martes, 30 de diciembre de 2008

Tripode ante el umbral del 2009

Cada momento de la ciencia es evidencia de Dios.
El hombre nunca inventa en realidad, solamente descubre.
Definitivamente, jamás crea en sentido absoluto,
Ni en el ámbito de la razón ni tampoco en el de la fe.
Cada momento de la existencia es relativo al universo.
Relativo a todos los elementos de sus circunstancias en acción.
Atendiendo a todo ello, iniciamos este nuevo año de 2009.

Después de haber deseado feliz Navidad,
Estamos deseando para toda la humanidad
Y cada ser humano ante Dios providente,
Prosperidad para el año nuevo.

Ningún fracaso interfiere la prosperidad.
Cada día realizándonos en Dios es un éxito.
El bien y el mal acontecen en la vida
Para el bien verdadero de quien le ama.

Para Dios todo empieza desde la eternidad.
Para la Biblia el primer día de la Creación.
Para la ciencia con el gran estallido del universo.
Para Navidad cristiana el día del Sol, zenit del universo.

La novedad de lo eterno

La novedad de lo eterno

Soneto

Cristianismo ante el mundo ha fracasado
Como Cristo muriendo habiendo amado,
Jesús al Anticristo dice, ¡Yo!
Y lo suyo es como El, ¡resucitó!

El hombre un lobo para el hombre, ¡no!,
Terrorismo y el odio se acabó,
Si este cosmos y el hombre han terminado,
Todo es nuevo, ¡lo nuevo comenzado!

Luz de gloria en llagas sin dolor
Vida eterna al cosmos que le asombre,
Cristo todo divino, ¡su esplendor!

El tiempo terminó, ya ni se nombre
No hay más tiempo que vida para el hombre,
Sin odio y sin terror, ¡todo es amor!

En extasis mi adolescencia

Cántico

La voz de tu presencia
Profunda penetraba el alma mía,
Verdad de tu existencia
Y real sabiduría
Fue encontrarte en aquella adolescencia.

Nunca olvido ese día,
Despertaste la voz de mi conciencia
Y de ti la armonía
Primordial inocencia,
Mi horizonte en tu sol amanecía.

Que increíble tu ausencia
Sin entrañas mi ser la mar vacía,
Me abordó de exigencia
Sentir tu compañía,
Tui universo al rendir mi resistencia.

Mi oda de alegría
Al encuentro del ser por excelencia,
Eterna poesía:
¡O absoluta eminencia
De esplendor, O divina fantasía!

Mi ofrenda

Soneto

El corazón abriendo a mis hermanos
Mis promesas de amor se harán albricias,
La primavera entera harás mis manos,
Tersas como la luz de tus caricias.

Y otoño de montañas en tus llanos
Mi sueño en realidad, si lo acaricias
Celebrando festejos sobrehumanos,
Dale al fruto el sabor de tus delicias.

Despoja mi cosecha de malicias,
Intensiones de amor siempre propicias
Sean trabajos fecundos de tus planos.

¡Gran virtud! Tu mis vicios los desquicias
De hecho, por derechos soberanos,
¡Es mi ensueño verdad de tus arcanos!

Amor labor eterno

Amor labor eterno

Soneto

La cosa de servir es la gran cosa
Y alabarte también maravillosa,
Si el corazón amando se comporta
Hacer tu voluntad es lo que importa.

Trabajar sin descanso es cosa hermosa
Sea la espina o la flor, siempre la rosa
Al instante eterno de tu amor,
¡Quiero ser tu seguro servidor!

Tu trabajo este mundo lo sostiene,
Mi trabajo es inútil si no tiene
Obediente el secreto de tu honor.

Contemplar tu belleza en esplendor
Mi trabajo en el tuyo se entretiene,
¡Dios amor! ¡ Trabajar es lo mejor!

La vida conyugal

Soneto

Hambre y sed de beber debe apagar
El amor conyugal que es para amar,
Carne y sangre en unión de Dios sincera
Siendo Cristo la vida verdadera.

Sujeto está el marido en el hogar
Con su esposa, el hogar en su lugar,
Yugo suave y la carga bien ligera
Porque así, no hay ninguna aventurera.

Vida y luz encendida en esa hoguera,
Y el amor que es el fuego para dar
El calor al hogar por calentar.

Casa quiere el casado donde quiera
Sea en la pena o en la gloria o cuando muera,
Esa llama, ¡jamás se ha de apagar!

Sin yugo esa mancuerna

Soneto

La razón y la fe si se respetan
Armonizan dos puntos del destino,
El humano integrado a lo divino,
La verdad, dialogando en el camino.

Fe y razón bofetadas no se espetan
Y evidencia jamás la descompletan
Integrándose en Dios, amor completan
Departiendo a la mesa el mismo vino.

La Creación presupone a Dios Creador
Y el pecado y el mal la Redención,
Para el alma el destino vida eterna.

La razón y la fe en evolución
Y el tiempo en plenitud, esa mancuerna,
¡Evidente intuición del Redentor!