a las hipótesis y las teorías del hombre y más allá de la ciencia y su evidencia espacial y temporal existe la verdad suprema como estética de la razón práctica capaz de contemplar en la fe, la esperanza y el amor la belleza de Dios. El visita el alma humana, atraído por la fe, y viene al hombre quien por acción de fe contempla internamente la presencia de Dios.
La integración del hombre es imperativa totalmente o su desintegración total. El poder de la tecnología en sus manos puede reconstruir o destruir la vida humana en el planeta con proyecciones definitivas menospreciando el plan de Dios para que persista como continuidad de posibilidades el don de realizar una vida divina. Los valores de la axiología del espíritu y de la materia evolucionan en el ser humano con ambas trayectorias en su perspectiva con la gran disyuntiva de supervivencia o extinción.
La humanidad está por escribir su destino como poema de tragedia o como debe ser, el himno triunfal y una oda de alegría hacia la plenitud del amor y de la vida. Necesitamos poner en acción nuestra fuerza constructiva e inspirarnos en la intuición del Creador tan dentro de la materia misma como del alma humana plataforma inconmovible que nos afianza a la gran esperanza inquebrantable de unir los cielos y la tierra y lo divino con lo humano en los valores del ser. Abrir las alas hacia la plenitud inmortal del espíritu de Dios y la materia perenne llena de su gloria. No debemos hacer de la vida un bosquejo de la nada sino todo lo contrario, debemos respetar la vida desde su origen del nacer para vivir la vida misma que naciendo en nosotros debe trascender hasta el triunfo de su historia.
Nacemos para vivir a pesar de tener que morir, nuestro destino se proyecta hacia la felicidad a pesar también de sufrir tanta desdicha. Nacemos para ser libres a pesar de la esclavitud. Nacemos para la paz a pesar de nuestras guerras. Nacemos con derechos de igualdad a pesar de nuestros tropiezos y sus culpas. Nacemos para amar a pesar del odio que amarga nuestra vida. Nos entusiasma la esperanza en crecimiento como azahares de luz que se renuevan como estrellas de la inmensa lejanía que aunque se marchitan y se apagan renacen a la vida desde el fondo de nuestro ser. Nos desafía el imperativo categórico, debemos ser.



Visionario de Dios
La intimidad de Dios en los límites del universo
Es cumbre y el abismo insondable del ser divino
La divina visión nos ilumina
Y en el tiempo parece que vislumbra,
Que es la fe del amor que nos alumbra
La presencia de Dios, su faz divina.
La esperanza y la fe fueron su mina
Claro oscuro del tiempo en la penumbra
La misma eternidad que nos deslumbra
Amor eterno que jamás termina.
Cuando dentro del alma le encontramos
Nos entendemos con la eternidad,
No es teoría ni relatividad.
Le sentimos divino y necesario
Caminando con El mientras llegamos,
¡Mansión divina, todo su escenario!
De la eternidad,
Necesario absoluto
Es Dios eterno.


Evolución del Amor
Grandes aguas no ahogan el amor
Ni apagan su fuego feliz e incandescente

Espíritu de Dios es en el hombre
Corazón que palpita en la materia
Agua viva de luz divino el nombre
Y el rio del universo por su arteria.

La eternidad y el tiempo que se asombre
Del amor y la fe que andan de feria,
Y hace eterna verdad su sobrenombre
Ser hombre y Dios, en Cristo cosa seria.

Con todo el universo en su camino
Divina fe del corazón humano
Fraternidad de Cristo soberano.

El corazón de Dios puesto en su mano
Creador y la Creación ante su sino,
El amor, no discute su destino.
Enamorado
Halló su perla fina,
¡Amor amado!

La negación de Dios
Acontece al hombre negar a Dios
Y afirmarlo por gracia con mayor certeza

El necio según su mente excéntrica
Le dice al corazón que no hay un Dios,
Luz sin luz y la mirada tétrica
Cerrando a su oídos la gran voz.

Materia y superhombre, la física,
Evolución errática y atroz
La razón y su impureza crítica,
Errando el vuelo del error en pos.

Moral Pureza, y categórica
Realidad de la razón estética,
Trascendencia de fe y valor divino.

Fenómeno y el numen del camino
La Sustancia del ser, metafísica,
Dios y hombre afirmando su destino.
El hombre necio,
Por gracia rectifica
Y encuentra a Dios.

El Absoluto necesario
Amor que sin amor no puede nada
Y se aniquila todo o se realiza en todo amor necesidad de amar

El nos une a su ser y nos convoca
Regresa al punto de partida inverso
La inmensidad de todo el universo
Y nos besa en el beso de su boca.

Con su amor que divino no revoca
No extiende el universo más extenso
Su intimidad de amar, amor inmenso
La misma eternidad amando evoca.

Es Dios que existe en su divino centro
Persistente en su amor de intimidad,
Es corazón de su divinidad.

Si su reino en nosotros se haya dentro,
Nosotros, estaremos más adentro
En sus entrañas de la eternidad.
El alma humana
Y el Espíritu de Dios
En absoluto.

Fe en nuestro sino
Instinto humano y también divino
Como el de Cristo a su manera

Sabiéndole divino en sus expensas
El amor conyugal no es desdichado,
Uniendo el ser al ser uno integrado
Lo hace el corazón, y ni lo piensa.

Es cosa del amor ser cosa inmensa
Y se es feliz estando enamorado
Hacer sentirse bien al ser amado
Y no lo hace exigiendo recompensa.

Si entiendes bien lo que es naturaleza
Descubre que el amor es don divino
Sin poder encontrar mejor destino.

Que Dios existe en medio de tu sino
Compartiendo contigo su riqueza
Uniéndote a su amor con entereza.
Amor divino
El destino del alma,
Certeza plena.

Amor de Amistad
Benevolencia en el amor la divina amistad
Los caminos de su amor la eminencia de Dios vivo

Resucita el sepulcro, ¡oye Campania!
Cristo llama y le toma de la mano
Poderosa su Voz, Lázaro hermano,
¡Sal de allí y resucita hoy en Bethania!

Más blanca en su blancura no es Albania
Su divina amistad pura y humana
Del hermano querido y dos hermanas,
Los amigos de Cristo de Bethania.

Solo Cristo en el alma de Dios llena
De amor eterno y así es en Magdalena,
Divino Príncipe del reino celestial.

Y supera el amor angelical
Su cuerpo de materia espiritual
Nació de carne y de la gracia plena.
Es Dios y el hombre
La pureza divina,
¡Amor de Cristo!

Autenticidad del amor
El amor programa el plan de Dios
Autentico en sí mismo y en su amor al hombre

Dios eterna verdad del humanismo
Es autentico amor, sabiduría
De Amor sin egoísmo ni cinismo
Mucho menos de falsa hipocresía.

La bondad de los hechos es Dios mismo
Testifica en quien se hace profecía,
Si Cristo está presente el Cristianismo
Es cristiano en verdad, no fantasía.

Generosa bondad no se fatiga
Ni es estricta justicia que castiga,
Quien me sigue conmigo es mi testigo.

Quien se vence a sí mismo que me siga
Viniendo al Padre estará conmigo
Que el reino de los cielos le consigo.
El Padre bueno
De amor inmenso lleno,
Es entrega total.

Amor conyugal
Lo que Dios ha unido
No lo separa el hombre y madura en la unión con Dios

Es jardín que yo siento florecer
Y me miro en mi esposa como espejo
Mirándole feliz amor parejo
De amor carnal y espiritual placer.

Y a mí me siento rejuvenecer
Con labios de licor y vino añejo,
Con ella soy feliz en su reflejo
La intimidad del hombre y la mujer.

Sensualidad feliz acontecer
Sexualidad humanidad y ser,
Siempre aspiro a lo eterno femenino.

Con mi ser en lo eterno masculino
Sentir la eternidad me es menester,
Inspirado en divino amanecer.
Unión sublime
La eminencia de Dios,
Amor eterno.

La entrega del amor
La decisión de amar como entrega total
Es amor de verdad que afianza Dios

Si se logra en la cumbre del camino
La decisión de amar a Dios enlaza,
Nunca rompe ese abrazo en que El abraza
Y es triunfo del amor nuestro destino.

La libertad de amar es don divino
Si lujuria es amor siempre fracasa
Y muere pronto o se va de casa
Y el amor libre se hace libertino.

No debemos dejarnos fracasar
La libertad de amar logra triunfar
Con entrega total al ser amado.

El amor si es amor enamorado
No nos puede jamás abandonar
Debemos elegir eterno amar.
Si Dios se entrega
Debemos entregarnos,
Triunfa el amor.

El amor fiel
Felicidad del hombre y la mujer no en la pluralidad
Sino en la intimidad singular del amor fiel

Pretende el hombre, macho en su poder,
La que llega jamás puede sobrar
Ni aquella que se va llega a faltar,
Lo ignore o no, tal hace la mujer.

El honor, la mujer debe comprender,
Plena honradez de quien le quiere amar
La humana dignidad que exige honrar,
Es digno el hombre con este parecer.

No es verdad el amor si otro acontece
Con la moda de la promiscuidad,
A la bestia el hombre se parece.

El honor del amor que se envilece
Avergüenza a la humana dignidad
Corrompiendo la humana sociedad.
Desde el principio
Dios hizo hombre y mujer
Y el amor fiel.

La unión con Dios
Espíritu de Dios en la materia
Plenitud elocuente de Dios y del hombre

El triunfo del amor es inmortal,
Seremos en los cielos virginales
Como Ángeles de Dios angelicales,
En la gloria divina y celestial.

Materia espiritual no sufre el mal
Gozamos de placeres conyugales
Tanto carnales como espirituales,
Divinidad en Dios, hoy divinal.

El hombre ya no sufre de miseria
Y el tiempo fue una cosa transitoria,
La eternidad, es hora perentoria.

La dicha de ser Cristo real su nombre
Espíritu de Dios en la materia,
Realiza a plenitud ser Dios y hombre.
En la materia
El Espíritu de Dios,
Plena elocuencia.

Misterio del amor
Es la magia de Dios divino duende
El misterio de todo lo divino que El entiende

El hechizo de amor es un placer
Y divina inquietud que no desmalla
Es poder portentoso del destino
Infinito el amor, esa es su talla.

El hechizo del hombre y la mujer
Hechicero que hechiza la pantalla
No es hechizo de amor, es don divino
Que canta al corazón, jamás se calla.

Quien le quiera comprar es más que necio
Tan precioso el amor no tiene precio,
Solo el alma inmortal y soberana.

El hechizo de amor es una mina
Rematando preciosas joyas finas,
Es la perla de Dios, ¡y sólo El gana!
Más que un hechizo
El misterio de amor
Para El lo hizo.

El tesoro del reino
Haced riquezas con las del mundo
Y atesorad tesoros en los cielos

Los ángeles de Dios del cielo informan
No tiene orín el corazón sincero
Ni polilla el tesoro verdadero,
Que amor eterno todo lo reforma.

Amor a los demás a Dios conforma
En vida eterna como amor primero
Y es maravilla, imperecedero,
Los bienes de la tierra se transforman.

La Palabra de Dios tiene razón
Y atesora allí en su corazón,
Que hacer el bien a los demás es oro.

Dios comparte entonces su tesoro
De corazón sirviendo a los demás
Para vivir y revivir en paz.
Haz tu tesoro
Y sirve a los demás,
Como hace Dios.

Plenitud de la gloria
Irremisiblemente el plan de Dios

A Dios y a Cristo y a la eternidad
El bien hacer y el mal vencer les place,
Eterna libertad les satisface
Y el criterio intachable de verdad.

Se define en su eterna libertad
Al plantearse que se hace o se deshace,
Viendo el bien que es mejor y que complace
La justicia afianzando en la bondad.

Amor elige a quienes han amado
Y el reino de los cielos lo han logrado,
Dios glorifica su divinidad.

Cristo pleno perfecta claridad
Eligiendo a quienes ha salvado,
¡Glorifica también la humanidad!
Ninguna pena,
Lo divino y lo humano
La gloria plena.


La acción de Dios y su Palabra
Los cielos y la tierra pasarán pero no mi Palabra
Que es vida eterna

Espíritu del bien ser absoluto
La plenitud de amar, todo su ser,
Plenitud del perfecto acontecer
Y evolución de espíritu y materia.

La eternidad jamás está de luto
Necesidad de ser sin perecer,
Vida eterna es divina en su poder
Divino el corazón, feliz su arteria.

El bien y el mal y su revolución,
El Creador, la Creación, su evolución,
La eternidad y el tiempo y su proceso.

Y espíritu de Dios en todo eso,
La buena nueva y su revelación
Y el Salvador y su resurrección.
Existe Dios
Sus ángeles y el hombre,
Todo en su Voz.

Unidad en plenitud
Dios es solo uno y la plenitud de su gloria solo suya
Y en Cristo la comparte con los ángeles y el hombre

Es suyo el manantial, se lo apersona
Del profundo infinito en El inverso
Su amor eterno la verdad eterna,
Armonizando el bien uno y diverso.

Poema que es divino en prosa o en verso
La unión con Dios, su ser y su persona,
No se trata de unirse al universo
Divina intimidad, es su corona.

Los ángeles de Dios cantan su gloria
Más que estrellas que alumbra el firmamento,
Divina eternidad cada momento.

Vida eterna en el alma Dios contento
Su plenitud de ser Cristo en su aliento,
Dios y Hombre, eterno en su memoria.
Plenitud de ser
Gloriosa unión con Dios,
Dios y Hombre.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Vision del hombre fenómeno humano y alegoría divina

Catadura del alma y Trascendencia divina
Creación y evolución superior a los dogmas y la ciencia
Alma y Dios dialogando el universo

El corazón divino en la razón
Del poder de su amor en plena feria,
Ser feliz para Dios es cosa seria
Madurando cuanto hace a perfección.

En el centro del ser su corazón
Con su vida divina cuya arteria,
Alimenta hasta el alma la materia
Con su espíritu en toda la Creación.

Padre e Hijo eternos se conocen
De donde nace su revelación,
La Palabra de Dios, es su intuición.

La Creación en divina evolución
A todo el universo reconoce,
¡Cristo Verbo de Dios, resurrección!
Dios es el Alfa
Pidiendo que lo lean,
¡Gloria y Omega!
Catadura del alma
Aprender lo que sirve al hombre perder el mundo entero
Y ganar el alma

Descubrir en el alma sus anhelos
Militar de la vida aquí en la tierra
Perdiendo las batallas por la guerra,
Luchando por el reino de los cielos.

Divina libertad halla consuelo
Que espíritu del hombre no se aferra
No al oro de la jaula que le encierra,
Sí a abrir las alas y a emprender el vuelo.

Dejar el universo en travesía,
El éxtasis de amor no es fantasía
Que es más que el infinito en su momento.

El tiempo no la eternidad porfía
Desplegando la luz del pensamiento,
La vida eterna con el cien por ciento.
Gran hermosura
Que el alma aspira a Dios
En su estructura.
Visión de Vida eterna
Percibiendo al hombre fenómeno humano
Y alegoría divina

Evolución de paleontología
Soy el hombre de ayer en esa historia
Soy también su raíz, la prehistoria
Fenómeno de ser, filosofía.

Soy el hombre de la antropología
Plenitud de la vida en mi memoria
Resurrección de Cristo perentoria,
Poema de divina alegoría.

Soy el hombre de ayer y del mañana
Y el futuro de ser cada mañana,
La eternidad del tiempo en que maduro.

Poder de amar es fuerza soberana
Su alegoría es verdad, Cristo seguro,
La vida eterna existe y lo aseguro.
Visión eterna,
Presente del pasado
En mi futuro.
El don por excelencia
Debe ser el amor que supera todo
Por su inmensidad infinita donación de Dios al hombre

Providente el amor y su destino
Cristo el alfa y omega en su Palabra,
Los perros del infierno siempre ladran
Y la gloria de Dios logra su sino.

Dios trabaja en silencio el plan divino,
Del enviado perfecto el cuerpo labra
Con cincel salvador que le taladra
Y en secreto contempla sus caminos.

El cuerpo místico en su esplendor
Integra el tiempo y la eternidad,
El Cristo pleno en su divinidad.

La luz de la verdad no elige en vano
Cielo y tierra escogiendo el mismo plano,
Dios y hombre perfecto don de amor.
Todo es perfecto,
Superior en Dios mismo
Es el amor.
Los elegidos
A la orilla del tiempo la eternidad
La red del Pescador con sus elegidos

El divino poder se ha declarado
Ejércitos de Dios, perseguidores
Con san Miguel arcángel que ha triunfado,
Los ángeles de Dios con esplendores.

Satanás al infierno lo ha lanzado
Con todos cuantos sean sus seguidores,
Tal la gloria del cielo ha proclamado
¡Quien como Dios, se sirve con loores!

La humanidad de Job y el mundo entero,
Satanás tienta al mundo por dinero
Pero Cristo en su cruz nos ha salvado.

El soplar de su boca le aniquila,
Que al fin del mundo la maldad desfila
Y el Padre eterno lo ha glorificado.
Los elegidos
Del mundo redimido,
¡Triunfo de Cristo!
Salmodia y parodia
El límite de la maldad en el mundo
Será la plenitud del reino de Dios

En la humildad pequeña de mi verso
El alma canta a Dios esta parodia,
Las cuerdas del soneto mi salmodia
Al supremo Señor del universo.

Que el bien derrote al mal que le es adverso
Sembrando la cizaña y la discordia,
Triunfe amor al final y la concordia
Y el poder del Señor venza al perverso.

Reviva en todo el mundo su victoria,
Fortaleza de Dios, los redimidos,
Que levante también a los caídos.

Todo mundo en verdad no está perdido,
Vea el Príncipe de paz desde su gloria
Este siglo veintiuno en su memoria.
Haz tu voluntad
Venida de tu reino,
Príncipe de paz.
Destino divino
Nadie sabe del Padre sino el Hijo
Y a quienes quiera revelarlo

La humanidad conoce o desconoce
La existencia de Dios por tradición
Y también por la luz de la razón
O al revelarse, si le reconoce.

La humanidad por Cristo a Dios conoce
Hijo suyo, su mente y corazón
Divino rostro y su revelación
El es Dios con nosotros desde entonces.

La humanidad es el hombre en cada hombre
Herencia de tendencias, circunstancias
Y en sus entrañas las divinas ansias.

Letra es Cristo y Palabra de su nombre,
Humanidad con sed y con su instancia
Toda el hambre divina en su constancia.
A tal misterio
La humanidad aspira,
Dios su destino.
Ante la divina presencia
Las parábolas de Cristo lo proponen
El destino del hombre

Es milagro de Dios, no es imposible
La conducta del buen samaritano
Ni encontrar tanta fe entre los paganos,
Le maravilla a Cristo ser posible.

Testimonio de fe ante lo invisible
Pedir a Cristo generosa mano
Y abrir el Paraíso, soberano,
El buen ladrón pidiendo lo increíble.

Es el juicio de Dios y su criterio
Maravilla divina y gran misterio,
No hay quien no comparezca en su presencia.

Al fin de cuentas es su pertenencia
Y escudriña de todos la conciencia,
Juzgar la humanidad lo toma en serio.
Vivos y muertos
Ante el Padre celestial,
La humanidad.
Maravilla de Dios
Quien tenga oídos para oír que escuche
Quien tenga ojos para ver le mire

Presente al tiempo la Creación se asombra
Victoria de la luz, triunfa en su lucha,
Si ante los ojos la mirada es ducha
Agradezca al Creador bajo su sombra.

Si el hombre inventa a Dios o Dios al hombre
Blasfemia el hombre de inventarle es mucha,
Quien tenga oídos para oír escucha
Que es grito el universo de su nombre.

Siglo veintiuno, encuentra su presencia,
No destruyas el mundo en el que vives
Ni la tierra de Dios donde convives.

Oye su voz que grita en tu conciencia
Su evidente existir con elocuencia,
La eternidad de ser que en ti concibe.
Ve que te asombre
Dios es la vida eterna,
Oye su nombre.
Alimento del alma
Semilla de vida eterna su palabra
La intimidad de Dios en el alma

Nos parecen decir les asimilo
Tiernas aves, sus picos en la arena
Encuentran los insectos cosa buena
Y alimentan sus vidas a su estilo.

La serpiente y su fuerza portentosa
Tiernamente le dice soy tu asilo
Y la boa devora al cocodrilo,
Increíble amplitud pero es la cosa.

La intimidad de Dios nos dice invito
Y el alma se alimenta de infinito,
Su palabra nos sirve de sustento.

Su inmensidad de pan nuestro alimento
La semilla en verdad trigo exquisito
Es pan de eternidad y no es un mito.
Con su universo
La grandeza de Dios,
Dentro del alma.
Tras la conciencia de Dios
El Señor es Juez del universo y en su juicio
Exalta a los humildes y humilla a los soberbios

La paz de Cristo y el monoteísmo
Dios ha elegido y al Cristo de Israel
Para estar con nosotros Emanuel,
Divina paz, no acepta el terrorismo.

Brahmanismo no elige ni el Budismo
Ni a Zoroastro ni torres de Babel,
Es su triunfo el amor y amor es El
No guerras del Islam o el Cristianismo.

Divino Juez y la justicia El mismo,
Elige el bien no el mal, pleno derecho
Triunfa el bien sobre el mal ante los hechos.

No debemos juzgar con optimismo
Ni tampoco juzgar con pesimismo,
Con amor juzga Dios, lleno su pecho.
Amor de Dios
Exalta a los humildes,
No a los soberbios.
Plenitud de la gloria
Irremisiblemente el plan de Dios

A Dios y a Cristo y a la eternidad
El bien hacer y el mal vencer les place,
Eterna libertad les satisface
Y el criterio intachable de verdad.

Se define en su eterna libertad
Al plantearse que se hace o se deshace,
Viendo el bien que es mejor y que complace
La justicia afianzando en la bondad.

Amor elige a quienes han amado
Y el reino de los cielos lo han logrado,
Dios glorifica su divinidad.

Cristo pleno perfecta claridad
Eligiendo a quienes ha salvado,
¡Glorifica también la humanidad!
Ninguna pena,
Lo divino y lo humano
La gloria plena.

La Misión de Cristo
Quien a mi me recibe también recibirá al Padre que me envió
Y haremos allí nuestra morada

Cristo predica con la buena nueva
Eterno Paraíso y nuevo Edén
Lo mismo que el Creador de Adán y Eva
Al reino de los cielos dice ven.
Es Príncipe de paz, nació en Belén
De la Virgen María, en una cueva
De Israel capital, Jerusalén
De naciones del mundo que renueva.
El Mesías ha inventado su camino
La verdad y la vida del destino
Y de amor sin igual, la vida eterna.
Tres años publicó su testimonio
Y fiel al Padre derrotó al demonio
Prometiendo volver, tal como vino.
Aun no termina
La Misión de Cristo,
Va en el camino.



Por la justicia y la paz
Libertad justicia y providencia del destino
Abra el camino
Padre nuestro del hombre universal
El alma tu Palabra la alimenta
Pan de trigo con fuerza material
Lo sabes, necesita y se sustenta.
Padre nuestro bondad espiritual
Que alimentas el alma de contento
Haz justicia social del capital
Y que a nadie le falte su alimento.
Padre nuestro amigo de los pobres
Cuida al rico epulón que no le sobre,
Tu justicia social, haz providente.
La avaricia del rico no mal obre
Riqueza de tu mina, ve la gente,
Padre nuestro, la fuente justamente.
Dios providente
Misterio del destino,
Fe en el camino.




Utopía y realidad
No es utopía la realidad del ideal
Y la justicia social

No levanta la cara y la inclina
Incapaz de la paz y de la guerra
No decide en la lid sobre la tierra
Capital liberal, cuando declina.
Socialista Republica de China
Si la puerta América se cierra
Quebrado el capital hasta Inglaterra
El Dragón, se apodera de la mina.
Si justicia social abre la puerta
Suministra mejor la economía
Y el trabajo se pone en armonía.
Sagrada libertad si es cosa cierta
La justicia social, no es cosa muerta
Sea del rico y del pobre la alegría.
Del capital
Requiere lo esencial,
El ser humano.



Liberación universal
Libera el mundo creado ante el Creador
Cristo judío rey de las naciones y del universo:

Vistiendo desnudez su bella toga
Quien como Dios para decir lo mío,
Oro y plata se libra de la soga,
Liberación de Cristo, que es judío.
Ascético de más místico y yoga
De toda la Creación que se hace río,
Es Él quien debe ser y quien se arroga
La humana condición librar de líos.
Mayor que el Ganges el Nilo y Amazonas
Que todo el Misisipi y los demás,
Es Sagrado Jordán como el que más.
El río del universo Dios sazona
Con toda la Creación entre sus manos,
¡Dios, más que el universo mar y océanos!
Cristo y su mano
Divino el Paraíso,
¡Él lo rehízo!



Visión del hombre fenómeno humano y alegoría divina.
Es posible que la existencia del tiempo y del espacio y todo el universo existan en el contexto de la eternidad como plenitud de inmensidad infinita. La filosofía de la religión generalmente se convierte de filosofía en teología en cuanto que la razón preguntando a la fe humaniza lo divino. En el caso de los mitos orientales parece haber acontecido lo contrario. De manera que en historia de la filosofía existe el criterio según el cual los Vedas son considerados como premisas previas, preliminares ante la presencia de los grandes filósofos griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles y su filosofía. Y en cuanto a poesía humana la experiencia del hombre expresando lo divino se convierte en poemas y cánticos de bella alegoría como acontece en los salmos de David y sobre todo en las parábolas de Cristo transparentes y sencillas como la luz y la música del alma.
La visión del pasado y el fenómeno humano son la inspiración de alguien que ha pretendido
de buena fe descubrir la armonía que sugieren las realidades y el sentido de la evolución de la materia y la creencia de un mundo creado. Creación y Evolución no necesariamente son ni contrarios ni contradictorios basados en el testimonio de la Paleontología que nos presenta una realidad progresiva en el acontecer progresivo y gradual a la vez dentro del tiempo en el que va apareciendo el fenómeno de la vida hasta llegar al hombre. Una presentación objetiva y científica de estas realidades no pretende dar un sentido teológico que no le pertenece a la Paleontología sino que propone que la afirmación de una realidad no es la negación de la otra sino que en verdad sugieren que se compaginan siendo una maravilla.
Este gran filósofo, sacerdote católico y religioso jesuita y gran paleontólogo del siglo XX es precisamente Pierre Teilhard de Chardin quien después de que fue censurado por el Vaticano por haber considerado su teología gnóstico panteista y evolucioista más tarde en este mismo siglo ha sido singularmente elogiado por el Papa Benedicto XVI quien le reconoce como gran pensador y original ideólogo sobre todo es elogiado interpretando la ortodoxia en su elogio de la liturgia cósmica.
Espíritu y materia el hombre expresa su experiencia existencial con la palabra humana cuya expresión de la realidad tiene siempre el perfume y el sabor lógico o poético de una analogía, aun más, puede tener la grandiosidad de una bella alegoría. Las grandes religiones de la historia han enriquecido la literatura y el testimonio grandioso de la historia en forma monumental también en forma arquitectónica o pictórica a más de otras formas del arte, no solo la de la arquitectura y la pintura de la palabra. La alegoría de Dios, de Cristo, de Buda y aun del mismo Mahoma viene siendo testimonio de esta realidad. Y la mente abierta del corazón humano y el respeto a los valores de todas las culturas nos invitan a apreciar en qué forma nos enriquecemos y nos integramos a la verdad absoluta que como realidad suprema es inagotable de expresión e inasequible en su perfección en un mundo no perfecto que aspira a la perfección.

Nosotros el Hombre
Espíritu y Materia.
Ella nos entra por todos los sentidos
Y la hacemos nuestra
Porque ella nos hace siempre suyos
Desde antes y después de aparecer o desaparecer
Aunque nosotros que hemos existido en su intimidad permanente
Estamos mucho más allá de sus cambios y los nuestros.
Ella y nosotros cambiamos y en nuestros cambios nos entendemos
Expresándonos por ella que se expresa por nosotros
Nosotros somos lo que importa en la materia
Y la materia importa por nosotros.

Con una mirada profunda la miramos
Y ella al mirarnos nos enseña
Y así al irnos mirando vamos aprendiendo
Que en materia de energía y en energía de materia
No se gana ni se pierde nada
Nosotros somos quienes ganamos o perdemos todo.
Percibimos en ella su equilibrio apoyada en sus leyes
Que paso a paso hemos descubierto
Entendiendo que es más lo que ignoramos
Contando en descubrir todas las leyes y hacerlas nuestra historia.

El intelecto de nuestro espíritu
Parece encontrarse con otro intelecto en ella
Y establecer un diálogo constante con el corazón espíritu de la materia.
Y allí nos gusta merodear con ella el espíritu suyo
Y también el nuestro que es la misma maravilla
La presencia mágica y la magia de su gran poder.
Tenemos una incógnita de su nacimiento
Y tal vez también de su posible exterminio.
Será que corre en líneas paralelas con nosotros
En eso a lo que en nuestro espíritu llamaos eternidad…
Evolución de la materia en la presencia del Creador
Siendo El su punto de partida y de llegada del Alfa hasta el Omega.

domingo, 4 de abril de 2010

La Pascua en Plenitud

Segunda Parte de Visión de Cuaresma

La Visión de Cristo acerca de su misión mesiánica que contempló en el desierto, la fue reflexionando como experiencia vivida paso a paso a través del paso del tiempo cada día. Maestro de la verdad y taumaturgo del milagro, medico de los cuerpos y las almas pero sobre todo salvador del mundo y mensajero de la vida eterna, se distinguió ilustrando sus enseñanzas por medio de bellísimas parábolas.
Si de todas las santas escrituras dijo que daban testimonio de El al ser escudriñadas con mayor razón acontece esto en sus parábolas donde El está presente en una o en otra forma como el personaje vital proyectando su personalidad única en cada una de ellas.
Si la audiencia de Cristo siempre tuvo sus propias expectativas El siempre fue firme en su agenda bajo los auspicios más o menos íntimos, secretos o explícitos sujetos a la mentalidad divina y en último término al querer y a la voluntad de su Padre con quien estuvo determinado a identificarse de manera total, perfecta y absoluta. La discrepancia más fuerte debió ser sin duda con Satanás y los espíritus del mal que confrontó esporádicamente, con el discípulo traidor que lo vendió desesperadamente y obviamente con aquellos que manejaban el poder religioso y político de quienes fue víctima acabando con su vida mortal al sentenciarle a muerte.
Si todo mundo tenía su propia agenda sobre la misión del Mesías la de Cristo se proyecta fuertemente con la visión clara de la voluntad divina cuya expectativa plantea que el Creador es dueño de todas las riquezas creadas para el bien de todas sus creaturas y que el Padre ama a todos sus hijos a quienes brinda una casa abierta para todos, el hogar divino que conoce Cristo en forma plena. Consecuente persiste y enfatiza que en realidad su reino no es de este mundo refiriéndose sin duda a los intereses ajenos al plan de Dios, según la particular observación de las escrituras según la cual los caminos de Dios no son los caminos del hombre.
Bondad de la riqueza
Soneto
Este mundo de Dios lo quiere hermoso,
Por la fuerza del mal, parece feo
Y al final el demonio será el reo
Ante el triunfo del todo poderoso.
Este mundo será lo más precioso
Redimido por Cristo según creo,
Y en la gloria divina ya le veo
A pesar de sufrir muerte y destrozo.
Dios nos da libertad que hace malicia
Cada rico epulón, con su avaricia
Su opulencia del pobre hace su presa.
Si ambición es infierno de codicia
Dios es cielo con toda su riqueza,
¡Cristo, pobre de espíritu a la mesa!
Bondad de Dios
Un cielo de riqueza,
Libertad plena.
Amor de casa
Soneto
El amor cerca o lejos sin espejos
Sea cerca o lejos, con sus ojos fijos,
Dios tiene en este mundo sus dos hijos
Uno cerca con El y el otro lejos.
En la casa paterna hoy hay festejos
Por el hijo mayor sin enredijos,
Hoy por el se celebran regocijos,
Para el hijo menor, habrá consejos.
Iré a la casa de mi Padre dice
Contra el cielo peque en el mal que hice,
Esperando perdón, va, se arrepiente.
Plenitud del amor ni envidia siente
Confiando el corazón, Dios nos bendice,
Cristo está con su Padre eternamente.
Amor de casa
Es Dios para sus hijos,
Es Padre nuestro.
El mayor mandamiento
Soneto
El buen samaritano no es judío
Ni a su tiempo fanático cristiano,
Evidente, se porta como hermano
Da lo suyo y decide, ya no es mío.
El buen samaritano aclara el lio
Echando todo el corazón, su mano,
Confronta los problemas mano a mano
Navegando a la mar como hace el río.
Dios en Cristo y Cristo en el mendigo
Cielo y tierra te miran ser testigo,
No podrás ignorarlo impunemente.
Detén tu paso ante el divino amigo
Providencia divina en ti consciente
Quiere hacerte su mano providente.
Cristo contigo
El buen Samaritano,
Y tú con El.
Por la oveja perdida
Soneto
Ya sé porque le gusta a Dios la oveja
Que en este mundo se perdió perdida,
Y sé porque a las demás las deja,
No es en vano el rescate, dio su vida.
Ya sé porque del cielo Dios se aleja
Y se viene a curar la eterna herida,
Y sé porque es su amor divina queja
Y a Cristo lo desangra sin medida.
Recursos de perdón, los ha agotado
Y se queda sin nada de su lado,
¿No es la esencia de Dios el ser perfecto?
Con azul infinito sin nublado
Es su gloria divina y sin defecto,
Lo perdido es su todo, ¡ya encontrado!
No pierde nada
Cuando haya lo perdido,
¡Dios tiene todo!
El valor de una dracma
Soneto
Esa dracma que falta anda perdida
Eran diez y la cuenta no es exacta,
Se escudriña la casa y aun la vida
No se admite rendir cuenta inexacta.
Evidente honradez reconocida
El encuentro feliz es más que un acta,
Responsable misión está cumplida,
Compromiso con Dios, no se retracta.
La conciencia del reino sin mancilla
Un tesoro en verdad, la vida diaria
Es lo que hace la vida extraordinaria.
Al final una cosa es necesaria,
Entereza de fe clara y sencilla,
Cuentas claras con Dios, ¡es maravilla!
Dios necesita
El valor de una dracma,
Las cuentas claras.
Hacia la plenitud
Soneto
Por sus frutos el árbol se conoce
Y el que es bueno dará sus frutos buenos,
Es así como Dios lo reconoce,
Del árbol malo brotan frutos malos.
Fe y amor en sus ramas reconoce
Cristo el árbol divino, lo sabemos,
Y que el mal siempre Dios lo desconoce
Porque nunca lo admite entre sus planos.
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos
Y la espiga que se hace pan divino,
Soy la uva y lagar, mis pensamientos.
Florece en plenitud mi crecimiento
Por la fiesta de bodas del destino,
El agua buena, ¡la convierto en vino!
Árbol divino
Buen fruto recogido,
Es Cristo, pleno.
Señal divina
Soneto
Y salió del sepulcro vida plena
Divino incorruptible el cuerpo inerte,
Jesús, que imaginó su propia muerte
La señal de Jonás y la ballena.
Toda el alma divina en gloria llena
Deslumbrante en su cuerpo de tal suerte,
El triunfo victorioso del más fuerte
Eterno e inmortal, libre de pena.
Tres días exactamente y resucita
El cuerpo de anteayer crucificado
Del sepulcro en que fuera sepultado.
Abismo y plenitud, el cielo grita
La gloria eterna en El, resucitado,
¡Al Príncipe de paz lo felicita!
Es el Mesías,
La señal de Jonás
Resucitando.
Vino el más fuerte
Soneto
Vence el mal con el bien, con tal binomio
Logra el triunfo de muerte y del pecado,
La gracia de Jesús crucificado
Más fuerte que la fuerza del demonio.
Venció el amor sin odio en pandemonio
Y la gloria de Dios nos ha salvado,
Deslumbrante Jesús resucitado
Tres personas, divino patrimonio.
La flor del Evangelio en gloria humana
Es Palabra de Dios, es soberana,
Fuerza de Dios su espíritu divino.
Invencible la fe en nuestro destino
Caminos a la gloria los allana
Triunfo eterno de amor, ¡es nuestro sino!
Dios el más fuerte
Vence al mal con el bien,
Eternamente.
La Palabra divina
Soneto
Es ley de Dios al corazón inscrita
Que ordena el orden de la naturaleza,
Los profetas anuncio de promesa,
Revelación divina humana escrita.
Es historia de Cristo bien descrita
Plenitud desbordante de pureza,
Por gracia y por amor son gran proeza
Profetas y la ley, en El prescrita.
Divina la verdad camina andando
Cada paso su tiempo caminando,
Seguid en pos de mí, invita al mundo.
Soy semilla de Dios y luz que abundo
Más allá de la muerte amor fecundo,
¡La Palabra divina siempre amando!
Por Dios escrita
La Palabra divina
Cristo, ¡nos ama!
Nos perdona como perdonamos
Soneto
Setenta veces siete nos perdona
El Señor que nos pide perdonar,
Sentido de equidad, más bien de amar
El castigo y la pena las condona.
Si el perdón es la nota que El entona,
El rencor no lo quiere imaginar
Y su tono debemos entonar,
No perdona a aquel que desentona.
Setenta veces siete Dios se olvida
De la ofensa y la deuda cometida,
El no resiste al arrepentimiento.
Detesta el odio y el resentimiento
Sabiendo que es gangrena allí en la herida,
Sus ojos miran con detenimiento.
Dios nos perdona
Setenta veces siete,
Si perdonamos.
El cántico de bodas
Soneto
No entra el alma sin Él, le es imposible
Al banquete del reino de los cielos,
Si amor de Dios le viste le es posible
Con la gracia divina y sus desvelos.
Con sus ojos El mira lo invisible
Del alma transparente entre sus velos,
La conciencia divina es muy sensible
Divinos escrutando sus anhelos.
El convoca a las bodas del Cordero
Abriendo inmensamente sus oídos,
Conoce por la voz sus elegidos.
Elocuente al silencio conocidos
Con ángeles en coro el cielo entero,
Entona eternamente, ¡oh Dios te quiero!
¿Cómo has entrado
Sin el vestido de boda?
¡Debes salir!
Exaltación de Pascua
Soneto
No se oculta la luz que siempre alumbra
Abra los ojos el que no me ha visto,
Yo soy la luz del mundo dijo Cristo
Soy Príncipe de paz tras la penumbra.
Por divina humildad que no deslumbra
Mi cuerpo es un milagro y es que insisto
Acallando la gloria que revisto,
Jerusalén, humilde me vislumbra.
Treinta años me ocultó mi vida oculta
La eterna voz de Dios soy quien lo exulta,
Con mi cuerpo en la cruz, testigo muerto.
Caminando la calle que me insulta
El sepulcro me esconde, allí en el huerto,
¡Tres días y resucito, Dios por cierto!
Cristo es su faz,
Y humillado lo exalta
Dios, ¡nuestra paz!
Plenitud de Cristo
Soneto
Te mueres por vivir resucitado
Porque eres tu ese mar y eterno río,
Esa muerte no es tuya, Cristo mío
Es la muerte del mundo y mi pecado.
Con tu fuerza de Dio nos has salvado
Siendo el odio y el mal, tremendo lio,
Amor divino tu gloria y albedrío
Muerte es triunfo el demonio derrotado.
Siendo vida de Dios tu eterno quiero
Tu afirmación divina es nunca muero,
Belleza en plenitud tu identidad.
Y eterno amor, no espero o desespero,
Del ser ideal que existe eres verdad,
¡Oh divina utopía, Tú, realidad!
Abstracto en mí,
Cristo, eres plenitud
De Dios en sí.
Mi Reino no es de este mundo
Violenti rapiunt
Soneto
Amor de Dios al mundo eternamente
Lo quiere y todo el cielo le ha entregado,
Y el Hijo que a la tierra lo ha mandado
Es fuerza y corazón, toda su mente.
El vino y nos amó, tan claramente,
Divino Cristo siendo su Hijo amado
Abriendo el cielo, abierto su costado.
Entera dio su vida por la gente
Amor a Dios, primero es el mandato
Y afianzada promesa nuevo trato,
Pero el mundo no entiende sus anhelos.
Ni tampoco comprende sus desvelos
Ni amor divino de tan altos vuelos,
¡Violenti rapiunt, Cristo es arrebato!
Violenti rapiunnt,
Son divino arrebato
Cristo y el cielo.
El fuego de Cristo
Soneto
Soy Príncipe de paz y traigo Guerra
Allanando murallas, toda barda,
El corazón de Dios quiero que arda
Como fuego del cielo aquí en la tierra.
Divina compasión para el que hierra
Conquisto alma y corazón, la yarda,
Amor eterno llega y no se tarda
Abriendo puertas, mi piedad no cierra.
Arranco, planto, destruyo y edifico,
Conmigo o contra mí, no hay más remedio
Mi amor eterno existe siempre en medio.
Soy ser eterno y eterno glorifico
Y el reino de los cielos es mi asedio,
¡Y al Hombre, santifico y deifico!
Cielo en asedio
Mi amor inextinguible,
Fuego en la tierra.
El Dios de la Pascua
Soneto
Dios es la fe y sostén inquebrantable
De la vida, que llena de esperanza
Es certeza de paz y de confianza,
Sed de amor, del amor interminable.
Perfecta realidad Dios adorable
Total adoración, Cristo la alcanza
Y agua y sangre al costado con su lanza,
Divina adoración al inefable.
En el nombre de todo lo que existe
El santo de los santos consagrado
Es cordero de Dios, Cristo inmolado.
Feliz la eternidad ya no está triste,
Penetra el templo hasta lo más sagrado,
¡Es el Hijo adorando el adorado!
Es la verdad,
Este Hombre sí es
Hijo de Dios.
Imposible no beberlo
Soneto
El misterio de Cristo es vida y muerte,
Siendo Dios, es eterna su alegría
Y es éxtasis y es hombre y agonía,
Amor, lo resucita eterno y fuerte.
Coronado de espinas, cuerpo inerte
Corazón traspasado, así moría
Y eterno amor lo resucitaría,
Increíble que Dios tenga esa suerte.
Cristo sufre ante Dios omnipotente
Y el cáliz no beber, impermisible,
La justicia de Dios es contundente.
Generoso sin fin eternamente
La súplica de Cristo es imposible,
¡Lo exige amor, y debe ser posible!
Cristo y su cáliz,
Más que posible
Lograr lo inasequible.
Dios y hombre en agonía
Soneto
Dios a más de divino se hace hombre
Y por grande engrandece su nobleza,
Tanto así que es mayor que su grandeza
Y en la tierra y el cielo es más su nombre.
Tanta dicha divina nos asombre
Lo más rico de Dios es su pobreza
Que aun la humana flaqueza es su riqueza,
El Creador, todo nuevo lo renombre.
Cristo sufre la angustia de tal suerte
Que consuelan su alma en agonía
Los ángeles de Dios por compañía.
Tragedia de hombre y Dios ante la muerte
Cual noche eterna que amenaza el día
Siendo El la luz de la sabiduría.
Cristo agoniza,
Sin luz eterno el día
Es su agonía.
Cristo sabiduría de Dios
Soneto
Cristo el Verbo de Dios, es su estructura
Su Palabra absoluta y necesaria,
Hombre y Dios, cosa más que extraordinaria
Ser bello como Dios, es su figura.
Y al cielo entero llena de amargura
Ser juzgado en el mundo como un paria
Condenado a una muerte estrafalaria,
Sentenciarlo a la cruz, no hay peor locura.
Ansiada redención, Dios lo permite
Y su muerte divina Cristo admite,
Que el infierno ejecute tanta rabia.
Eternamente la justicia es sabia,
Reviva el Universo el gran convite,
¡Gloria a Dios es que Cristo resucite!
Si muerte es rabia,
Resurrección más sabia
Mente divina.
Cristo Resurrección eterna
(Más que judío es hijo de Dios
Resurrección del universo)
Soneto
Cristo ha resucitado eterna dicha
A la gloria de Dios con su esplendor,
Nada existe más puro que el amor
Cumpliendo su palabra ya predicha.
Profética verdad la susodicha
Exalta su humildad con pundonor
Cristo el hijo de Dios, es el Señor
Divina realidad, no más desdicha.
El reino de los cielos vida eterna
Ni es de este mundo ni su sol declina,
Los ángeles lo cantan, ¡no termina!
¡Viva el Rey de la gloria sempiterna,
La Virgen de Israel madre divina
A Adán y al nuevo Edén ¡Dios los refina!
No alegorías,
Humano en lo divino
Eternidad.
Visión de fe
Soneto
Digo y cumplo, no muere claramente
Quien cree en mí como su fe requiere,
Conmigo vive fuere como fuere
No importa que haya muerto humanamente.
Resucito, soy Cristo eternamente
Vida eterna del Padre, nunca muere,
Al dármela la doy a quien me quiere
Y vive en mí con El, divinamente.
Conmigo en mí su cuerpo resucita
Y es semilla que crece como espiga
Siendo su alma de Dios eterna amiga.
Eterna mi Palabra que lo diga
Vida eterna jamás nadie la quita,
Vida eterna, ¡conmigo es infinita!
Resucitando
No muere para siempre,
Quien cree en mí.
Testimonio de Sangre
Soneto
Cristo dijo a su Padre, Tú me escuchas
Y Lázaro dejó la sepultura,
Miradas sorprendidas fueron muchas,
Muerte terca, su paso lo apresura.
Cristo siente que muere con sus luchas
Su derrota que es triunfo que madura,
Monumentos Pirámides casuchas
Tal el tiempo derruye y no perdura.
No es llanto derramado por su amigo
Gloria y triunfo feliz, el gran memento,
Resurrección, divino pensamiento.
Nada y nadie destruye tal momento
En que vence triunfante a su enemigo,
¡Su sangre derramada es fiel testigo!
Presentimiento
Del llanto por su amigo,
Sangre de Cristo.
El Mesías profetiza
Soneto
Dios vive en su Mansión esplendorosa
Sediento Cristo, le pide de beber,
Salió del Padre y tiene que volver
Luz de luz de la luz maravillosa.
Divina humanidad que se desposa
La eternidad banquete de su ser,
Lo celebra su gloria al merecer
El reino de los cielos que es tal cosa.
Cuando el cielo reclama pronto ingreso
Cristo anuncia segundo su regreso
Y la visita del Consolador.
Lo enviará con su Padre y va por eso,
Espíritu de Dios y mutuo amor,
¡Esclarezca ante el mundo al Salvador!
Es admirable
Su Mansión de luz,
Amor en casa.
El nardo en la mujer
Soneto
Es pública mujer linda doncella
Desbordándose en agradecimiento,
Impulsada de un gran presentimiento
Se rinde ante la luz, Cristo destella.
Pecadora mujer doncella es ella
Y huele a nardos su arrepentimiento,
Sentidos, alma y todo pensamiento
La espiritualidad de Cristo bella.
Y se arroja a sus pies que son divinos
Con el polvo de todos los caminos,
Sintiendo su adorable cabellera.
Ella lava sus pies antes que muera
Limpieza por limpieza del destino,
¡Cristo sabe muy bien lo que le espera!
Nardo, mujer
Y el arrepentimiento,
¡Lavan a Cristo!
Suprema realidad
Soneto
La idea de Dios no está en el universo
Que es materia que ignora su existencia,
Puede estar en el hombre y su conciencia
Que descubre y modela su presencia.
La idea de Dios existe en el cerebro
El pequeño universo que celebro
Haciendo de este verso un gran requiebro,
Cual diseña, comprueba su excelencia.
Dios espera el cerebro que lo lea
E invita al corazón para que crea
Descubriendo que es fuente de la vida.
Profundo el invisible en El anida
Eterna realidad, ¡que el alma vea,
Plenitud de verdad es más que idea!
Dios y su vida,
El invisible anida
En su guarida.
La atracción de Cristo
Soneto
Subo a la cruz y atraigo el mundo entero
Y el sepulcro y el reino de los cielos,
Mi vida eterna grita, jamás muero
Nunca más agonía, no sus duelos.
En la cumbre del tiempo soy primero
Satisfecho de Dios, de sus consuelos,
Elocuente y divino eterno quiero
Plenitud del amor y sus anhelos.
Soy camino que llega a su destino
Fidelidad perfecta al ser divino,
Cristo fiel, el honor a la vedad.
Soy vida de la misma eternidad
Floreciente de amor, intimidad,
¡Hombre y Dios vuelvo al Padre que es mi sino!
Yo me levanto
Más alto que la cruz,
¡Cristo ante el mundo!
Divina primavera de Nisán
Soneto
Con el gozo del cielo y su alegría
Dos universos Cristo es uno solo,
Humano y lo divino uniendo todo
Entrañas del Espíritu en María.
Secreto que florece y nacería
De ese vientre divino de tal modo
Que embaraza de Dios divino alveolo
Momento que la Virgen consentía.
¡Oh lirio de los valles, calle el cierzo
Silencio en la Creación que mire excelso,
Florezca eternidad el universo!
La Palabra divina en cada verso
Cual Luna de Nisán bien sabe de eso,
¡Primavera, concibe a Dios inmenso!
Cristo y la Virgen,
Concibe inmensidad
¡A Dios inmenso!
Ley de Amor
Soneto
Esta noche es la cena y la agonía
De mi cuerpo que es pan, de Dios bocado
De la sangre y del cáliz derramado
Y acción de gracias de la Eucaristía.
Siento la muerte en el sepulcro fría
Murió mi libertad que me ha acabado,
Mi muerte y mi pasión me han terminado
Arrancando la cruz el alma mía.
Nací para morir y soy el Rey,
Las tinieblas vencí y la oscuridad
Sabiendo que yo soy la eternidad.
He muerto por amor a la verdad
Y es mi triunfo infinita claridad,
Evidencia de luz, ¡Yo soy la Ley!
Yo soy el Rey
Coronado de espinas,
¡Amor de Ley!

Cristo resucitado
(Encuentro personal)

Soneto
Yo lo busco entre el Pueblo que ha salvado
Escondido en mi fe, yo resucito
Habiendo muerto cuando lo han matado,
Alegre, siento el alma sin delito.

Yo lo busco al que fue crucificado
Y lo encuentro en mi espíritu contrito
Y lo adoro, como es resucitado
Deslumbrante de Dios, lo felicito.

El me enseña sus yagas y el costado
Y me muestra que sigue traspasado,
La gloria de su amor jamás termina.

Su lugar, son los cielos de otro lado,
El amor, siempre en El fuerza divina
Para el mundo hasta el fin, su medicina…
Su amor aquí
Su gloria más allá,
¡Resucitado!

Soy la Luz
Soneto

Abejas celestiales de luceros
Zumbando en los espacios de los cielos
Cristo de luz, de Cristo mensajeros
Panal de miel con todos los anhelos.

La Virgen de Israel por sus senderos
Florido Paraíso, sus desvelos
Volar y colectar, no hacer regueros
Del néctar que es la miel en sus aleros.

La cera del panal que enciende Cristo
Principio, fin y eternidad luciente
Es el Cirio pascual, la luz ardiente.

La mirada del mundo esté pendiente
Resucita el Señor, glorioso visto
Los cielos y la tierra es todo Cristo.
Ya está encendido
El Cirio de los cielos,
¡Resurrección!
Corolario sobre la Pascua en Plenitud
El misterio de Cristo como experiencia mística y estética es lirismo de luz y realidad de un sueño de esperanza que cristaliza en el amor eterno. Los teólogos advierten que el orden natural del ser en la naturaleza y la naturaleza misma son realidades que no destruyen el orden natural necesariamente sino más bien le presuponen en su perspectiva de realización divina. El plan de Dios en el misterio de Cristo sobrepasa la aspiración humana de un mundo ideal utopía la más fabulosa e inimaginable de nuestra mente, por esa misma utopía por decirlo así de la mente divina que se proyecta y se convierte en la plenitud de los tiempos en la eternidad de Cristo con el injerto de su cuerpo místico participando con El de su Resurrección y de su vida gloriosa. Se muere en Cristo para resucitar con El. El sueño de esperanza trasciende ese sueño en realidad de fe y la esperanza como virtud divina en el alma humana predice el fruto del amor de Dios cual fruto cierto.
Un sueño de esperanza y gran lirismo
Poema a la luz
La Mansión de la luz se acerca a la ventana,
La luz mira el universo en sus persianas.
Millones de billones de galaxias sus luceros,
Mirada en la que estalla el mundo de años luz
Son ojos infinitos inmensos en la noche sintiendo esa mirada.
Jinete de la luz manada de corceles
Con crines arrancadas al viento en su carrera
Despeinando luminosos enredos. El, peina desenredos.
Bellamente sacude las tinieblas, desenreda la luz,
Tropieza y no se apaga rompiendo en sus colores claridades transparentes, claroscuros,
Y el negro en que se apaga.
Jinete de la luz abre la puerta entrando a su Mansión y dentro suelta su inmensa cabellera,
Feliz se mira y en casa las contempla hebras de luz resplandecientes
Paseando en los recintos preciosos de su casa.
No tiene en sí alegoría la luz sino la inspiración de todo el universo,
Perfecto rostro y cerebro, cabeza y su cabello.
Admirable Mansión es luz en plenitud,
¡El Amor ese hogar!
Haiku
¡Bella Mansión,
La esencia de la luz
Amor en casa!





Juzgados por el amor
Soneto
Es feliz el vivir en libertad
Aunque el mal amenaza desafío,
Abuso de ser libre es la maldad
Virtud del sumo bien, en El confío.
Sé que cuento con toda su bondad
Y digo siendo Cristo en Dios confío
Aunque el malo convierte todo en lío,
Tentador, tentación de iniquidad.
Los que escoge serán su maravilla
Llamados todos, pocos elegidos
La red les junta a todos en la orilla.
Amor a Dios la pesa es muy sencilla
Cuando llega la tarde de la vida,
¡Reino y cielos, entonen bienvenida!
Amor de Dios
Exacto en su medida,
Gran maravilla.
Amor nos mira
Soneto
Las obras del amor no son mentira
Con esperanza cierta las espinas
Las convierte el amor en ser divinas,
Dios bien sabe el engaño que conspira.
A nadie engaña El si se retira
Su tejido entreteje telas finas
Sacando el oro fino de sus minas,
Con sus ojos abiertos, ve en la mira.
Justicia y el perdón El mismo reta
Con cuentas claras al lograr la meta,
A su manera amor, de mil maneras.
La mística de Cristo, es Dios profeta,
Constante la paciencia, llevaderas
Las obras del amor son verdaderas.
Amor, no engaña,
Justicia y el perdón
Dios ve en la mira.
Lo atestiguó el soldado
Soneto
Razones de matarlo encontraron
Todo el pueblo no debe perecer,
Un solo hombre es El, nuestro deber
Sentenciarlo a morir, determinaron.
Tiempo atrás los Profetas lo anunciaron
Redención es la sangre por correr
Y el Cordero a morir debió nacer,
Sus amigos a Cristo abandonaron.
El cáliz por beber el hijo amado
Debía de pasar, y así pasaba,
Orando con la sangre que sudaba.
Y escuchó que el soldado atestiguaba
La sentencia del crimen alegado,
¡Sí es el hijo de Dios, leo en su costado!
Sangre y agua
De Cristo traspasado,
¡Profetizado!
La Pascua Divina
Soneto
Amor que nunca muere lo ha matado
No cicatriza herida ni la gloria,
Aun tiene el corazón atravesado
De amor eterno pleno en su victoria.
Pan del cielo en la tierra es su memoria
Sangre en venas del mudo, bienvenida,
Amor eterno y su divina historia
Cristo, Pascua de un Dios resucitado.
Este cáliz de amor eterno pase
Resurrección, divina maravilla
Que la tumba acontece tan sencilla.
Dios levanta a la gloria a quien se humilla
Nuevos cielos y tierra, en Dios renacen,
¡Cristo eterno a su Padre satisface!
Eterno pase
Es la Pascua Divina,
¡Resurrección!
La Gloria y el Mesías
Soneto
Alegría consumada de los cielos
Belleza excelsa en todo su esplendor
Pureza eterna de Cristo Salvador,
Divina desnudez de Dios sin velos.
El secreto de Dios y sus desvelos
Es Padre soberano y gran Señor
De toda la Creación solo el Creador,
Son todos los infiernos, fuego y celos.
Honor y gloria a la eterna vida
Coros de ángeles, santos coronados,
Cristo es la dicha de los bienaventurados.
Creador y la Creación, por siempre unida
Cielos nuevos y tierra prometida,
¡Honor a Cristo que ha resucitado!
Soy el Mesías,
Más que Ley y Profetas,
¡Hijo de Dios!

El Verbo en plenitud
Soneto

Soy el Verbo de Dios, cumplí la cita,
Si es verdad que mi cuerpo estuvo muerto
Hoy revivo y no estoy más en el huerto,
Ya no deben buscarme entre los muertos.

Abrir la tumba no se necesita
Alma y cuerpo en mi vida resucita,
Gloria eterna los cielos precipitan
A toda la Creación en mi concierto.

Soy camino en la cumbre de la vida
Y divina verdad por Dios sabida,
Soy la eterna promesa ya cumplida.

Mi Espíritu de amor hablando eso
Por el mundo, verdad reconocida,
Yo voy a mi Mansión, ¡pronto regreso!
Misión cumplida,
Soy Cristo y resucito
Amor eterno.

La Pascua en Plenitud

Segunda Parte de Visión de Cuaresma

La Visión de Cristo acerca de su misión mesiánica que contempló en el desierto, la fue reflexionando como experiencia vivida paso a paso a través del paso del tiempo cada día. Maestro de la verdad y taumaturgo del milagro, medico de los cuerpos y las almas pero sobre todo salvador del mundo y mensajero de la vida eterna, se distinguió ilustrando sus enseñanzas por medio de bellísimas parábolas.
Si de todas las santas escrituras dijo que daban testimonio de El al ser escudriñadas con mayor razón acontece esto en sus parábolas donde El está presente en una o en otra forma como el personaje vital proyectando su personalidad única en cada una de ellas.
Si la audiencia de Cristo siempre tuvo sus propias expectativas El siempre fue firme en su agenda bajo los auspicios más o menos íntimos, secretos o explícitos sujetos a la mentalidad divina y en último término al querer y a la voluntad de su Padre con quien estuvo determinado a identificarse de manera total, perfecta y absoluta. La discrepancia más fuerte debió ser sin duda con Satanás y los espíritus del mal que confrontó esporádicamente, con el discípulo traidor que lo vendió desesperadamente y obviamente con aquellos que manejaban el poder religioso y político de quienes fue víctima acabando con su vida mortal al sentenciarle a muerte.
Si todo mundo tenía su propia agenda sobre la misión del Mesías la de Cristo se proyecta fuertemente con la visión clara de la voluntad divina cuya expectativa plantea que el Creador es dueño de todas las riquezas creadas para el bien de todas sus creaturas y que el Padre ama a todos sus hijos a quienes brinda una casa abierta para todos, el hogar divino que conoce Cristo en forma plena. Consecuente persiste y enfatiza que en realidad su reino no es de este mundo refiriéndose sin duda a los intereses ajenos al plan de Dios, según la particular observación de las escrituras según la cual los caminos de Dios no son los caminos del hombre.
Bondad de la riqueza
Soneto
Este mundo de Dios lo quiere hermoso,
Por la fuerza del mal, parece feo
Y al final el demonio será el reo
Ante el triunfo del todo poderoso.
Este mundo será lo más precioso
Redimido por Cristo según creo,
Y en la gloria divina ya le veo
A pesar de sufrir muerte y destrozo.
Dios nos da libertad que hace malicia
Cada rico epulón, con su avaricia
Su opulencia del pobre hace su presa.
Si ambición es infierno de codicia
Dios es cielo con toda su riqueza,
¡Cristo, pobre de espíritu a la mesa!
Bondad de Dios
Un cielo de riqueza,
Libertad plena.
Amor de casa
Soneto
El amor cerca o lejos sin espejos
Sea cerca o lejos, con sus ojos fijos,
Dios tiene en este mundo sus dos hijos
Uno cerca con El y el otro lejos.
En la casa paterna hoy hay festejos
Por el hijo mayor sin enredijos,
Hoy por el se celebran regocijos,
Para el hijo menor, habrá consejos.
Iré a la casa de mi Padre dice
Contra el cielo peque en el mal que hice,
Esperando perdón, va, se arrepiente.
Plenitud del amor ni envidia siente
Confiando el corazón, Dios nos bendice,
Cristo está con su Padre eternamente.
Amor de casa
Es Dios para sus hijos,
Es Padre nuestro.
El mayor mandamiento
Soneto
El buen samaritano no es judío
Ni a su tiempo fanático cristiano,
Evidente, se porta como hermano
Da lo suyo y decide, ya no es mío.
El buen samaritano aclara el lio
Echando todo el corazón, su mano,
Confronta los problemas mano a mano
Navegando a la mar como hace el río.
Dios en Cristo y Cristo en el mendigo
Cielo y tierra te miran ser testigo,
No podrás ignorarlo impunemente.
Detén tu paso ante el divino amigo
Providencia divina en ti consciente
Quiere hacerte su mano providente.
Cristo contigo
El buen Samaritano,
Y tú con El.
Por la oveja perdida
Soneto
Ya sé porque le gusta a Dios la oveja
Que en este mundo se perdió perdida,
Y sé porque a las demás las deja,
No es en vano el rescate, dio su vida.
Ya sé porque del cielo Dios se aleja
Y se viene a curar la eterna herida,
Y sé porque es su amor divina queja
Y a Cristo lo desangra sin medida.
Recursos de perdón, los ha agotado
Y se queda sin nada de su lado,
¿No es la esencia de Dios el ser perfecto?
Con azul infinito sin nublado
Es su gloria divina y sin defecto,
Lo perdido es su todo, ¡ya encontrado!
No pierde nada
Cuando haya lo perdido,
¡Dios tiene todo!
El valor de una dracma
Soneto
Esa dracma que falta anda perdida
Eran diez y la cuenta no es exacta,
Se escudriña la casa y aun la vida
No se admite rendir cuenta inexacta.
Evidente honradez reconocida
El encuentro feliz es más que un acta,
Responsable misión está cumplida,
Compromiso con Dios, no se retracta.
La conciencia del reino sin mancilla
Un tesoro en verdad, la vida diaria
Es lo que hace la vida extraordinaria.
Al final una cosa es necesaria,
Entereza de fe clara y sencilla,
Cuentas claras con Dios, ¡es maravilla!
Dios necesita
El valor de una dracma,
Las cuentas claras.
Hacia la plenitud
Soneto
Por sus frutos el árbol se conoce
Y el que es bueno dará sus frutos buenos,
Es así como Dios lo reconoce,
Del árbol malo brotan frutos malos.
Fe y amor en sus ramas reconoce
Cristo el árbol divino, lo sabemos,
Y que el mal siempre Dios lo desconoce
Porque nunca lo admite entre sus planos.
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos
Y la espiga que se hace pan divino,
Soy la uva y lagar, mis pensamientos.
Florece en plenitud mi crecimiento
Por la fiesta de bodas del destino,
El agua buena, ¡la convierto en vino!
Árbol divino
Buen fruto recogido,
Es Cristo, pleno.
Señal divina
Soneto
Y salió del sepulcro vida plena
Divino incorruptible el cuerpo inerte,
Jesús, que imaginó su propia muerte
La señal de Jonás y la ballena.
Toda el alma divina en gloria llena
Deslumbrante en su cuerpo de tal suerte,
El triunfo victorioso del más fuerte
Eterno e inmortal, libre de pena.
Tres días exactamente y resucita
El cuerpo de anteayer crucificado
Del sepulcro en que fuera sepultado.
Abismo y plenitud, el cielo grita
La gloria eterna en El, resucitado,
¡Al Príncipe de paz lo felicita!
Es el Mesías,
La señal de Jonás
Resucitando.
Vino el más fuerte
Soneto
Vence el mal con el bien, con tal binomio
Logra el triunfo de muerte y del pecado,
La gracia de Jesús crucificado
Más fuerte que la fuerza del demonio.
Venció el amor sin odio en pandemonio
Y la gloria de Dios nos ha salvado,
Deslumbrante Jesús resucitado
Tres personas, divino patrimonio.
La flor del Evangelio en gloria humana
Es Palabra de Dios, es soberana,
Fuerza de Dios su espíritu divino.
Invencible la fe en nuestro destino
Caminos a la gloria los allana
Triunfo eterno de amor, ¡es nuestro sino!
Dios el más fuerte
Vence al mal con el bien,
Eternamente.
La Palabra divina
Soneto
Es ley de Dios al corazón inscrita
Que ordena el orden de la naturaleza,
Los profetas anuncio de promesa,
Revelación divina humana escrita.
Es historia de Cristo bien descrita
Plenitud desbordante de pureza,
Por gracia y por amor son gran proeza
Profetas y la ley, en El prescrita.
Divina la verdad camina andando
Cada paso su tiempo caminando,
Seguid en pos de mí, invita al mundo.
Soy semilla de Dios y luz que abundo
Más allá de la muerte amor fecundo,
¡La Palabra divina siempre amando!
Por Dios escrita
La Palabra divina
Cristo, ¡nos ama!
Nos perdona como perdonamos
Soneto
Setenta veces siete nos perdona
El Señor que nos pide perdonar,
Sentido de equidad, más bien de amar
El castigo y la pena las condona.
Si el perdón es la nota que El entona,
El rencor no lo quiere imaginar
Y su tono debemos entonar,
No perdona a aquel que desentona.
Setenta veces siete Dios se olvida
De la ofensa y la deuda cometida,
El no resiste al arrepentimiento.
Detesta el odio y el resentimiento
Sabiendo que es gangrena allí en la herida,
Sus ojos miran con detenimiento.
Dios nos perdona
Setenta veces siete,
Si perdonamos.
El cántico de bodas
Soneto
No entra el alma sin Él, le es imposible
Al banquete del reino de los cielos,
Si amor de Dios le viste le es posible
Con la gracia divina y sus desvelos.
Con sus ojos El mira lo invisible
Del alma transparente entre sus velos,
La conciencia divina es muy sensible
Divinos escrutando sus anhelos.
El convoca a las bodas del Cordero
Abriendo inmensamente sus oídos,
Conoce por la voz sus elegidos.
Elocuente al silencio conocidos
Con ángeles en coro el cielo entero,
Entona eternamente, ¡oh Dios te quiero!
¿Cómo has entrado
Sin el vestido de boda?
¡Debes salir!
Exaltación de Pascua
Soneto
No se oculta la luz que siempre alumbra
Abra los ojos el que no me ha visto,
Yo soy la luz del mundo dijo Cristo
Soy Príncipe de paz tras la penumbra.
Por divina humildad que no deslumbra
Mi cuerpo es un milagro y es que insisto
Acallando la gloria que revisto,
Jerusalén, humilde me vislumbra.
Treinta años me ocultó mi vida oculta
La eterna voz de Dios soy quien lo exulta,
Con mi cuerpo en la cruz, testigo muerto.
Caminando la calle que me insulta
El sepulcro me esconde, allí en el huerto,
¡Tres días y resucito, Dios por cierto!
Cristo es su faz,
Y humillado lo exalta
Dios, ¡nuestra paz!
Plenitud de Cristo
Soneto
Te mueres por vivir resucitado
Porque eres tu ese mar y eterno río,
Esa muerte no es tuya, Cristo mío
Es la muerte del mundo y mi pecado.
Con tu fuerza de Dio nos has salvado
Siendo el odio y el mal, tremendo lio,
Amor divino tu gloria y albedrío
Muerte es triunfo el demonio derrotado.
Siendo vida de Dios tu eterno quiero
Tu afirmación divina es nunca muero,
Belleza en plenitud tu identidad.
Y eterno amor, no espero o desespero,
Del ser ideal que existe eres verdad,
¡Oh divina utopía, Tú, realidad!
Abstracto en mí,
Cristo, eres plenitud
De Dios en sí.
Mi Reino no es de este mundo
Violenti rapiunt
Soneto
Amor de Dios al mundo eternamente
Lo quiere y todo el cielo le ha entregado,
Y el Hijo que a la tierra lo ha mandado
Es fuerza y corazón, toda su mente.
El vino y nos amó, tan claramente,
Divino Cristo siendo su Hijo amado
Abriendo el cielo, abierto su costado.
Entera dio su vida por la gente
Amor a Dios, primero es el mandato
Y afianzada promesa nuevo trato,
Pero el mundo no entiende sus anhelos.
Ni tampoco comprende sus desvelos
Ni amor divino de tan altos vuelos,
¡Violenti rapiunt, Cristo es arrebato!
Violenti rapiunnt,
Son divino arrebato
Cristo y el cielo.
El fuego de Cristo
Soneto
Soy Príncipe de paz y traigo Guerra
Allanando murallas, toda barda,
El corazón de Dios quiero que arda
Como fuego del cielo aquí en la tierra.
Divina compasión para el que hierra
Conquisto alma y corazón, la yarda,
Amor eterno llega y no se tarda
Abriendo puertas, mi piedad no cierra.
Arranco, planto, destruyo y edifico,
Conmigo o contra mí, no hay más remedio
Mi amor eterno existe siempre en medio.
Soy ser eterno y eterno glorifico
Y el reino de los cielos es mi asedio,
¡Y al Hombre, santifico y deifico!
Cielo en asedio
Mi amor inextinguible,
Fuego en la tierra.
El Dios de la Pascua
Soneto
Dios es la fe y sostén inquebrantable
De la vida, que llena de esperanza
Es certeza de paz y de confianza,
Sed de amor, del amor interminable.
Perfecta realidad Dios adorable
Total adoración, Cristo la alcanza
Y agua y sangre al costado con su lanza,
Divina adoración al inefable.
En el nombre de todo lo que existe
El santo de los santos consagrado
Es cordero de Dios, Cristo inmolado.
Feliz la eternidad ya no está triste,
Penetra el templo hasta lo más sagrado,
¡Es el Hijo adorando el adorado!
Es la verdad,
Este Hombre sí es
Hijo de Dios.
Imposible no beberlo
Soneto
El misterio de Cristo es vida y muerte,
Siendo Dios, es eterna su alegría
Y es éxtasis y es hombre y agonía,
Amor, lo resucita eterno y fuerte.
Coronado de espinas, cuerpo inerte
Corazón traspasado, así moría
Y eterno amor lo resucitaría,
Increíble que Dios tenga esa suerte.
Cristo sufre ante Dios omnipotente
Y el cáliz no beber, impermisible,
La justicia de Dios es contundente.
Generoso sin fin eternamente
La súplica de Cristo es imposible,
¡Lo exige amor, y debe ser posible!
Cristo y su cáliz,
Más que posible
Lograr lo inasequible.
Dios y hombre en agonía
Soneto
Dios a más de divino se hace hombre
Y por grande engrandece su nobleza,
Tanto así que es mayor que su grandeza
Y en la tierra y el cielo es más su nombre.
Tanta dicha divina nos asombre
Lo más rico de Dios es su pobreza
Que aun la humana flaqueza es su riqueza,
El Creador, todo nuevo lo renombre.
Cristo sufre la angustia de tal suerte
Que consuelan su alma en agonía
Los ángeles de Dios por compañía.
Tragedia de hombre y Dios ante la muerte
Cual noche eterna que amenaza el día
Siendo El la luz de la sabiduría.
Cristo agoniza,
Sin luz eterno el día
Es su agonía.
Cristo sabiduría de Dios
Soneto
Cristo el Verbo de Dios, es su estructura
Su Palabra absoluta y necesaria,
Hombre y Dios, cosa más que extraordinaria
Ser bello como Dios, es su figura.
Y al cielo entero llena de amargura
Ser juzgado en el mundo como un paria
Condenado a una muerte estrafalaria,
Sentenciarlo a la cruz, no hay peor locura.
Ansiada redención, Dios lo permite
Y su muerte divina Cristo admite,
Que el infierno ejecute tanta rabia.
Eternamente la justicia es sabia,
Reviva el Universo el gran convite,
¡Gloria a Dios es que Cristo resucite!
Si muerte es rabia,
Resurrección más sabia
Mente divina.
Cristo Resurrección eterna
(Más que judío es hijo de Dios
Resurrección del universo)
Soneto
Cristo ha resucitado eterna dicha
A la gloria de Dios con su esplendor,
Nada existe más puro que el amor
Cumpliendo su palabra ya predicha.
Profética verdad la susodicha
Exalta su humildad con pundonor
Cristo el hijo de Dios, es el Señor
Divina realidad, no más desdicha.
El reino de los cielos vida eterna
Ni es de este mundo ni su sol declina,
Los ángeles lo cantan, ¡no termina!
¡Viva el Rey de la gloria sempiterna,
La Virgen de Israel madre divina
A Adán y al nuevo Edén ¡Dios los refina!
No alegorías,
Humano en lo divino
Eternidad.
Visión de fe
Soneto
Digo y cumplo, no muere claramente
Quien cree en mí como su fe requiere,
Conmigo vive fuere como fuere
No importa que haya muerto humanamente.
Resucito, soy Cristo eternamente
Vida eterna del Padre, nunca muere,
Al dármela la doy a quien me quiere
Y vive en mí con El, divinamente.
Conmigo en mí su cuerpo resucita
Y es semilla que crece como espiga
Siendo su alma de Dios eterna amiga.
Eterna mi Palabra que lo diga
Vida eterna jamás nadie la quita,
Vida eterna, ¡conmigo es infinita!
Resucitando
No muere para siempre,
Quien cree en mí.
Testimonio de Sangre
Soneto
Cristo dijo a su Padre, Tú me escuchas
Y Lázaro dejó la sepultura,
Miradas sorprendidas fueron muchas,
Muerte terca, su paso lo apresura.
Cristo siente que muere con sus luchas
Su derrota que es triunfo que madura,
Monumentos Pirámides casuchas
Tal el tiempo derruye y no perdura.
No es llanto derramado por su amigo
Gloria y triunfo feliz, el gran memento,
Resurrección, divino pensamiento.
Nada y nadie destruye tal momento
En que vence triunfante a su enemigo,
¡Su sangre derramada es fiel testigo!
Presentimiento
Del llanto por su amigo,
Sangre de Cristo.
El Mesías profetiza
Soneto
Dios vive en su Mansión esplendorosa
Sediento Cristo, le pide de beber,
Salió del Padre y tiene que volver
Luz de luz de la luz maravillosa.
Divina humanidad que se desposa
La eternidad banquete de su ser,
Lo celebra su gloria al merecer
El reino de los cielos que es tal cosa.
Cuando el cielo reclama pronto ingreso
Cristo anuncia segundo su regreso
Y la visita del Consolador.
Lo enviará con su Padre y va por eso,
Espíritu de Dios y mutuo amor,
¡Esclarezca ante el mundo al Salvador!
Es admirable
Su Mansión de luz,
Amor en casa.
El nardo en la mujer
Soneto
Es pública mujer linda doncella
Desbordándose en agradecimiento,
Impulsada de un gran presentimiento
Se rinde ante la luz, Cristo destella.
Pecadora mujer doncella es ella
Y huele a nardos su arrepentimiento,
Sentidos, alma y todo pensamiento
La espiritualidad de Cristo bella.
Y se arroja a sus pies que son divinos
Con el polvo de todos los caminos,
Sintiendo su adorable cabellera.
Ella lava sus pies antes que muera
Limpieza por limpieza del destino,
¡Cristo sabe muy bien lo que le espera!
Nardo, mujer
Y el arrepentimiento,
¡Lavan a Cristo!
Suprema realidad
Soneto
La idea de Dios no está en el universo
Que es materia que ignora su existencia,
Puede estar en el hombre y su conciencia
Que descubre y modela su presencia.
La idea de Dios existe en el cerebro
El pequeño universo que celebro
Haciendo de este verso un gran requiebro,
Cual diseña, comprueba su excelencia.
Dios espera el cerebro que lo lea
E invita al corazón para que crea
Descubriendo que es fuente de la vida.
Profundo el invisible en El anida
Eterna realidad, ¡que el alma vea,
Plenitud de verdad es más que idea!
Dios y su vida,
El invisible anida
En su guarida.
La atracción de Cristo
Soneto
Subo a la cruz y atraigo el mundo entero
Y el sepulcro y el reino de los cielos,
Mi vida eterna grita, jamás muero
Nunca más agonía, no sus duelos.
En la cumbre del tiempo soy primero
Satisfecho de Dios, de sus consuelos,
Elocuente y divino eterno quiero
Plenitud del amor y sus anhelos.
Soy camino que llega a su destino
Fidelidad perfecta al ser divino,
Cristo fiel, el honor a la vedad.
Soy vida de la misma eternidad
Floreciente de amor, intimidad,
¡Hombre y Dios vuelvo al Padre que es mi sino!
Yo me levanto
Más alto que la cruz,
¡Cristo ante el mundo!
Divina primavera de Nisán
Soneto
Con el gozo del cielo y su alegría
Dos universos Cristo es uno solo,
Humano y lo divino uniendo todo
Entrañas del Espíritu en María.
Secreto que florece y nacería
De ese vientre divino de tal modo
Que embaraza de Dios divino alveolo
Momento que la Virgen consentía.
¡Oh lirio de los valles, calle el cierzo
Silencio en la Creación que mire excelso,
Florezca eternidad el universo!
La Palabra divina en cada verso
Cual Luna de Nisán bien sabe de eso,
¡Primavera, concibe a Dios inmenso!
Cristo y la Virgen,
Concibe inmensidad
¡A Dios inmenso!
Ley de Amor
Soneto
Esta noche es la cena y la agonía
De mi cuerpo que es pan, de Dios bocado
De la sangre y del cáliz derramado
Y acción de gracias de la Eucaristía.
Siento la muerte en el sepulcro fría
Murió mi libertad que me ha acabado,
Mi muerte y mi pasión me han terminado
Arrancando la cruz el alma mía.
Nací para morir y soy el Rey,
Las tinieblas vencí y la oscuridad
Sabiendo que yo soy la eternidad.
He muerto por amor a la verdad
Y es mi triunfo infinita claridad,
Evidencia de luz, ¡Yo soy la Ley!
Yo soy el Rey
Coronado de espinas,
¡Amor de Ley!

Cristo resucitado
(Encuentro personal)

Soneto
Yo busco entre el Pueblo que ha salvado
Escondido en mi fe, yo resucito
Habiendo muerto cuando lo han matado,
Alegre, siento el alma sin delito.

Yo lo busco al que fue crucificado
Y lo encuentro en mi espíritu contrito
Y lo adoro, como es resucitado
Deslumbrante de Dios, lo felicito.

El me enseña sus yagas y el costado
Y me muestra que sigue traspasado,
La gloria de su amor jamás termina.

Su lugar, son los cielos de otro lado,
El amor, siempre en El fuerza divina
Para el mundo hasta el fin, su medicina…
Su amor aquí
Su gloria más allá,
¡Resucitado!

Soy la Luz
Soneto

Abejas celestiales de luceros
Zumbando en los espacios de los cielos
Cristo de luz, de Cristo mensajeros
Panal de miel con todos los anhelos.

La Virgen de Israel por sus senderos
Florido Paraíso, sus desvelos
Volar y colectar, no hacer regueros
Del néctar que es la miel en sus aleros.

La cera del panal que enciende Cristo
Principio, fin y eternidad luciente
Es el Cirio pascual, la luz ardiente.

La mirada del mundo esté pendiente
Resucita el Señor, glorioso visto
Los cielos y la tierra es todo Cristo.
Ya está encendido
El Cirio de los cielos,
¡Resurrección!
Corolario sobre la Pascua en Plenitud
El misterio de Cristo como experiencia mística y estética es lirismo de luz y realidad de un sueño de esperanza que cristaliza en el amor eterno. Los teólogos advierten que el orden natural del ser en la naturaleza y la naturaleza misma son realidades que no destruyen el orden natural necesariamente sino más bien le presuponen en su perspectiva de realización divina. El plan de Dios en el misterio de Cristo sobrepasa la aspiración humana de un mundo ideal utopía la más fabulosa e inimaginable de nuestra mente, por esa misma utopía por decirlo así de la mente divina que se proyecta y se convierte en la plenitud de los tiempos en la eternidad de Cristo con el injerto de su cuerpo místico participando con El de su Resurrección y de su vida gloriosa. Se muere en Cristo para resucitar con El. El sueño de esperanza trasciende ese sueño en realidad de fe y la esperanza como virtud divina en el alma humana predice el fruto del amor de Dios cual fruto cierto.
Un sueño de esperanza y gran lirismo
Poema a la luz
La Mansión de la luz se acerca a la ventana,
La luz mira el universo en sus persianas.
Millones de billones de galaxias sus luceros,
Mirada en la que estalla el mundo de años luz
Son ojos infinitos inmensos en la noche sintiendo esa mirada.
Jinete de la luz manada de corceles
Con crines arrancadas al viento en su carrera
Despeinando luminosos enredos. El, peina desenredos.
Bellamente sacude las tinieblas, desenreda la luz,
Tropieza y no se apaga rompiendo en sus colores claridades transparentes, claroscuros,
Y el negro en que se apaga.
Jinete de la luz abre la puerta entrando a su Mansión y dentro suelta su inmensa cabellera,
Feliz se mira y en casa las contempla hebras de luz resplandecientes
Paseando en los recintos preciosos de su casa.
No tiene en sí alegoría la luz sino la inspiración de todo el universo,
Perfecto rostro y cerebro, cabeza y su cabello.
Admirable Mansión es luz en plenitud,
¡El Amor ese hogar!
Haiku
¡Bella Mansión,
La esencia de la luz
Amor en casa!





Juzgados por el amor
Soneto
Es feliz el vivir en libertad
Aunque el mal amenaza desafío,
Abuso de ser libre es la maldad
Virtud del sumo bien, en El confío.
Sé que cuento con toda su bondad
Y digo siendo Cristo en Dios confío
Aunque el malo convierte todo en lío,
Tentador, tentación de iniquidad.
Los que escoge serán su maravilla
Llamados todos, pocos elegidos
La red les junta a todos en la orilla.
Amor a Dios la pesa es muy sencilla
Cuando llega la tarde de la vida,
¡Reino y cielos, entonen bienvenida!
Amor de Dios
Exacto en su medida,
Gran maravilla.
Amor nos mira
Soneto
Las obras del amor no son mentira
Con esperanza cierta las espinas
Las convierte el amor en ser divinas,
Dios bien sabe el engaño que conspira.
A nadie engaña El si se retira
Su tejido entreteje telas finas
Sacando el oro fino de sus minas,
Con sus ojos abiertos, ve en la mira.
Justicia y el perdón El mismo reta
Con cuentas claras al lograr la meta,
A su manera amor, de mil maneras.
La mística de Cristo, es Dios profeta,
Constante la paciencia, llevaderas
Las obras del amor son verdaderas.
Amor, no engaña,
Justicia y el perdón
Dios ve en la mira.
Lo atestiguó el soldado
Soneto
Razones de matarlo encontraron
Todo el pueblo no debe perecer,
Un solo hombre es El, nuestro deber
Sentenciarlo a morir, determinaron.
Tiempo atrás los Profetas lo anunciaron
Redención es la sangre por correr
Y el Cordero a morir debió nacer,
Sus amigos a Cristo abandonaron.
El cáliz por beber el hijo amado
Debía de pasar, y así pasaba,
Orando con la sangre que sudaba.
Y escuchó que el soldado atestiguaba
La sentencia del crimen alegado,
¡Sí es el hijo de Dios, leo en su costado!
Sangre y agua
De Cristo traspasado,
¡Profetizado!
La Pascua Divina
Soneto
Amor que nunca muere lo ha matado
No cicatriza herida ni la gloria,
Aun tiene el corazón atravesado
De amor eterno pleno en su victoria.
Pan del cielo en la tierra es su memoria
Sangre en venas del mudo, bienvenida,
Amor eterno y su divina historia
Cristo, Pascua de un Dios resucitado.
Este cáliz de amor eterno pase
Resurrección, divina maravilla
Que la tumba acontece tan sencilla.
Dios levanta a la gloria a quien se humilla
Nuevos cielos y tierra, en Dios renacen,
¡Cristo eterno a su Padre satisface!
Eterno pase
Es la Pascua Divina,
¡Resurrección!
La Gloria y el Mesías
Soneto
Alegría consumada de los cielos
Belleza excelsa en todo su esplendor
Pureza eterna de Cristo Salvador,
Divina desnudez de Dios sin velos.
El secreto de Dios y sus desvelos
Es Padre soberano y gran Señor
De toda la Creación solo el Creador,
Son todos los infiernos, fuego y celos.
Honor y gloria a la eterna vida
Coros de ángeles, santos coronados,
Cristo es la dicha de los bienaventurados.
Creador y la Creación, por siempre unida
Cielos nuevos y tierra prometida,
¡Honor a Cristo que ha resucitado!
Soy el Mesías,
Más que Ley y Profetas,
¡Hijo de Dios!

El Verbo en plenitud
Soneto

Soy el Verbo de Dios, cumplí la cita,
Si es verdad que mi cuerpo estuvo muerto
Hoy revivo y no estoy más en el huerto,
Ya no deben buscarme entre los muertos.

Abrir la tumba no se necesita
Alma y cuerpo en mi vida resucita,
Gloria eterna los cielos precipitan
A toda la Creación en mi concierto.

Soy camino en la cumbre de la vida
Y divina verdad por Dios sabida,
Soy la eterna promesa ya cumplida.

Mi Espíritu de amor hablando eso
Por el mundo, verdad reconocida,
Yo voy a mi Mansión, ¡pronto regreso!
Misión cumplida,
Soy Cristo y resucito
Amor eterno.