sábado, 31 de marzo de 2012

Axiologia de los valores sacerdotales

Axiología de los valores sacerdotales como ideal
Y su actualización a la realidad

Rapsodia nueve. Seis años de ministerio en Salamanca
Exordio tercero
Todas las actividades laborales del ser humano comparten la misma dignidad en cuanto que son un servicio para el bien personal y social de la humanidad incorporándolas dentro del orden de la naturaleza como que es la obra del Creador y su divina Providencia. El ideal puede ser considerado como una meta inagotable de estímulo hacia un objetivo de perfección que estimula a su actualización en un contexto en el que jamás se extingue, siendo fuente de inspiración y realización en la vida humana. En este sentido la actitud laboral dignifica a la persona no por la categoría del oficio y sus funciones en sí mismas sino por la recta intención y la autenticidad de realización de parte de quien decide desempeñar la actividad o el oficio que se propone. Si eres un barrendero tu objetivo es ser el mejor barrendero del mundo, y sin duda serás más digno que si fueses un magistrado y tu propósito no fuese el de ser el mejor magistrado del mundo. El destino del hombre es tan grandioso como lo define Cristo. Sed perfectos como es perfecto mi Padre celestial. Aunque parce absurdo. ¿Quién puede realmente ser tan perfecto como Dios el único absoluto y necesario en su esencia y existencia?

Nadie como Tú agota el ideal
De ser quien eres, ¡perfecta realidad!
¡Oh ser divino de tu divinidad
Y único absoluto, tu ser real!

Nuestro ideal debiera ser el de orientarnos por este hecho de la fe y de la razón iluminado por la luz del mundo que es Cristo y que declaró para todo mundo: “sed perfectos como mi Padre celestial es perfecto.” Y algo similar enuncia la filosofía idealista de la crítica de la razón práctica en el postulado maravilloso de actuar de tal manera que nuestro comportamiento, en este caso laboral, sea tal que sirviese de modelo de comportamiento a cada quien en el mundo que desempeñase tal función o tal oficio. “Vivere summe Deo” y “Ad majorem Dei gloriam” son un corolario de esta increíble e inmensa verdad anunciada por Cristo y realizada por El.
Experiencia en la parroquia de san Antonio

A sabiendas de que toda comparación es odiosa me atrevo a decir que el ejemplo del padre Juárez en su función sacerdotal tenía este espíritu y dentro de su propia personalidad cada quien con lo suyo, lo mismo sucedía con Rafael Campusano con quien compartiría mi ministerio sacerdotal en la vicaría que fue y vino a ser parroquia de san Antonio, realmente, una verdadera parroquia adyacente a la más antigua de la ciudad de Salamanca, llamada del Señor del Hospital, dentro de la jurisdicción de la arquidiócesis de Morelia. Yo había conocido a Rafael Campusano desde mi experiencia de seminarista y recuerdo que venía con el grupo de filósofos del seminario mayor al menor, cuando nos reuníamos para la lectura de las notas obtenidas en los estudios de nuestra formación académica al final del año. También le recuerdo porque en Erongarícuaro a más de montar en los jaripeos, más de una ocasión le vi a caballo y me imagino que fue de allí de donde se me ocurrió la idea de cultivar una relación de amistad con quienes en el pueblito, eran dueños de buenos caballos. Con respecto a lo que debería aprender de él en cuanto a mi trabajo que lógicamente era la colaboración del suyo, el tópico era de esencial importancia y de sumo interés, relacionado con la responsabilidad asignada oficialmente por la sagrada mitra de la arquidiócesis, haciéndome corresponsable con el de la cura de almas adjunta a la actividad de nuestro ministerio en ese lugar. El padre Adolfo Garduño había sido su colaborador anterior a mi nombramiento, de manera que lógicamente yo estaba asignado a fungir satisfactoriamente en lo que habrían sido sus obligaciones, que me pertenecían desde el día de mi llagada según él lo decidiera. Había tres templos en los que se celebraba la liturgia y uno en construcción, al cual yo fui asignado como colaborador con la persona asignada que vivía a media cuadra del templo dedicado a san Martín de Porres, y era la señora Ogarita, una fina y distinguida persona esposa de don Gustavo Ugarte que trabajaba en la refinería. Los otros tres templos eran desde luego, el del Sagrado Corazón aun no terminado del todo, pero en completa actividad en el corazón de la refinería, tan importante como el de san Antonio que era realmente el templo parroquial, con la notaría al lado del templo como parte de la construcción adyacente en la planta alta y baja con la casa parroquial y el cuarto de una pequeña imprenta. Finalmente había el templo más antiguo que era el de san Gonzalo al lado de la vía del ferrocarril, entre lo que fue la población de Salamanca inicialmente sin esta área como lugar en el cual se estableció la refinería. Este templo tenía un atrio que fungió como cementerio, y aun se veían una serie de tumbas que parecían las ruinas de lo que antes fueron. La liturgia y actividad religiosa no era tan intensa en san Gonzalo, como la de los otros templos de la parroquia, al menos en el tiempo que yo estuve trabajando con el padre Campusano. Entiendo que tal vez por disposición de el mismo, en esa área del cementerio actualmente está la tumba en la que yacen los despojos venerables del padre Campusano, de lo cual me entere por una visita que hice al padre Paco García a cargo de san Gonzalito, quien fue compañero de estudios del padre Rafael. El, siempre estuvo delicado de salud, a pesar de su singular fortaleza. Dado el caso de que compartíamos los alimentos a diario, yo me percate que con demasiada frecuencia tenía problema para pasar con normalidad los alimentos, y eventualmente tuvo que someterse a una traqueotomía, sin un alivio significativo. El estuvo hospitalizado en la ciudad de México, y sucedió que un día nos propusimos ir a visitarle. Yo conduje en mi carro a la pareja que era responsable del movimiento familiar cristiano, el matrimonio de Jorge y Margarita Amor, tal vez más ansiosos que yo de verle. Algo que nunca pudieron olvidar y con frecuencia me lo recordaban, aludiendo al caso e intercalando un tono de seriedad y broma, comentando que todo el camino se sintieron con los nervios de punta, porque les pregunte que si un carro que percibía en la distancia iba o venía. Esto me hace recordar algo similar, el de otro acontecimiento relacionado a este que me sucedió con René Muñoz que había filmado la película de san Martín de Porres. Cuando le invitamos con Ogarita, accedió en venir a colaborar y en ir al mercado donde se organizó una colecta para la construcción del templo a cargo de nosotros para su construcción y dedicado a este santo. Yo que tenía que regresar a las doce en punto que era la última llamada a la misa que iba a celebrar en el templo de san Antonio, logre llegar exactamente a tiempo. El debía estar desvelado y quizás durmió después de haberlo recogido en el hotel de la Soledad de Morelia, unos minutos antes de las once del día. Su pregunta a la llegada fue, oiga padre un burro que vi cruzar la carretera sí se atravesó o estaba soñando.
El padre Campusano tenía muy bien organizadas todas las actividades de la parroquia que eran de distinta índole y reflejaban su sentido de orden y su creatividad, inspirada en su celo apostólico y sus dotes singulares, sobre todo marcadas por el carisma de su personalidad. Yo giraba en torno a su programa de acción lo mejor que podía, tratando de no interferir con sus objetivos, sobre todo los más esenciales que llevaban su sello personal. El siempre estuvo a cargo de compartir la tarea de enseñar a los feligreses que atendían a la misa de la mañana en san Antonio y les daba unos puntos de meditación. Su liderato de ambos movimientos el del movimiento familiar cristiano y el del cursillo de cristiandad y sobre todo el tercero, para la juventud, que era el de la organización del grupo scout, era evidente y admirable en cuanto que se caracterizaba por un perfecto equilibrio de manera que sus líderes asumían un sentido de responsabilidad como si todo dependiese de ellos, y sin ignorar su dependencia bien consciente en conexión y armonía con el liderato del padre. El sentido espontaneo y natural de una constante comunicación parecía ser su secreto del éxito de estos movimientos, que parecían moverse y se movían en realidad como inspirados por él y fortalecidos por el entusiasmo de su inspiración y celo autentico de hacer el bien. Mi interés de aprender contaba con una escuela viva, que me sirvió para una labor que el destino o la providencia me, pusieron al frente de lo que tuve que hacer años más tarde en el apostolado hispano en la ciudad de Rochester Nueva York. Algo muy interesante del padre en su estilo más concreto de educar y hacer el bien, relacionado con su creatividad laboral, sucedía con sus programas laborales. Yo conocí dos de ellos, uno el de imprenta del cual era responsable un joven que en realidad bien muchacho, conocido con el nombre de Goyo. El se encargaba de la impresión de la hoja dominical y algunas otras impresiones que tenían lugar bajo la revisión del padre. Y el otro programa de las colmenas y la miel a cargo de mi gran amigo y siempre extraordinario amigo de don Rafael el famoso gato Ibáñez, que con esta experiencia se introdujo y se preparó para otros cometidos que le presentó la vida. Estos dos ejemplos atestiguan esa realidad, relacionada con su determinación de poner más que un grano de arena en el futuro de los muchachos, que cuando mostraban interés el siempre les brindaba la mejor ayuda.
Algo que nunca olvidare fue la emergencia que tuve sobre mi problema del dolor del vientre, que en este caso se diagnosticó como una verdadera emergencia. Una hora más tarde de no ser operado de inmediato por el doctor y cirujano de nuestra familia en el sanatorio Margarita de Querétaro, en cualquier momento, estaba por convertirse mi apendicitis en una terrible peritonitis de la que no me hubiese salvado. Fue el comentario del doctor Paulín al terminar mí operación. Mi padre había decidido que me atendiesen en Querétaro y lo prefirió a la Refinería en su hospital o mejor dicho, al hospital de la refinería que sugiriese el padre Rafael. Cuando desperté de la anestesia, vi primero que a nadie al padre Campusano acompañado por el gato Ibáñez, siendo una experiencia que recuerdo con gratitud y nunca olvidare. Como tampoco olvido que en el cuarto vecino al mío, había un recién nacido que lloró toda la noche, de manera que yo me escape del hospital y me fui a casa la mañana siguiente, ignorando la queja de que me había ido sin pagar. Claro que mi padre jamás me permitió robar. Por las dudas señalo que esto es una broma de la vida, aunque parecería verdad sospechosa.
Yo nunca fui tan querido como el padre Rafael ni pretendía serlo, aunque de vez en cuando me sentí distinguido de manera peculiar por algunas de mis amistades, como las del restaurante de la Toscana situado entre san Antonio y el Sagrado Corazón, que me distinguieron con un afecto extraordinario que databa de mi niñez, ya que la señora Elena me llamaba compadre porque nos hicimos compadres un martes de carnaval, siendo yo un escuincle y ella toda una deslumbrante señorita de mi pueblo natal. Se casó con el señor Tenorio y eran los dueños de su negocio y les iba muy bien. Yo me sentí alagado de ser invitado a celebrar la santa misa y dar la primera comunión a su hijita mayor. No tengo la más mínima queja de todos los feligreses que amaban de verdad al padre y a mí también me ofrecían su afecto y trato cordial. Otro amigo que conocí fue don Justino Arriaga, que conocía muy bien a mi padre y habían hecho negocios que muy pronto supe por experiencia también los haría conmigo. El tenía un carro Valiant precioso, con asientos de piel de cubo en rojo, de color blanco la carrocería y el toldo cubierto en color negro. Lucía elegantísimo y aunque ofendía la modestia de la que tal vez yo careciese, me gustó tanto que cerré el negocio saliendo de mi camioneta Dodge, que no me era tan necesaria como me fue en Hunainiqueo. El comentario de la hoja dominical hizo alusión a esto en sociales, comentando que el padre Esquivel mandó pintar las calles de Salamanca para desfilar con su carro Valiant Acapulco. El padre Campusano que de vez en cuando recibía a su hermano de visita, también tuvo la gentileza de recibir a mi hermano Carlos en más de una ocasión. Carlos gozaba de lo lindo el que yo le consintiese y con gusto complaciese los más de sus gustos. Desde luego que uno de sus favoritos era el de pedirme las llaves del carro Valiant, para darse una vueltecita que resultaría ser tremenda vuelta hasta el Jaral cerca de Cortazar, corriendo el carro en carreras que siempre ganaba poniéndole gas avión según muy tarde me informe, porque un mecánico me dijo al medirle la presión de que este carro está sobre corrido. El disfrutaba de manejar una moto marca Islo que yo tenía, y Patricia que era novia de Mario, mataba de celos al novio prefiriendo a Carlos, para divertirse solo como amigos paseando en la moto con él. Y no tuvo más remedio que aprovechar su mayor experiencia con ocasión de un baile en Petróleos. El propósito fue sin duda de evitar las preferencias de su novia en el baile, e invitó a Carlos a un trago en la barra, de manera que se convirtió al fin de cuentas en su primera borrachera de la que yo me entere, porque cuando llegó estuvo volviendo el estómago el resto de la noche. Es interesante el aspecto poético de sus aventuras de mi hermano, que se le declaró a Beatriz Amor, hija del ingeniero Amor y Margarita, recitándole un soneto que yo había escrito muchos años atrás y no sé como paró en sus manos. Mi contacto familiar con mis padres y hermanas en Apaseo era mucho más frecuente que en las parroquias anteriores. Mi madre que tenía gran sentido del humor en ciertas ocasiones me sorprendió con su criterio más rígido de lo que me imaginaba. En una ocasión en que vino a visitarme yo salí al atriecito del templo de san Antonio en playera, y doña Guille me hizo la farsa de chiflarme desde el balcón, sin saber ni imaginar que mi madre se percató de esto mismo que yo mismo ni notaba y que me dejó sorprendido por su reacción, al oírle haciendo un comentario de verdadero desagrado. Yo le dije que era algo del todo inocente y me dijo que no le veía ninguna gracia. Este atriecito de san Antonio se estaba convirtiendo en un lugar de conflicto para mi mamá, porque habiendo sido vista por alguna feligrés, yo le platique de esta persona que se vino a confesar y me hizo este comentario, que creo puedo compartir sin revelar el sigilo ya que sin decir el pecador digo el pecado que ni siquiera lo es aunque no a juicio de mi madre que si lo fue y muy grave. Se trata de que el penitente confesara que había visto a una señora que me diera un beso al saludarme y pensó esta señora debe ser la mamá del padrecito porque está tan trompudita como él. Increíble pero cierto, ella se sintió ofendidísima, más seriamente de lo que yo imaginaba.
En una de mis visitas a mi familia me recordé de mi experiencia de los amigos anónimos de la universidad de Berkeley que tenían un grupo en Apaseo. Parece ser que el doctor Cabrera apoyaba el proyecto y tal vez lo promovería porque conoció a su esposa que pertenecía a este grupo anteriormente, se enamoró y se caso con ella que se mudó a vivir en mi tierra apasense dese los Estados Unidos. Lo mismo que al doctor Cabrera aconteció con Nacho Estrella casado con Coleta, una americana de este grupo que también repitió la misma historia. Judy la esposa de Toño Oliveros primo mío era un caso parecido. Estaban buscando familias para que apoyasen el programa y yo motive a la mía de Apaseo, sobre todo, a Dolle mi hermana y a mi papá que una vez que aceptaron tuvieron a Jaky, una chica de los Ángeles que formó parte de la familia ese verano. En estas circunstancias le propuse al padre Campusano el proyecto para Salamanca considerando que desarrollaban una labor social y que la comunidad tradicional de la parroquia era pobre, en contraste con las familias petroleras, bien las de los ingenieros en el aspecto profesional o de los obreros con sus plantas que les garantizaban estabilidad laboral y económica. Pensé que un movimiento de conciencia social podría acarrear algún beneficio a la integración comunitaria. Como resultado aceptó que le entrevistase el padre capellán del grupo y llegaron a un acuerdo para que ese verano el proyecto se estableciera en la parroquia de san Antonio. El ingeniero Amor y su familia a instancias mías aceptaron a Joane Prola, una chica de origen hispano italiano de san Francisco a quien conocí en Apaseo y quien iba a pertenecer al grupo de Salamanca. Ellos estuvieron felices con ella y sin queja alguna viéndole como modelo en la familia, hasta que vinieron sus primeros compañeros que le invitaron a Acapulco a donde ella invitó a amigos mexicanos que estaban de vacaciones de la universidad, y a partir de entonces comprendieron que era necesario hacer algunos ajustes después de los días de sus sueños dorados. Yo me hice amigo de Tom que apenas había cumplido sus dieciocho años y lo invite a cabalgar en el rancho de don Justino, que tenía hospedada en su rancho a toda una familia que vino con el grupo de Salamanca. Tom corría por el monte con mucho entusiasmo y no controlando su cabalgadura, se metió entre unos matorrales bien altos y llenos de espinas, de manera que se bajó del caballo y en calzoncillos, bajo el sol estuvo observando lo espinado que estaba, tratando de sacarse las más que podía. Me parecía interesante la ansiedad de Tom por ponerse una borrachera con tequila, para celebrar sus dieciocho ya que no tenía prohibido el uso del alcohol. Yo, recordando que sin escrúpulos lo había abusado por primera y única vez a los ocho años. Contrastes de cultura y de personalidad tal vez... Un amigo suyo que no dejó en mi memoria su nombre si dejó la imagen real de la reacción de los muchachos americanos ante la guerra de Vietnam, cuando dijo que no tenía otra alternativa que la de morir en la guerra de muerte rápida, o decidir la muerte paulatina del matrimonio. Don Justino me hizo el comentario de que haciendo números, la inversión del proyecto pudiera ser más fructífera con otras alternativas. El hecho es que mi impresión personal fue que los muchachos tenían más juntas y reuniones que hechos reales, lo cual tal vez lo justificaba el de que su objetivo inmediato, no eran estos sino el de promover el liderato y el espíritu de comunidad, responsable del desarrollo del bien común en la sociedad para identificar sus problemas y bregar en resolverlos. Creo que ellos, se beneficiaban mucho más que la comunidad con esta experiencia. El hecho fue que el movimiento lo mismo que el proyecto que terminó su visita, concluyó totalmente, y ya no tuvo ninguna otra oportunidad.
Lo que para mí era una nueva experiencia ya era viva realidad cuando yo llegue a la parroquia, y esto era el modus vivendi familiar del padre con la presencia de la familia Velázquez, bajo el liderato de su matrona que era la famosa señora doña Guille, así llamada por afecto, apreciativo de doña Guillermina y con un tono de sana ironía, la señora Williams, cuyo título, no sé de dónde se originó. El padre Campusano era su adoración, sentimiento compartido por toda su familia sin excluir a su marido don Isauro y por supuesto a todos y cada uno de sus hijos e hijas incluyendo a Carmelita, que se recibió de Arquitecto y andaba explorando entre otras cosas trabajo por la Argentina. Tengo la impresión que no exagero si digo que el gobierno y actividad parroquial, se movía no solo entre san Antonio y sus templos, sino que también estaba de por medio la casa de la familia Velázquez. Y todo esto con un sello de sincero sentido apostólico romano de apoyo incondicional a la labor del padre, realmente extraordinaria. A mí me costó trabajo adaptarme a esta dinámica, que contrastaba radicalmente con la que viví en Hunaiqueo con el padre Juárez, con su familia y con el ambiente parroquial. Como el padre Campusano se ausentaba por temporadas más largas por su enfermedad, el padre Navarrete acostumbraba venir a ayudar desde el tiempo del padre Garduño en mi lugar entonces siendo vicario de san Antonio. Yo conocía muy bien a Kiko Nava, que así le llamábamos, y era nuestro portero de fut bol en mis inicios de futbolista, cuando llegue al seminario, yendo el tres años delante de mí en su llegada, pero compartiendo con nosotros más pequeños con toda naturalidad, dada la dificultad que sobrellevaba como si nada, a pesar de las consecuencias de una poliomielitis no superada desde su niñez. Yo le tenía en gran estima que era nada comparándose con la estima en que le tenía la familia Velázquez que suspiraba por su llegada. Francamente mi sentido de virilidad no era para adaptarme indefinidamente a los arrumacos, que tal vez estaba cansado de sobrellevar. Conociendo mi temperamento me di cuenta de que las cosas podían tener una confrontación que era más prudente evitar. No quiero acusar a nadie de ninguna mala intención en sus relaciones amistosas y familiares. La verdad es que no casaban conmigo, siguiendo el decir de mi padre de no hacer cosas buenas que parezcan malas ni viceversa. Como Patricia hija de doña Guille era la consentida del padre Campusano, la hermana menor que por cariño llamaban la Chulina había sido consentida del padre Garduño y en sus visitas, lo era del padre Navarrete. En medio de esta dinámica yo me sentía candidato ridículo de consentir y tal vez disputar ocultamente la primacía sentimental a la llegada del padre Navarrete y todas estas ridiculeces por ser aclaradas podrían acarrear efectos preferibles de evitar. Tal vez yo sentía ahogarme en un vaso de agua y aun así lo preferí evitar.
Considero que esto no sería para el bien de la parroquia, pero desde mi punto de vista era algo que yo veía como un mal menor como solución, con la necesidad de ponerlo en mejores manos. Hable en Morelia con el padre Castro que me recomendó que fuese más prudente y no consultara con el señor Sotelo encargado de los negocios de la mitra, que a mi parecer era a quien competía el asunto de ver por la parroquia ante la serie de problemas que según yo veía requerían mi ausencia temporal o definitiva tal vez inmediata. Yo persistí con la idea de que es mejor un grito a tiempo que cien después y hable con el señor Sotelo, exactamente presentado el asunto tal cual descrito y estuvo de acuerdo conmigo, en que me tomara unos días libre y el solucionaría la situación de la atención a la parroquia. Antes de terminar el año recibí mensaje de la sagrada mitra. Se me ordenaba presentarme al señor cura Luis Flores como vicario suyo asignado a la parroquia del Señor del Hospital de la ciudad de Salamanca a su responsabilidad.

Comentario sobre un viaje a Nueva Orleans
Me he olvidado si sucedió al final de mi estancia en san Antonio o al inicio de mudarme a Salamanca. Me refiero al viaje que hice con el padre Juan Posadas que también invitó al padre Manuel Pérez- Gil a Nueva Orleans y que iniciamos volando de Morelia a Matamoros. Allí saludamos al padre Sabás Magaña, recién consagrado Obispo de esa diócesis de Matamoros. Y aparte de él un compañero mío de estudios, Simón Ríos que trabajaba en esta diócesis, nos ofreció también su acogida hospitalaria y nos invitó a ciertas excursiones o incursiones del lado americano visitando Harlyngen y san Antonio. Un sacerdote americano amigo mío de cuyo apellido me olvide, el padre George quien era capellán militar, nos invitó a cenar en la base naval de san Antonio Texas siendo exclusiva para los militares, haciéndonos sentir realmente este ambiente tan exclusivo. Recuerdo que la visita del presidente Kennedy estaba programada para el siguiente día en san Antonio, después de su llegada a Dallas, lo cual no tuvo lugar por la tragedia de su terrible muerte. Esto aparentemente estuvo a punto de complicarnos nuestro regreso a Matamoros, si se cerrase la frontera lo cual no aconteció. Y al tiempo de emprender nuestro vuelo a nueva Orleans del aeropuerto de Brownsville, tampoco tuvimos ninguna dificultad. El plan del viaje era de visitar a la familia de Bob Redman y Anita Iturbide hermana de la señora Cristina Iturbide viuda de Bernal y vecina nuestra desde cuando yo era seminarista, que vivía bien cerca del seminario. En realidad no sé si el padre Pérez- Gil o más bien el padre Posadas fuese su director espiritual o simplemente su amigo. El día que llegamos al aeropuerto nos recibieron cordialmente y después de asignarnos nuestras habitaciones para descansar del viaje acordamos que nos llevarían a la iglesia a la que ellos acudían, donde celebraríamos la santa misa por la mañana. El sacerdote que era el colaborador del párroco a cargo de la rectoría parroquial, nos invitó a un tour que nos ofreció dar en un avión a su disposición en el aeropuerto, volando sobre el Mississippi y sus ramificaciones panorámicas en el delta del río hacia el mar. Quiero dejar bien claro lo sorprendente, el padre a quien me refiero era quien piloteaba este avión y lo hizo a la perfección, por supuesto que aceptamos su invitación y el tour fue una verdadera maravilla feliz .Yo comparaba mi afición de disponer de mi hermosa yegua, cabalgando por los campos y montañas de las aéreas donde trabajaba con el placer de este sacerdote coadjutor que disponía de su avioneta, y guardadas las proporciones, me sentía dichoso de lo mucho que modestamente con lo propio y le brindaba a mis amigos y familiares algo parecido dentro de mis posibilidades. Nos tocó compartir con esta bella familia la celebración del día de gracias. Me quede impresionado de la responsabilidad tomada tan en serio por el señor de la casa de partir y repartir el pavo y hacerlo con tanta destreza. No podía imaginar ni a mi padre ni a mí mismo, eventualmente en mi propia familia el poder hacer lo mismo, que para hacerlo se requiere la convicción cultural y el espíritu de la tradición para hacerlo tan bien. Los niños tuvieron muchos proyectos de tarea para hacer que andando el tiempo observe en mis propias hijas cuando atendieron a la escuela parroquial en Rochester Nueva York. El señor Redman a más de ser representante elegido no sé si al Congreso o al Senado también daba o había dado enseñanza en una cátedra en la universidad de Tubinga. Las señoras que fueron de compras al centro de la ciudad y a las aéreas de prestigio comercial, nos invitaron en caso de que gustásemos hacer alguna compra, y nos invitaron a compartir el típico lunch o almuerzo ligero en el área de las tiendas. La que más recuerdo es la de Maison Blanch. Me pareció extraño y a la vez particularmente peculiar lo del padre Pérez-Gil, que compró dos o tres perfumes para regalo, y que después observando los escaparates de bellísimas joyas, comentó que raramente se les compraban a las esposas, y más bien eran compradas para las amantes de los enamorados capaces de costearlas. No estoy seguro de su autoridad en este tópico que no pertenecía a la dirección espiritual, pero es posible que su sicología del ser humano le diera ciertas credenciales. Nuestro regreso a México fue en vuelo directo de Nueva Orleans a la ciudad de México, y como nuestra visita a la calle Bourbon me pareció un tanto superficial, eventualmente regrese con mi familia para disfrutar del gusto típico de la música, la cocina y el ambiente nocturno con su característica nostalgia, el sabor a Francia que es una gala de Nueva Orleans, esto ya cuando estaba radicado en Rochester Nueva York algunos años después.

Rapsodia diez. Parroquia de Salamanca cinco años de ministerio.
El señor cura Luis Flores tenía fama de ser una persona de inteligencia nada común. Tal vez esto fuese verdad pero a mí me impresionó más por su sincera franqueza y sentido humano de la realidad. Contaba con una serenidad que me atrevo a identificar como socarrona en el buen sentido de la palabra si lo tiene, y además me parecía verle capaz de conservar dicha serenidad a toda prueba. De pronto yo no tenía adonde hospedarme porque las casitas adjuntas a la parroquia en la esquina de Pípila cien que sería mi casa más tarde aun no estaban listas para ser ocupadas y serían respectivamente para el padre Alcántar y el padre Tapia, anteriores a mí. Había un cuarto tal vez disponible para mí en el centro de ancianos de una localidad llamada la Conferencia que atendían unas religiosas. El padre Téllez capellán de la hermosa parroquia barroca llamada antigua, que no vivía allí, sino en esos cuartos de la Conferencia, de los cuales tenía que decidir si uno de ellos fuese una posibilidad para mí si no lo ocupaba y entonces podría disponer de él y claro, seríamos verdaderos vecinos. De manera que fue allí que me instale, no recuerdo si de inmeiato o después de algún tiempo, porque el padre Antonio Tapia me había rentado un cuarto de su casa, lo cual pudo ser, pues recuerdo que viví allí una temporada y debió ser antes de ir a vivir a la Conferencia. La parroquia que atendía el señor cura Flores no tenía los programas de pastoral que caracterizaban a la de san Antonio, y el cuadro de trabajo que mire delante de mis responsabilidades ministeriales eran más bien orientadas al sistema de lo tradicional. La práctica de la santa misa, el santo rosario, la administración de los sacramentos y la organización de la catequesis. Una vez a la semana nos turnábamos el visitar los hospitales y llevar a los enfermos la sagrada comunión. Y fue interesante que el padre Eusebio Hernández en Huaniqueo, más concretamente en Mansa, estuviese continuando la labor que yo emprendí y que en Salamanca yo hiciese lo mismo, tratando de hacer lo mejor posible lo que él había tenido a su cargo. El señor cura Flores me asignó para los días sábados atender la catequesis del Molinito, un barrio que no teniendo capilla, esta era remplazada para la actividad catequética de los sábados por una localidad, la del gran patio de la casa de la señorita Estela, siendo ella y yo recíprocos colaboradores de este apostolado. Me encargaron como peculiar labor la instrucción religiosa, tenía la responsabilidad de todos los ranchos de la parroquia que eran decenas de contar. El padre Eusebio había organizado el programa de alfabetizar con el sistema de Lubbock que tome como responsabilidad reactivar. Algo que organizaba también el padre Eusebio a través del año era la peregrinación a pie al Tepeyac, que era propia de casi todas las parroquias de la Arquidiócesis y puso a mi cargo el señor cura la de la parroquia de Salamanca. Mi estrategia fue la de identificar los líderes anteriores y reavivar su interés por renovar su espíritu de colaboración apostólica, contando con mi determinación de una mutua colaboración, hacia los mismos objetivos de servicio, lo mejor posible, como ya lo habían hecho anteriormente con el sacerdote encargado. Básicamente todo estaba resultando muy bien, aunque naturalmente había una cantidad considerable de cosas por actualizar, reavivar y amplificar, y muchas veces adaptar a nuevas circunstancias. Sarita la encargada anterior de la alfabetización, definitivamente declinó envolverse en el proyecto, pero su colaboradora Lupe Aguirre que fuese según ella demasiado joven para el cargo, se convenció de mi punto de vista relacionado con su entusiasmo por el programa y su previa experiencia en el mismo, de manera que determinó trabajar en el proyecto con absoluta determinación, a pesar de que entendía más de alfabetización que de catequesis, las cuales actividades me negué a diversificar y se comprometió a colaborar en una como en la otra. Yo contaba con los jueves y los domingos de la semana para esta actividad sin presupuesto alguno. De manera que me deshice de mi Valiant Acapulco y me hice de un carro Volkswagen parecido al primero que me compró mi padre de recién ordenado. Tenía un amigo Lupe Ríos, arrendador de caballos que trabajaba con don Florencio, hombre rico famoso por sus bellos ejemplares. El, Lupe, tenía una camioneta pick up no nueva pero en buenas condiciones y con la intervención de Lupita la monjita de la familia y Dolle que manejaba la economía domestica y comercial de mi padre y algo que me quedaba en mi bolsillo, logre adquirir la dicha camioneta tan necesaria para catequesis y alfabetización. Logramos reunir un grupo de treinta a cuarenta entusiastas jóvenes interesadas en trabajar en el programa que requería no solo la enseñanza sino también la preparación sistemática para enseñar tanto la catequesis como la alfabetización. En cada rancho había una chica encargada del pequeño grupo que como equipo aprendía y enseñaba a la vez bajo la dirección de un liderato de mutua responsabilidad entre las catequistas visitantes y las locales. Esto con sus altas y sus bajas se mantuvo en operación por los cinco años de mi estadía en mi trabajo ministerial educativo de las rancherías. Durante el año también era necesario organizar kermeses y programas musicales para colectar fondos para la clausura de las actividades al final de cada año. Lupita Aguirre era la líder especializada en alfabetizar y yo en catequizar con especial interés en la preparación de los niños a su primera comunión. Alguna vez no puede estirar el tiempo para regresar a la misa de la tarde algún domingo y pase el bochorno de ver el templo inmenso completamente lleno, y en espera de mí, con la pena de que más de quince minutos en estas circunstancias es más que demasiado. Para las actividades de la peregrinación se salía a colectar tres meses antes del día de salida, curiosamente esto coincidía con que el Tamborcito que era todo un personaje y el líder en este aspecto de la peregrinación, contaba con un amigo que ordenaba ley seca a su hábito de tomar, para poder llegar a pie hasta los pies de la Virgen del Tepeyac. La gente dormía en más de una ocasión a la intemperie en jornadas diarias de treinta o cuarenta kilómetros y yo recuerdo que en alguna de las etapas me tocó dormir al lado del gallinero. Para quienes critican esta devoción se me ocurren dos ideas bien contundentes, una es que parte de nuestra identidad cultural de Europa, España y los pueblos indígenas pre coloniales, sobre todo México que se fundó como Tenochtitlán, tienen en las entrañas de su cultura el peregrinar. Y por otra parte soy testigo de que sin la orientación y el encause positivo de espiritualidad, el mismo fenómeno histórico, social y cultural tiende a degenerar en la embriaguez y la promiscuidad degenerando en el vicio del alcohol y la prostitución. Por otra parte, el peregrinar propicia el espíritu de desprendimiento y la visión peculiar de oriente y occidente de liberación budista y cristiana de la humanidad y de cada hombre, lo digo por experiencia, se tiene una oportunidad de ser actualizado en ello, con las características de la identidad mexicana que ama de verdad a la Virgen guadalupana.
Otra de mis actividades en el orden docente se proyectó a la colaboración de enseñanza en la escuela preparatoria de la que el ingeniero Contreras, sobrino del señor cura fue nombrado director. Me invitó a dar clases de latín y filosofía y yo acepte de buen grado. Pedrito el sobrino de la señora Reyes a quien yo llevaba la sagrada comunión, se graduó como arquitecto y tuvo oportunidad de ver a Carlos mi hermano en el área del Campestre celayense donde trabajaba en alguna construcción y me mandó saludos, recordando con gratitud como Carlos le sirvió de tutor en matemáticas en sus años de preparatoria por recomendación mía. Otro alumno que me preguntó si le recordaba como mi estudiante ya que era imposible le olvidase por la calamidad que era, fue Gustavo Ugarte el hijo de Ogarita que encontré en una cenaduría de Petróleos a donde fui a cenar con Cristy mi hermana y su familia. No lo podía reconocer por su apariencia tan distinta habiendo enfermado del corazón y habiendo estado al borde de la muerte, realmente recuperado pero con las huellas de esa temible experiencia.
Honrado por algo sorprendente me sentí sorprendido con algo que me sucedió relacionado con mis actividades docentes. Esto fue cuando atendiendo a misa vespertina en el Señor del Hospital en una de mis visitas que acostumbraba hacer viniendo de los Estados Unidos donde vivía, al salir del templo, una joven me interceptó para saludarme y hacerme saber que yo le di clases de filosofía. Y yo que pensaba que solamente sería recordado por mi ministerio propiamente sacerdotal, quede verdaderamente sorprendido. Incidentalmente tenía conmigo algunos ejemplares de mi último libro de sonetos cervantinos y se lo obsequie haciéndola sentir complacida de algo de lo que yo también me sentí complacido.
El tiempo en que viví en la Conferencia me facilitó varias cosas relacionadas con mi interés ministerial y personal, aparte de pernoctar allí. Las religiosas se hicieron cargo del aseo de mi ropa de lavandería y de prepararme los alimentos cada día, claro por una cantidad previamente convenida satisfactoria recíprocamente, para ellas y para mí. También se nos dio oportunidad de reunirnos con el grupo de catequistas para ciertas actividades relacionadas con el desarrollo del programa de nuestras actividades de catequesis y alfabetización. Mis relaciones con los ancianos más bien eran esporádicas, pero cuando por casualidad manifestaban algún interés por conversar me agradaba prestarles atención si no estaba muy urgido de tiempo. La persona que más recuerdo era una viejecita que usaba un bordón para caminar y en una ocasión que escuchábamos una música sin saber de de donde viniese, pero se distinguía con toda claridad la canción del cafetal, ella me detuvo pidiéndome que le viese bailar, porque esa había sido su canción favorita cuando fue joven y pudo disfrutar la vida.
El padre Téllez dejó de vivir en la Conferencia, arreglando su casa adyacente a la parroquia antigua. Y fue entonces que el padre Antonio Tapia con quien viví una temporada en la planta baja de la casa al lado del templo del Señor del Hospital, acordó conmigo y el señor Cura que yo me podía mudar allí, de La Conferencia y del sector que deseaba ocupar y anteriormente ocupamos el padre Téllez y yo. Fue así como finalmente logre disponer de un lugar conveniente para poner mi casa con el apoyo de mi familia como lo hicimos en mi primera parroquia de Cuerámaro al inicio de mi ministerio. El señor cura contaba con otros cuatro sacerdotes a su cargo para administrar la labor ministerial de la parroquia. Tres hermanos sacerdotes que eran el padre Edmundo, el mayor, Miguel y el menor de los Vargas al que llamábamos abuelito en el seminario y creo se llamaba José Luis y además, el padre Enrique Alcántar que sería mi vecino por algunos años y que vivía en la planta alta de la casa donde yo empezaría a vivir. También debo referirme a una capellanía muy antigua localizada en el barrio de Nativitas, estaba el padre Vázquez a cargo de ella quien por un tiempo vivió allí y ya era mayor de edad y como todos los nombrados, estaba bajo la supervisión eclesiástica del señor Cura Flores. Yo acostumbraba confesarme con él, no precisamente porque no me escuchase, pretendiendo yo que ignorase mis pecados.
La familia de mi compañero de seminario Félix de la Peña en Salamanca, se convirtió en mi mejor vecino. Su casa estaba a media cuadra de la mía en la avenida Revolución entre el Señor del Hospital y el templo de san Agustín, derroche del arte barroco con sus altares churriguerescos cargados de belleza más rica que el oro. Doña Estelita viuda del señor de la Peña era ya conocida desde nuestros años de seminario, como una bella persona, y toda su familia se vino a convertir en mi mejor amiga de entre todas las demás que tuve en Salamanca. Jaime el hermano menor vivía ahí y trabajaba para la Montrose y en el sindicato, pero no Félix que siempre vivió en México como estudiante de abogacía y después como prominente abogado. Olivia era la hermana mayor y Estela la menor y ya tenemos nombrada completa la familia. Mi padre me contó que unas tías hermanas del sacerdote tío de estas chicas y hermano de don Pancho que así era conocido su padre, habían sido sus maestras de primeras letras cuando vivían en Apaseo. A toda la familia le presente a mi madre y hermanas, y también compartieron cultivando la misma amistad lo mismo que conmigo. Cuando mi primo Enrique me invitó para la celebración de su boda en la población de Tecomán del estado de Colima mi madre y mi hermana mayor Dolle me acompañaron a la boda y le sugerí a Estelita que era bienvenida a compartir esta invitación, ya que mi madre venía con nosotros. Ella en su lugar prefirió mandar a Olivia ya que también venía mi hermana. De manera que tuve la oportunidad de disfrutar en mi Valiant Acapulco el primer viaje largo, que ya mi hermano tenía entrenado para las carreras. Nos vinimos por Guadalajara hasta Barra de Navidad y Melaque donde pernoctamos en dos cuartos distintos, las damas en su lugar y yo en el mío en un lindo hotel frente al mar, y la mañana siguiente salimos después del desayuno pasando por el área de Guallavitos, y llegamos hasta Tecomán pero no en carro sino en autobús, pues en el área del camino sinuoso ya al oscurecer, se le atravesó un becerro a Dolle que iba al volante y el carro ya no estuvo en condiciones de seguir rodando y se quedó en un taller que nos recomendó mi primo Enrique conocedor de medio mundo en toda el área y sus alrededores. La boda fue magnífica y nosotros lo pasamos muy bien disfrutando de los días restantes antes de volver recibiendo los atentos favores de mi prima Celia casada con el doctor Quevedo de las mejores familias de Colima. Ellos nos llevaron de regreso a casa en su propio carro, hasta la ciudad de la Piedad en Michoacán, ya mucho más cerca de Salamanca a donde tomamos uno de alquiler para remplazar los servicios de nuestro carro en el taller de Tecomán. Ya contaba con una buena razón para regresar a recogerlo tan pronto estuviera listo, lo cual hice, por supuesto ya cuando Enrique también lo estaba para recibirme en su regreso de bodas y de su luna de miel. Fue tan generoso que se hizo cargo de todos los gastos de la compostura. Era su manera esplendida de ser que mi esposa llama gamonal y él se preciaba de serlo, sobre todo conmigo que a más de primos éramos amigos de la infancia. Nos parecíamos muchísimo sobre todo por los aires de familia, porque mi fisonomía era mucho más de los Díaz que de los Esquivel lo mismo que la suya, original de los Díaz. Me hacía la farsa de que le encantaba dar a besar su mano a las chicas lindas que lo confundían conmigo en sus visitas a nuestro pueblo natal. Y cuando venía de vacaciones me ofrecía las llaves de su carro para que dispusiese de él a todo mi antojo en lo cual yo trate de ser moderado, prefiriendo planear mis vacaciones compartiendo con él y su familia. Le encantaba filosofar como se decía de Pícolo de la Mirándola, de omi re scibile, de todo lo discutible, sobre todo cuando compartía lo largo de la plática con lo largo de la bebida. Yo siempre procure y lo logre, mantener la sobriedad esperada. Imitaba a mi padre que como comerciante proyectaba su amistosa personalidad para el logro feliz y lucrativo de sus negocios. Siendo el mío el del reino de Dios en mi apostolado trataba a los fieles a mi responsabilidad con el trato mejor y una actitud de franca y espontanea simpatía que nos favorecía recíprocamente tanto a mí como a mis feligreses. Había un señor encargado de hacer arreglos para la misa en un rancho, que era conocido con el sobre nombre de “el pirul”. Yo estaba ya en la casa, en donde me atendían mis hermanas a la hora de comer. Era la costumbre no excederse en las provisiones de la cocina, viendo que se cocinara básicamente lo que se consumía. Yo le dije a la sirvienta que permitiera pasar al señor que tocó a la puerta preguntando por mí y le invite un taco y a que se sentara a la mesa donde comíamos mi hermana y yo atendidos por la sirvienta. Se ponía sobre la mesa un cesto con una servilleta que cubriese las tortillas para que permaneciesen calientes. Le dije a la sirvienta que le preparara un taco que le preparó y al ver que era de frijoles se me quedó viendo y me dijo, si viera padrecito que yo también se comer carnita…No tuve más que disculparme sabiendo que ya casi terminábamos de comer y consumimos el guisado, excepto tal vez el de la sirvienta que comía cuando terminaba de servirnos a la mesa. Creo que él me entendió esa parte de mi explicación, pero no el que las tortillas estuviesen cubiertas bajo la servilleta. Lo digo porque cuando termine la misa en su rancho y vino el almuerzo, me acercó el tazcal lleno de tortillas diciéndome, ándele padrecito tome todas las que guste, que yo no las escondo. El pirul era muy avispado y yo lo note desde que se sentó a la mesa en mi casa cuando escuchando como acostumbraba hacerlo, en esta ocasión tal vez una sinfonía, creo que era la quinta de Beethoven, cuando los sonidos eran más vivamente sonoros, tan peculiar en esta sinfonía, se le avispaba la mirada como a un animalito que se alerta sorprendido prevenido para lo que tal vez sucediere. A mi solían sucederme cosas realmente sorprendentes. Recuerdo aquella vez que perdí mis lentes y me olvide donde los deje, como en otras ocasiones que preguntando por ellos los llevaba puestos. Esta vez viniendo de los Prietos a caballo, iba a entregar un caballo al rancho de don Justino donde deje mi carro. El caballo era duro de obedecer la rienda y ya estaba tarde para llegar a tiempo a la parroquia ese domingo por la tarde. Resulta que le solté la rienda a toda carrera y el caballo desbocado tomó la ruta sobre la carretera que temiendo cruzara a tanta velocidad, preferí dejarme caer con la suerte que no sufrí ninguna lastimadura sobre el zacatal y la tierra nada endurecida. Yo di mis lentes por perdidos, pero alguien los trajo a la sacristía según me informaron más tarde y me los pusieron sobre el mismo altar. Toda la vida andaba de prisa y no tenía tiempo a veces suficiente para peinarme, gracias a Dios o desgraciadamente aun no estaba calvo. Lo digo porque Chuchita Flores que atendía la venta de no sé qué cosa de devociones junto al bautisterio, sabiendo que me veía de cerca, no me dijo nada antes de los bautismos. Yo le pregunte si me había visto y me dijo que sí. Al preguntarle porque no me advirtió recién bañado y de prisa ver que llevaba todo el pelo húmedo y enmarañado, me respondió comentando que el que es buen mozo comoquiera aparece. Esto no me dejó muy convencido de nada de lo que le preguntaba. Mi entusiasmo por el apostolado fue bendecido y siempre conté con las catequistas que necesitaba y se alegraban de la labor apostólica convencidas de que hacer algo por el bien de los demás en el nombre de Dios vale mucho más la pena que una vida de molicie o de placer, aburrida y llena de poltronería. La familia del ingeniero Aguirre y su señora esposa padres de Lupita la apoyaban con gran entusiasmo incondicionalmente y disfrutaban ver que ella invitaba a su hermana Moni y a la más pequeña que le seguía, todas ellas con el mismo entusiasmo que les contagiaba. Celebraron los días de orientación que llegaron a feliz término, dándoles el curso de alfabetización a las hermanas de la Peña y sus amigas las Páez en la casa misma de doña Estelita. Yo también me quede sorprendido de todas ellas sabiendo que no simpatizaban del todo. El señor cura no encontró difícil convencerme de no envolver en este apostolado a mis amistades de Petróleos, a pesar de que no creí que Campusano dijese nada en contra, no solo por su nobleza sino también porque el contaba con matrimonios de nuestra parroquia en su apostolado. Yo negocie chachareando tres distintas camionetas que al final de cuentas por experiencia concluí que la primera, la Ford era la más práctica y conveniente. Me dio pena renegociar, pero con sinceridad explique mis puntos de vista y mis equivocaciones a la vez del objetivo apostólico de mi trabajo que era mi único negocio y en nombre de mi apostolado fui escuchado. El mayor problema era que la camioneta de doble tracción era una traición por la sobra de pesadez que era falta de ligereza y abundante gasto de gasolina que no valía la pena sino todo lo contrario. A pesar de todo siempre estuve en acción y nunca me faltó para la gasolina a pesar de ir y volver por todos los ranchos trayendo, llevando y recogiendo catequistas y alfabetizadores. También aprendí a gustar las actividades de alegrar la vida de los ranchos con una especie de karaoke fuese con el acompañamiento de una banda que no faltaba en las diversas localidades, o más seguro con el toca discos y el amplificador, pero siempre eran acogidos y estimulados los cantantes a participar o a pedir sus canciones. Al fin de cuentas todo el pueblo sobre todo los niños, eran felices con el evento de la catequesis y el propósito de los adultos por aprender a leer y escribir.
Mi madre me visitaba raramente y las pocas veces que lo hizo estaba en ascuas por regresar con el pendiente de haber dejado solo a mi papá. Yo siempre conté, no solo con el apoyo sino con el ascendiente de mis padres que tenían en gran aprecio mi trabajo y la misión sacerdotal.
Más de una ocasión me vi en necesidad de invitar a mi mismo padre a reflexionar sobre pendientes que afectaban la armonía familiar, todos relacionados en una o en otra forma con el hecho de la madurez de quienes requerían una moderación urgente de su espíritu de autoridad tal vez inadecuadamente, fuera de la funcionalidad constructiva de la armonía de la familia. Yo no era ningún juez sino el instrumento de analizar esta realidad en la que sin duda yo mismo tenía mis propias debilidades. Desgraciadamente los desafíos de la vida tienen sorpresas imprevisibles o casi imposibles de resolver y que solo resuelve la misma experiencia con la posibilidad de rectificar, corregir y tal vez reconstruir nuestros errores en la vida. No lo digo solo por mi padre y por mí sino por toda la familia. La verdad es que casi éramos una familia en auge por lo que nos iba aconteciendo. Yo tuve la suerte para mi provecho y el de ellas, que bajo los consejos y dirección de mi madre casi todas sus hijas casaderas practicaron conmigo sus deberes hogareños rutinarios de economía familiar. De la casa en Salamanca salieron para el altar y el hogar recordando a Elena en Cuerámaro y siguiendo su modelo, primero Yola que se casó con Alfredo, luego Enriqueta con Ernesto y Cristina con Fernando, cada hermana Esquivel con cada hermano Oliveros. Yola de plano se enseñó a cocinar conmigo, no que yo le enseñase nada de cocina sino por comerme lo que cocinaba, sobre todo el platillo favorito de Alfredo que era carne molida, que se veía fea en un caldo muy sabroso que en conjunto contaba con la ventaja de que sabía muy bien se viera como se viera. Enriqueta y Cristina tenían excelente experiencia en la cocina y en la limpieza de la casa que con la ayuda de la sirvienta nunca dejaban nada por desear. Ernesto no logró terminar su receso vacacional de noviazgo y regresó antes de lo convenido con Enriqueta listo para el matrimonio que se celebró antes que el de Yolanda, aunque no así el pedimento, que siguiendo mi estrategia se solicitó anteriormente para que mi papá no tuviera oportunidad de comentar del largo tiempo, lo del noviazgo de Yola que siendo desde la niñez sobrepasaba el de todas mis hermanas. El único inconveniente de Enriqueta y mío que tuvo que resolver sin saberlo yo, fue el colaborar con su astucia genial y original cuando ella me pidió cierta cantidad de dinero por su cumpleaños cuya fecha yo ignoraba, alegando que lo quería como obsequio en dinero al contado cuyo plan tuvo gran éxito. De esa manera resolvió tranquilamente pagar la multa de un accidente en la camioneta que no sabía guiar y lo hizo sin mi autorización y sin que yo me enterase de nada. Cristi estaba contenta de invitar a Fernando a compartir con nosotros pues trabajaba como ingeniero petrolero en Petróleos de la refinería de Salamanca. No salía nada caro preparar una jarra extra de agua fresca que le encantaba y la consumía toda por sí solo. Como el estilo de Cristi era más sofisticado podía gastar lo de todo un mes en una semana y por ello sabía bien que nuestro estilo no podía ser tan sofisticado. Yo siempre tuve una preferencia especial por la güera mi hermana que se llamaba Lourdes, y precisamente por eso le hice saber que debía estar los fines de semana con la familia en Apaseo, no estoy seguro si su interés por Angelito el doctor Arredondo que tenía novia en Cortazar y aun así le atraía, tuviese que ver con ello deseando continuar conmigo esos días. En cualquier forma yo nunca quise que mis hermanas viesen como un compromiso conmigo el atenderme si interfería con sus planes con total libertad y oportunidad para decidir el destino de su vida. Por esta razón ninguna de mis hermanas participó en el programa de apostolado. Creo que la güerita alguna ocasión acompañada por Olí de la Peña visitó el rancho de la Ordeña, ni siquiera recuerdo con que motivo, pero me consta por una fotografía que recuerdo haber visto en algún álbum que no he vuelto a ver, por lo que sé que estuvo en esa ranchería pero no por razón de la catequesis. Yo tuve la impresión de que tal vez la güerita estuviese recelosa de mi amistad con la familia de las muchachas de la Peña, y más bien con Olí que con Estela, aunque a ella igual que a mí nos encantaba jugar a la canasta en su casa las más de las noches, aunque también raramente venían a jugar en nuestra casa. Como yo tenía una amistad muy especial con el gato Ibáñez a quien yo recomendé con el gerente general de Díaz Córdoba ex compañero de seminario Jesús Martín del Campo que le dio la oportunidad de trabajar con la compañía, resultando también un excelente empleado digno de la gerencia en Salamanca, tal vez en gran parte por eso, me obsequiaba una inmensa canasta navideña, y Carlos y yo con la güerita organizábamos una opulenta cena en casa con abundancia de buen vino y sus delicadeces como acompañantes, diversidad de quesos y demás. La costumbre de la familia Esquivel había sido reunirse para la cena de fin de año y mis hermanas compartían más bien este motivo de la cena navideña acompañándose con sus novios a donde preferían ir. Yo tenía muchos amigos en Salamanca y no podía atender a todas sus invitaciones, de manera que empecé a quedar mal con todas, compartiendo mejor en casa con mi hermano y mi hermana. Hubo dos ocasiones si mal no recuerdo en que tuvimos que viajar a México con la familia de la Peña, una fue por la graduación de Félix que terminó su carrera de abogado, y la otra fue por cuestión de salud porque doña Estelita no remediaba su problema con el que llevaba lidiando bastante tiempo con una pierna demasiado enferma por cuyo tratamiento ya le había acompañado a atender una cita a León. En estas circunstancias tuve oportunidad de tratar con Samuel Bernal que seguía la misma carrera de la abogacía, pero con todos los azares y conflictos por los que corrió su fama nada halagüeña de peripecias seriamente negativas. Yo lo lamentaba porque llegó a ser el mejor amigo que jamás volví a tener uno igual, entre mis compañeros. No se compara por ningún lado con alguien que es mundo aparte como amigo y me refiero a la amistad con mi incomparable maestro amigo el cardenal Posadas que fue el mejor de los amigos de mi vida que aun estoy echando de menos.
Hubo una convención a la que no logre atender a pesar de haber ido a Morelia con ese propósito, entiendo que tenía por tema el espíritu de un mundo mejor. Yo que recién llegaba al seminario me ofrecí a llevar en mi carrito Volkswagen recién estrenado a unas religiosas guadalupanas de la congregación en la que haría votos mi hermana Lupita o recién los había hecho y no recuerdo si ya se había ido a Miami a donde trabajó algún tiempo antes de mi estadía en los Estados Unidos. Ellas iban de regreso a su convento. Tome la carretera hacia el bosque en el área de los arcos de cantera de san Miguel y unas cuadras antes de llegar en una luz intermitente, esperaba la oportunidad de cruzar, creo que fue precisamente donde sufrió su trágico accidente el padre Juan Abascal de feliz memoria. Resulta que calcule bien y después de un largo rato de espera decidí hacerlo anteriormente a que pasara un autobús que se acercaba, sin contar con que una motocicleta en estampida rebasaría el autobús a toda velocidad sin poder ser vista la moto ni prevista por el hecho de que el autobús interfería su visibilidad. Ante el impacto que gracias a Dios lanzó moto y motociclista a gran distancia de la rodada de mi carro que solo tuvo una no escandalosa abolladura, y que yo estacione al lado inmediato de la carretera para cerciorarme del estado del atropellado que estaba no malparado, sino recostado con un tobillo roto sin más serias consecuencias. Cuando iniciaron los de la patrulla su interrogatorio yo les hice saber que yo era el chofer del carro que golpeó al chico en la motocicleta y me condujeron a la inspección de policía permitiéndome pasar la noche en el hospital vecino a la capellanía de la Inmaculada, atendida por el padre Sierra que fue mi maestro de seminario. Claro confiaron en mi palabra de que me presentaría la mañana siguiente a la inspección a primera hora, lo cual hice con toda puntualidad. En todo esto tuvieron que ver los sacerdotes que habían venido del seminario a verme a la inspección esa noche, entre ellos recuerdo al padre Flores paisano mío quien me hizo saber que el señor obispo Martínez Silva estaba dispuesto a cubrir la fianza para que yo saliera con libertad condicional hacia el juicio el día siguiente de la noche del accidente. Estuve detenido hasta las dos de la tarde que era la hora límite para no ser encarcelado, pero mi supuesto abogado no logró el intento sino hasta las cinco de la tarde que ya había sido encarcelado. Cuando llegue a la prisión me reconoció el policía a cargo de vigilar que yo siguiera correctamente los procedimientos requeridos. Era nada menos que Mercedes del rancho del Quinceo, que sabía que yo como el también era un buen jinete montador de toros y me dijo, pero padrecito que anda haciendo usted por aquí, me da mucha pena decirle, pero por favor se va a tener que quitar sus zapatos como parte de lo que se ordena hacer y yo estoy a cargo. Le explique que yo lo comprendía y luego que termine fui conducido a mi celda ante los reos dispersos en un patio hacia la entrada del edificio, que exclamaron al verme vestido con mi traje negro pero sin el alza cuello, baño a ese pachuco, y luego no llores cuñado. Una vez que me enseñaron mi celda no tuve tiempo de irme a cambiar de ropa porque estuve platicando con los reos de lo que me había pasado y les invite a rezar el ángelus a una imagen de la virgen de Guadalupe, colgada en una de las paredes, y les dije que yo visitaba las cárceles pero que esta vez era diferente porque yo era uno de ellos. Creo que se sintieron conmovidos y a su manera contentos de lo que les había dicho y de que estuviese con ellos. Porque unos cuantos minutos después escuche mi nombre en la voz de mando que era el grito de una orden, el reo Octavio Esquivel que se acerque a la reja. Oí comentarios de los reos diciendo, ya ve padrecito ya vienen por usted y nos quedamos solos. No puedo decir que me quede con ganas de quedarme para pasar la noche con ellos, pero era verdad su presentimiento y ya ni me acuerdo donde pase esa noche pero no en la cárcel. Supe que el licenciado Estrada Iturbide casado con la sobrina del padre Pérez- Gil cuyo nombre era Carmelita e hija de don Pancho, en cuya casa pernoctamos la noche anterior a nuestra partida de México para nuestro viaje a Mérida, este licenciado era el que hacía la defensa de mi víctima siendo que más bien yo fui la suya a pesar de su tobillo roto. El manejaba sin licencia por otro accidente anterior que ya había tenido, y era hijo de un gerente muy prominente y ponderado en el banco cuyo nombre o no supe o no lo recuerdo. El hecho es que esto facilitó mi libertad y el éxito que tuve en el empeño de recobrar mi carro sin ninguna multa y aun la misma fianza que todo mundo daba por perdida. Para esto me puse en contacto con el padre Margarito a quien fui a buscar hasta Puruándiro donde estaba y me lo traje a Morelia haciéndome favor de tratar mi caso con la esposa del gobernador Rivera que ordenó al secretario particular arreglar ambas cosas mencionadas anteriormente, lo de la entrega del carro y de la fianza. Experimente que las buenas relaciones tienen más poder que el dinero y que las mejores son con Él, el de allá arriba que tiene gente buena acá abajo.
En el área de Nativitas a algunas cuadras de la capilla que atendía el padre Vázquez había una escuela católica al cuidado de religiosas que atendían la niñez de los hogares de recursos económicos de menor cuantía, algunos demasiado pobres, que de los del alumnado de escuelas de mejor condición socio económica como la escuela Josefa Ortíz de Domínguez, regularmente atendida para servicios litúrgicos y sacramentales, sobre todo en torno a los viernes primeros de mes. Por esta razón me propuse por mi iniciativa particular prestar estos mismos servicios como se acostumbraba en dicha escuela mencionada. El padre Vázquez solía visitarles por su proximidad esporádicamente y yo me comprometí a hacerlo sistemáticamente los viernes primeros de mes. Fue allí donde conocí a la madre Amelia Loya que tal vez era la más joven y entusiasta, sobre todo en las actividades que requerían de su energía y jovialidad. Esto lo digo por la gracia con que enseñaba en sus ensayos de baile a las jovencitas cuando preparaban sus actividades de clausura. Yo le platique que estaba por editar mi primer libro que titule El Poema del Alba y el Umbral del Ocaso que ella me ayudó a copiar en maquinilla y ordenarlo adecuadamente para la imprenta. En estas pláticas me refirió también como ella tenía un carrito como yo, pero se lo vendieron para comprar un autobús de transporte de los niños a la escuela, no sé si en Salamanca o en otro lugar. Cuando estuve dando misiones en el rancho de los Lobos me insinuó que le gustaría visitar la misión y yo le invite satisfecho de que le impresionó el trabajo que hacía. Me refirió que tendría que hacer unas encuestas en barrios de la ciudad donde se sentía insegura y yo le ofrecí que arreglando mi calendario tal vez le acompañaría y así lo hice dejándole muy agradecida. El hecho es que habíamos hecho una bonita amistad. Yo siempre fui muy derecho en responder a sus consultas con la mayor honestidad. La mejor experiencia en esto fue cuando comentó que a veces se sentía ajena al grupo de religiosas y consideraba que tal vez debiera cambiar de congregación. Mi respuesta fue que reflexionara tomando en cuenta la recta intención y el espíritu apostólico de Cristo que prefirió escoger a los apóstoles que no eran los grandes filósofos de la historia sino humildes pescadores y le encantaba con más frecuencia servir a los pobres que compartir con los ricos y acomodados. En fin, que mi opinión sobre su trabajo apostólico de consagración al servicio de la iglesia de Dios estaba en lo que a Cristo más le agradaba y mejor le parecía si así lo decidía, lo cual venía a ser casi la clave para todo. A ella le gustaba mi punto de vista y creo que le sirvió.
De las chicas que me ayudaban en la catequesis de los ranchos las Aguirre y las de la Peña, olvidando las Páez que nunca decidieron colaborar, se identificaban bajo el punto de vista socio familiar como de clase media alta, lo cual a mí no me importaba pero tampoco podía ignorar, tratando de que siempre existiese la armonía y buena actitud y el espíritu de apostolado en el grupo que formaban con las catequistas de condición social de menor jerarquía dentro de lo convencional del criterio humano más o menos mundano. Las antipatías o la celotipia que surgieron siempre fueron cosa resuelta favorablemente por el bien de la paz y la concordia. Carmelita Hernández que había trabajado con el padre Alcántar como catequista anteriormente solicitó trabajar en el grupo que dirigía, con el inconveniente de que no tomó el curso para enseñar alfabetización. Para que tuviese oportunidad de catequizar logró hacer su labor los días jueves que tenía lugar la catequesis en el área de las rancherías de los Prietos donde las catequistas locales podían mantener vivo el trabajo de alfabetizar. Irma Leticia su hermana a quien conocí desde su adolescencia en la escuela donde la hermana Loya impartía clases también quiso colaborar con su hermana Carmelita en la catequesis y ambas hacían una excelente labor. Sus padres eran excelentes cristianos, fervorosos y envueltos en la acción católica de la Parroquia. Eran originarios de Aguascalientes y emigraron a Salamanca tal vez por los recursos laborales de refinería. Tuve dos sirvientas de las cuales tuve también la satisfacción de verles trabajar los sábados en la catequesis del Molinito de donde eran vecinas, una de ellas era novia del presidente de la acción católica se llamaba Providencia y mi hermana Enriqueta le llamaba Provi y le tenía gran estima. La otra era Estela que se interesó en aprender a escribir a máquina y graduarse de secretaria, yo le obsequie mi máquina de escribir que casi no usaba. Como yo no soy precisamente un experto en cuestión de instalaciones de sonido y menesteres relacionados con este asunto, siempre identifique los chicos aficionados a las bandas de música de las localidades a quienes estimule para que colaborasen con las actividades relacionadas con las kermeses y nunca me faltó su asistencia que tanto necesitaba.
Mis hermanas que se casaron consecutivamente con sus novios hermanos, me dejaron como único recurso para atender la responsabilidad de mi casa a mi hermana Lourdes, la güerita que vino a ser la más jovencita de mis colaboradoras y la más celosa en velar por mi bienestar y compartir mis actividades artísticas, recreativas y culturales. Alguna vez en Guadalajara disfrutamos desde luego el gusto del folklore musical del mariachi en san Pedro Tlaquepaque, con la corrida de toros por la tarde y el teatro Degollado por la noche con el recital de poemas dramatizados de García Lorca y el baile del flamenco con la voz siguiendo la guitarra del cante jondo. En nuestra visita a México acudimos a una excelente representación de Hamlet en el castillo de Chapultepec y visitamos a la familia Lozano que tenían una linda mansión en el olivar de los padres rumbo al desierto de los leones, a quienes no había visitado desde la época de soltería de mi hermana Elena que me parece fue quien me acompañó cuando fui invitado a la celebración del matrimonio de Miguel Lozano. No estoy seguro si vino también conmigo a México cuando con motivo de la olimpiada el teatro de bellas artes representó obras clásicas de tragedia griega en el idioma original que aunque estudie dos años era más lo que imaginaba que lo que realmente entendía, aunque su sonoridad si fue interpretada como que armonizaba con la fuerza de la tragedia en acción. La dedicación de la güerita en casa desde todos los puntos de vista no dejo nada por desear, sobre todo nuestros retos con o sin las amistades de la familia de la Peña. Ella era una apasionada de la canasta uruguaya.
La experiencia más patética familiar que experimentamos anteriormente a esta agradable experiencia en compañía de mi hermana Lourdes, aconteció unos meses anteriores cuando mi hermana Cristi me atendía y aun no contraía matrimonio. Enriqueta mi hermana casada con Ernesto habían logrado llenar los anhelos de mi madre de verles tan felices, no solamente por lo bien integrados que se realizaban como esposos, sino también por la dicha de verles como padres orgullosos y felices de su primer hijo de diez y ocho meses y su futura nietecita en el vientre materno por seis meses y tres por nacer. Como contraste a tanta dicha una feliz noche que se convirtió en tremendamente trágica fue la que aconteció después de haber compartido como acostumbraban una alegre visita fraternal en casa de Yola y Alfredo que vivían en Celaya, que se despidieron sin la más lejana idea de la terrible desgracia que estaba por acontecer a unos cuantos kilómetros después de pasar el puente de tres guerras sobre el río Lerma. Era bien conocida esa curva, pero no pudieron eludir el carro que por inexplicable razón se les echó encima sacándoles del pavimento y haciendo que el carro en que iban Ernesto, Enriqueta con su nenita dentro del vientre y el pequeño Ernesto sufrieran las horribles consecuencias del accidente. Ernesto que iba manejando sobrevivió dos o tres días en emergencia con los órganos internos incapaces de funcionar y murió de un paro respiratorio, yo le visite en dos oportunidades en el hospital. El pequeño Ernesto con sus piernitas atadas en alto sanó en dos semanas de las costillas fracturadas completamente recuperado. Y la pobre hermana mía Enriqueta con las piernas deshechas tardaría casi un año con la esperanza en reaprender a caminar compitiendo con su hijito que dio sus primeros y demás pasos antes que su mamá. Todo el embarazo y el alumbramiento, no había logrado levantarse de la cama. El doctor Alcocer especialista en reconstrucción ósea temía que sucediera el riesgo que existía y se convirtiera en un caso de esquizofrenia el que no se le informase a Enriqueta sobre la muerte de su esposo Ernesto lo cual ella ignoraba. Mi plan fue hacerlo siguiendo un proceso gradual que resultara como un mal menor el hecho de su muerte. Le informe de inmediato que sería intervenido en sus pulmones por problemas respiratorios muy serios. El día siguiente le dije que pusiera todo de su parte por sanar porque su esposo estaba impedido de trabajar de por vida y la tiste realidad era que ella tenía que recuperarse para hacer lo mejor que pudiese por su familia. Ella exclamó, ay Dios mío, preferiría que nuestro Señor lo recogiera. Al día siguiente me arreglaron a Ernestito y cuando la fui a visitar le dije que gracias a Dios su niño ya estaba muy bien y que su padre como se lo pidió a Dios ya había pasado a mejor vida. Claro que la pena fue tremenda, pero con terapia de la realidad y la oración de todos se le hizo más llevadera. Cristi y yo estuvimos a cargo de Ernestito, de manera que el ambiente de nuestro hogar en Salamanca contaba con todos los elementos y el sabor propio de una verdadera familia, para el bien del niño que había perdido la presencia de su padre de por vida y de la atención de su madre por una temporada larga como lo requería su recuperación fundamental de la mamá.
En esta época que vino a ser la del santo padre el papa Juan Veintitrés en la iglesia católica y en la aspiración de un mundo mejor al día, el papa del adyurnamiento de la iglesia propuso algo a lo que yo no me sentí indiferente, a la posibilidad de procesar mi dispensa del celibato con el propósito tal vez de formar un hogar o de proyectarme en otras posibilidades. Y aunque contemple esta idea solamente como una futura posibilidad, volvió a la carga en mi mente la idea de sentirme libre de elegir mis alternativas en la vida cotejando mis experiencias reales como satisfactorias de autentica realización de lo que realmente pretendía personalmente. Me sentía como producto de una ecuación cuyos factores fuesen los materiales que absorbí en mi persona por la educación programada por el gobierno del partido institucional laico de la revolución y la iglesia católica. Empecé a sentir la aspiración intelectual y la inquietud por integrarme a una educación realmente universal de la cultura de la historia del saber de la humanidad con criterio cuya amplitud abarcara otros puntos de vista de la visión y de la realización del ser humano cotejado con el fenómeno de la revelación y el Cristianismo y de Cristo mismo. Tenía en mente la posibilidad de lograr un doctorado en filosofía dentro y tal vez mejor fuera de mi patria y lo más probable en los Estados Unidos por su determinación sobre el valor de la libertad. Vi que en mi patria contaba con mil dificultades por la educación laica que anulaba el valor objetivo de mi educación al margen de la obligación de estar estrictamente en regla con la incorporación formulada por estatutos dictaminados por el sistema educativo. Y fue así que me propuse investigar hasta diseñar un plan que me abriera las puertas a la universidad de Fordham en Brooklyn de la ciudad de Nueva York donde vivía un tío mío hermano de mi abuelo don Emilio Prieto Díaz. Era mi tío Ricardo que fue tan admirado por mi madre.
Con todas estas cosas en mente me llegó una circular de la mitra ofreciéndome una vicaría en Tacícuaro, una población vecina a la ciudad de Morelia cercana a la parroquia de Capula.
En vista de que el texto de la circular tenía una frase que se refería a si estaba interesado en la proposición del nombramiento pregunte si era real o convencional la propuesta. De manera que con esta coyuntura logre permanecer en Salamanca hasta que tuve la oportunidad de presentar mi plan de estudios al nuevo arzobispo don Manuel Martín del Campo. Un compañero mío Rubén Calderón vino a ser quien ocupó mi lugar haciéndose cargo de la vicaría.
La clave de mi plan vino de la madre Dolores Ochoa que me informó que en Rochester Nueva York las hermanas misioneras cuya superiora allí era la madre Eugenia necesitaban como san Antonio una vela un sacerdote que les ayudara a su misión sirviendo en categoría de capellán para ellas y que colaborase en una parroquia en que atendían feligreses hispanos celebrando la santa misa dos días de la semana domingos y miércoles y finalmente prestase su colaboración con los cursillistas dando alguna charla de motivación y orientación en su apostolado una vez por semana. Yo me ofrecí a ser ese sacerdote en el entendimiento de que me hospedaría en la casa parroquial donde tomaría mis alimentos y me sería permitido todo el tiempo libre posible para prepararme en lo que requería mi necesidad de aprender ingles y tomar algunos cursos en la universidad orientados a incorporarme a Fordham University eventualmente. La idea de solicitar apoyo de la Unesco para conseguir una beca posible para la universidad de Fordham me la sugirió el embajador Jesús Cabrera. Y mi tío Ricardo que vivía en Queens de Nueva York me informó que allí podía lograr aprovechar excelentes oportunidades para estudiar un doctorado en filosofía. Con la idea de tener como salvaguarda de la influencia del ambiente americano y sus costumbres en un mundo peligroso para mis valores morales de clérigo, pensé que era más conveniente que estuviera a la sombra de la vida parroquial, esto me facilitó la aceptación del arzobispo para darme la licencia solicitada.
Trate de organizar mi economía y explorando con mi padre en una charla le comentaba que mi formación sacerdotal desde el punto de vista financiero fue una ganga comparándola con la de Carlos, que tal vez pudiese si quisiese apoyarme hasta donde le fuere posible en mi plan de estudios que proyectaba. Resulta que salí tras corneado apaleado, porque no solo no quiso obsequiar a Carlos mi hermano mi carro Borwrd casi nuevecito que tanto le gustaba a Carlos, sino que le dio el Chebrolet Malibu que el usaba. Yo le vendí mi carro a un dentista en muy buen precio que le entregaría ya cuando llegara la fecha de mi viaje a los Estados Unidos que estaba bien próxima, para el mes de octubre del mil novecientos setenta y estábamos a fines de agosto. Debiendo ir con los peregrinos en peregrinación a México al Tepeyac, deje el carro en el patio de la casa, desgraciadamente cuando regrese a recogerlo estaba hecho pedazos porque mi papá se los prestó a la Güerita y a Martita mi hermana que gracias a Dios salieron ilesas del accidente, no como mi carro. Mi madre me prohibió terminantemente que discutiera con mi padre lo del incidente previendo que nos enredásemos en serios problemas, yo se lo prometí y nunca le dije ni media palabra ni el tampoco, ni mucho menos vi ni medio céntimo de consolación. En realidad yo le debía muchos más favores aparte del de la vida.
Todos mis pequeños bienes quedaron a cargo de mi hermano, creo que del carro lo único de valer era el motor y los muebles de casa y la televisión que vendí a mis amistades él lo colectó así como mi libro recién terminado de editar que no tuve tiempo de pasar a recoger. Todo eso que no era como la fortuna que solicitase de mi padre Carlos, fue la mía la que quedó en sus manos. Lo de la fortuna es una alusión a sus sueños de emprender que aun no habían establecido ningún record sino el de su proyección visionaria de los negocios. De esto estaba bien convencido. Aunque me sugirió que hablásemos con mi papá para que le confiase su capital con este propósito de acrecentarlo, creo que lo convencí que eso no iba a trabajar con el dilema que le propuse. Si fuese verdad le dije, que lo que piensas es verdad, no creo que mi padre esté en disposición de evidenciar el hecho de que tú has hecho tan prontamente lo que él no lograse en toda su vida. Y si no lo cree, ya ni hablar, no necesita ninguna explicación.
Me despedí de mi familia de Apaseo y estuve en México, en la casa de los tíos David y Gloria esperando tener todos los documentos en regla con mi pasaje a Rochester para el veintiuno de octubre día en que me esperaban las religiosas para recibirme en el aeropuerto de Rochester. Francamente no se qué inconveniente aconteció, pero no me fue posible volar sino hasta el día siguiente veintidós de octubre, con la buena fe de que mi tía me daría la mano como se ofreció llamando por teléfono a las religiosas que no estaban informadas y yo no había logrado contactar. Esto me daría ocasión a hacer de mi llegada a Rochester el inicio de una verdadera aventura.

Corolario poetico

A pesar de mi ser efímero y deleznable como pecador redimido y profundamente arrepentido de todo pecado soy la aspiración poética en la inspiración de mi poesía que es el alma de mi vida y la vida de mi alma. Y en mi autobiografía la propongo como Coralario poético cuya existencia proyecta su dimensión espiritual hacia la inmortalidad de lo humano y lo divino. La realidad del ser humano me parece más importante en sí mismo, el hombre con su espíritu de lucha y esperanza, mucho más importante que en la nota roja universalmente popular en las noticias de los medios publicitarios del mundo, enfatizando su desgracia, la tragedia o las desdichas de la humanidad, sobre todo cuando derivan como resultado de las fuerzas del mal o la malicia humana. La dimensión espiritual de cada persona es la realidad más importante entre los valores de una axiología autentica en medio de todo el universo. Sobre todo en el contexto de la revelación divina actualmente en la conciencia de la humanidad toda de oriente a occidente. El testimonio de la resurrección de Cristo que valora el Cristianismo autentico se ha difundido a todas las naciones como grandioso destino de la humanidad. Siendo sin duda la realidad suprema de lo humano y lo divino. Más allá de toda cronología la poesía sugiere a Cristo como quien implícita o explícitamente está presente como quien es por excelencia, el medio divino y Dios mismo. Por una parte en toda la creación y el universo, pero singularmente en el universo mismo de Dios con sus angles todos y profundamente a través suyo, todo Cristo en el hombre.

lunes, 31 de octubre de 2011

La realidad del ser

La realidad de ser. La conciencia de ser es privilegio del ser humano entre los seres vivos que no son hipótesis sino realidades básicamente evidentes a nuestra experiencia y a nuestro humano conocer. Nos conocemos a nosotros mismos a pesar de lo mucho que nos ignoramos. Existimos como individuos en la intimidad de nuestro ser aunque nuestra existencia está sujeta a la realidad necesaria e indispensable que nos da origen y nos mantiene y nos sostiene como células vivientes del fenómeno humano como entidad social. En el siglo XXI estamos maravillados de nuestra integración global extraordinaria en los anales de la historia gracias a la intercomunicación informática cuya base es la tecnología en avanzada con todos los inventos que manipula el hombre y la ciencia de la materia y la energía en todas sus dimensiones.
La conciencia de ser tiene una dimensión espiritual cuyo valor parece estar al margen de la realidad actual abarrotada de tecnología en el marco de la preocupación económica al servicio de la productividad y el consumo de nuestra cultura con tendencias deshumanizantes y deshumanizadoras con respecto a los valores espirituales de la dignidad y la misión trascendental del destino del hombre. Sobre todo los valores morales parecen relegados en su efectividad social al punto de que el terrorismo parece estar a la vanguardia de la destrucción humana a nivel familiar y universal en la familia humana. No es verdad que carecemos de recursos espirituales cuyo influjo en acción nos hace capaces de equilibrar este desorden que nos amenaza con la destrucción y la aniquilación de nuestra especie sobre la faz de la tierra.
Necesitamos ser conscientes a nivel individual y social precisamente de eso, del amor y el respeto a la tierra y a nosotros mismos como individuos como sociedad y como especie humana. A pesar de que nuestra movilidad geográfica nos desarraiga de nuestra propia tierra donde nacimos y de la que tecnológicamente nos lanzamos hacia el espacio y todo el universo, el amor a la tierra y al terruño deberá hacernos conscientes de nuestra lealtad y orgullo por la madre tierra de donde nacemos, viniendo de ella a donde volvemos al cumplir la misión de nuestra existencia. Nos es necesario el carácter que requiere delinear en todos sus niveles el ideal de la realidad y la realidad del ideal de una economía no solo materialista sino humanitaria y global por el bien de todos como especie, valorando la jerarquía de realidades superiores en la gama de nuestros valores y su trascendencia social y espiritual. Y necesitamos urgentemente tomar en cuenta la sabiduría que a fin de cuentas es el alma mater de la naturaleza a la que pertenecemos y de la que aprendemos el sentido de la dignidad humana y la posibilidad de la esperanza inspirada en la fe y en el amor del triunfo de la paz y la posibilidad de un humanismo trascendente hacia la vida eterna que se logra como milicia en el ámbito existencial del tiempo y el espacio en que vivimos. Los valores esenciales de libertad y responsabilidad del bien de todos en la dimensión total del hombre no nos pueden programar sistemáticamente hacia la autodestrucción de la persona humana con sistemas totalitarios que esclavizan al hombre. El ser humano se realiza en el contexto de su libertad y dignidad humana ante Dios y delante del espectáculo de todo el universo.
La realidad del ser
La relatividad y el absoluto
Humanas y divinas dimensiones

Ser en el mundo un mundo de existencia
La realidad del ser, sus dimensiones,
Es conciencia de ser entre los seres
Evidente verdad de la experiencia.

Nos conocemos a nosotros mismos
A pesar de que más nos ignoramos,
Hoy en forma global nos integramos
Si evitamos caer en el abismo.

Realidad necesaria e indispensable
Da origen, nos mantiene y nos sostiene,
Fenómeno humano y entidad social.

Anales que son cumbre de la historia
Inventamos conciencia de la ciencia
Y en el siglo XXI integración global.
Humanidad,
Integración global
Nos mide Dios.
La realidad de ser
Evidencia del ser la conciencia de Dios
Beatífica visión de Cristo el único que le conoce y lo da a conocer

Fuente eterna de amor, plena alegría,
Divina perfección jamás se inmuta
Sin defecto en su ser que se le imputa
Siendo verdad de la sabiduría.

Es necesaria a todos y es la ruta
Más allá del no ser que es fantasía,
Su ser, en realidad es poesía
La conciencia de Dios que es absoluta.

Cristo camino de su eterna vida
Divina realidad al tiempo inverso
Y al ser divino su existencia unida.

Más profundo que todo su universo
Su intimidad de ser, su ser inmerso,
La conciencia de Dios es su guarida.
Luce a la cara,
Su eminencia de ser
El ser de Dios.
Al Señor de la riqueza
No es posible servir a dos señores
Incompatible Dios en su poder idolatría el dinero

A dónde va la humanidad sin Dios
En busca de soberbia axiología
Absurda realidad y error atroz
Adorar tan falaz idolatría.

Ejes que ruedan del abismo en pos
El dinero es maldita fantasía
Falsedad de poder y arca vacía
Que ignora señorial la eterna voz.

Hay un solo Señor de la riqueza
Con eternos principios y valores,
Imposible servir a dos señores.

Su verdad que es total no admite errores,
Trabajar, todo el tiempo le interesa
Eligiendo ser rico en la pobreza.
Poder de Dios,
Su divina pobreza
No ama el dinero.
Premisa de la fe
Logística del ser la lógica del hombre
Y axioma de la realidad la metafísica del ser

Su ser sin contingencia es la verdad
Uno solo no más, sin multitud
Es axioma de ser su realidad
Necesario absoluto en plenitud.

Llevamos en nosotros tal misterio
De la luz de la paz y su reposo
Y encontramos divino refrigerio
A la sombra del Todopoderoso.

La conciencia de ser es nuestro tema,
Dios, negación eterna de no ser
El hecho de su ser que es menester.

Su afirmación de ser no es un dilema
Para Él, ni tampoco es un problema
Necesario absoluto en su poder.
Amor eterno,
Ontología de ser
Es su poder.
Sonido de la Gloria
Invencible al luchar es nuestra fe
y el honor de la gloria

En mis oídos la inmortalidad
Supremo el éxtasis a la agonía
Y en la cumbre del ser y la verdad
El amor que es un himno de alegría.

Transparente en divina claridad
El alma se convierte en poesía,
Nací en el tiempo y creo en la eternidad
Seductora en humana alegoría.

Ven sonido inmortal, sonido egregio
Que profundo en el alma suenas regio,
Se el eterno presente en la victoria.

Desvanece el adiós, final arpegio
Pasado y el futuro en la memoria
Ante el triunfo divino de la gloria.
Callado arpegio,
Resuena en la victoria
Eterna gloria.
La sonrisa del bien
La ternura del bien sonríe espontáneamente
En la posibilidad del semblante inocente en sus labios infantiles

Ante el bien que es verdad del corazón
Existe el mal, la humanidad se apura
Porque el mundo prefiere la locura
Del terror que no tiene compasión.

El poder superior de la razón
Es mentira que acaba en la basura
Se impone la verdad que lo asegura,
Triunfa el bien sobre el mal y la traición.

No sabe que su triunfo es su derrota,
Malamente destruye y todo azota
La maldad atrevida que se ríe.

Lealtad del ser supremo se sonríe,
Divino bien, su inconmovible roca
Sabedor sabe el mal que le provoca.
Una sonrisa
Ante el mundo del mal,
Dios lo conjura.
Propósito de Dios
Divina maravilla se propone y lo dispone
Cristo es gloria de Dios honor y plenitud del hombre

Propósito del hombre y la mujer
Más importante que saber quién eres
Ha de ser realizar quien debes ser,
Nada importa si vives o te mueres.

Propósito del hombre es su deber
E importa sobre todo lo que quieres
Cumplir como misión y es menester
Que espera el ser de Dios, ser de los seres.

Propósito Creador su corazón
Y el dolor redentor del Salvador
Cuya muerte es divina redención.

Propósito de Dios es el amor,
Escucha lo que dice la Creación
Y el poder de la gloria por su honor.
Propone Dios
Lo que su amor dispone,
Ser Dios y hombre.
La lealtad conyugal
Varón y hembra el hombre
Lo que Dios une no lo separa ni el hombre ni el demonio

Unido en matrimonio a Dios bendigo
Por darme compañera tan hermosa,
Me siento bendecido de tal cosa
Lealtad me obliga como fiel testigo.

La lealtad conyugal es fiel amigo,
Con su fuerza divina y poderosa
Pido a Dios que me cuide de mi esposa,
Deslealtad conyugal es enemigo.

Sin dejarme caer en el abismo
Pido a Dios que me cuide de mí mismo,
Porque quiero que seamos bendecidos.

Que abunden bendiciones, sean inmensas
La paz de la amistad sin cosas tensas
Y el fuego del hogar siempre encendido.
Amor conyugal
Bendecido por Dios
Ante El unidos.
Grandeza del terruño
Cenizas del terruño resucitan mi ser
No muero para siempre

Balbucir de la luz mi infancia veo
Visionario de fe, fuente de gloria
Invencible en su cumbre la victoria
Mi corazón, entrañas de Apaseo.

Grandeza de mi pueblo en ella creo
Que mi vida es más grande que mi historia,
No me arranques jamás de tu memoria
Amanecer de Biblia en Dios te leo.

Reloj del tiempo el corazón palpita
Y el ser que debo ser voy persiguiendo,
La dicha de existir me va siguiendo.

Eternidad morir jamás lo evita
Y un puño del terruño eternamente,
¡Resucito, no importa balbuciente!
Mi amor palpita
Cristiano de Apaseo,
Fe en mi deseo.
Terruño de siempre
Pequeña y gran ciudad
Y municipio de Apaseo el Grande

Nacer del universo que se expande
Sabinos, bosques, huertos al momento
Formidable explosión para que ande
Y el ojo de agua de mi nacimiento.

La luz primera de mi pensamiento
Te contemplo terruño Apaseo el Grande,
Renovado al sentir tu crecimiento
Las cosas van a ser como Dios mande.

Eres joya del alma tú Apaseo
Popular tu barroco de las plazas
Y grandioso barroco la gran casa.

Por tus calles de siempre, vuelven, pasan
Tantos seres queridos que no pasan
Y el recuerdo futuro en que te veo.
Que vigoroso
El amor al terruño,
En mí no muere.
Frente a la casa grande
Alma de la mexicanidad
Barroco hispano mestizo de Apaseo

Eres tierra de Dios en la que creo
Y a pesar de que no me lo merezco
Es sí y es no que a ti te pertenezco
Terruño mío y pueblo de Apaseo.

Al Creador y Señor de mis deseos
Con mi humana existencia le agradezco
Ser visión del momento en que aparezco,
Andador de Galeana en que me veo.

Aquí nací frente a la casa grande
Dos meses más y días mi aniversario
Dos mil once, reloj en el horario.

Soy hombre contingente y ordinario
Que adora al absoluto y necesario,
Para servir a Dios en cuanto mande.
El ser pequeño
Es grandeza del hombre,
Sirviendo a Dios.
Razón de fe nos resucita
La realidad de ser es que nada tenemos que no hayamos recibido
Y es el don de la fe lo que nos resucita

Ya de mí la materia desalmada
Me deja así la realidad ausente,
Sin pasado o futuro en mi presente
De polvo y de ceniza quedo en nada.

Certeza en mi saber solo es creer
Que en el alma persista mi presencia,
La razón se me apaga y la existencia,
¿Podre encontrar mi realidad de ser?

Más allá de la muerte queda visto
Ser poder de su amor que resucita
La realidad de ser, ¡la encuentra Cristo!

Por la misma razón, El nos invita
A creer para ser en realidad
Divina dimensión de eternidad.
Realidad de ser
Cristo, vence la muerte
Y resucita.

Trilogía del Poema del Hombre

Trilogía del Poema del Hombre
Proemio a la Trilogía la adoración de Cristo
Cristo es la perspectiva de Dios y el destino del hombre como estética de la belleza en el mundo de la Creación y definitivamente de la Revelación. El es su eterna inspiración encarnada y glorificada en la naturaleza de Dios y en la del hombre, no hecha sino realidad de la sustancia de su ser personal, convertida en la expresión de su Palabra excelsa, divina Poesía y el Salmo de los salmos de su amor y de su vida.
El Ave Fénix de la inmortalidad es una bendición que exalta al hombre hacia su grandeza más sublime de su destino que viene a ser el triunfo de la humillación profunda de su muerte. El hombre del siglo XXI particularmente cuenta con todos los recursos de la Cultura y de la Historia universal del espíritu del ser humano en persistente búsqueda. Su sedienta certeza trata de encontrar una respuesta incuestionable en el tiempo con relación a su inquietud, más que instintiva arrancando de la fe cuya raíz más profunda nace del alma aspirando a lo eterno. Este impulso del alma pertenece al hombre en ambos ámbitos de su destino en el orden de la naturaleza como en el orden sobrenatural. El imperativo categórico superior a la fe de la razón y a la razón de la fe trasciende de lo humano a lo divino de su destino, epopeya del yo humano hacia el Yo divino.
La adoración de Cristo
La plenitud de Dios florece en la Creación
Como hipóstasis de lo humano y lo divino en la totalidad de Cristo
Un segundo del tiempo eternidad
La conciencia de Dios en mi conciencia,
Soberana y eterna su presencia
De su reino profunda intimidad.

La persona de Cristo en realidad
Infinito del ser, su íntima esencia
Y eternamente toda su existencia
En las entrañas de la divinidad.

Nadie más, solo El con El y por El
Absoluta y total resurrección,
Dios con nosotros, divino Emmanuel.

Elegido en la cumbre de Israel
Y elocuente con toda la Creación,
Su presente en eterna adoración.
Dios adorable,
La adoración de Cristo
Es inefable.
Primer escenario. En contraste con la resurrección de Cristo que sin convertirse en cenizas resucita a la inmortalidad el tercer día después de su muerte el símbolo del Ave Fénix que resurge de sus cenizas en un vuelo inmortal viene a expresar el contraste del instinto del alma que identifica sus aspiraciones en el contexto paralelo de Paganismo y Cristianismo.
El Ave Fénix
Instinto de lo eterno
Cristianismo y Paganismo en raudo vuelo

Noción de ser para extinguirme luego
En el cóncavo lado del reverso
De donde nace todo el universo,
Mi vida es rio de la luz y el fuego.

El Ave Fénix vuela en mis cenizas,
Y en la voz del poema de mi verso
Me quedo con la paz y el viento terso,
La muerte en el olvido no me pisa.

Raudo vuelo inmortal de mi alma viva,
Trascienden los espacios más bonitos
Las alas de mi ser lo más arriba.

Sublime eternidad del infinito
No me extingo en verdad, y fue mentira,
Mi vida no se acaba cundo expira.
Lo más arriba,
Infinito el amor
Que nunca expira.
Segundo escenario. La aspiración a la inmortalidad es el contraste del realismo crudo del ser humano que está sujeto a esa realidad de lo temporal en cuyo contexto todo lo que nace termina por morir. El ideal de una vida ideal capaz de convertirse en realidad sin morir o más allá de la muerte no repugna a la axiología de preferir el ser al no ser, el existir al no existir y el vivir al morir. Y Cristo en el contexto de la fe, la esperanza y el amor ha dicho que quien cree en El no muere para siempre.
La inmortalidad
Aparte de la fe el instinto de la belleza
Hace al hombre inmortal

Deja las riendas de la luz del sol
En el carro de todo el universo
Y pisa las estrellas de regreso,
Luzca eterna su luz el gira sol.

Silencio musical en si bemol
En la sangre que fluye de mi verso,
Si espíritu del alma no está preso
Corra el rojo en sus venas del patol.

La eternidad afirma que florece
Sublimando al hombre espiritual
Su lacra de morir y ser mortal.

El alma libre se rejuvenece
De eterna libertad que no envejece,
Sabiendo que el amor es inmortal.
No se marchita
La luz del universo,
Inmarcesible.
Tercer escenario. El nombre de Dios es el signo del Todo poderoso. Lo que parece imposible para el hombre es posible para Dios. La idea de ser como Dios ha sido el desafío rebelde de no servirle según la expresión de la fuerza del mal expresándose de esa manera no serviré. Sin embargo el mensaje más trascendental de Cristo ha venido a ser hacernos participantes de su vida divina que comparte con su Padre que lo ha engendrado y con El mismo que es el Verbo y la Vida de Dios y también con el Consolador que es el Espíritu en persona de su amor eterno.

En el nombre de Dios
Que bendiga la Creación con vida eterna
El Padre Cristo su Hijo y su Espíritu de Amor

Tú en nosotros, por eso te sentimos
Y somos uno en Ti, ningunos otros,
Tú siempre estás en medio de nosotros
En tu nombre Señor si nos reunimos.

Te escuchamos hablar y percibimos:
Yo estoy aquí en medio de vosotros,
No somos más salvajes como potros
Y humilde el corazón, te bendecimos.

Compartimos la mesa, el pan y el vino
En tu nombre Señor por ti reunidos,
Con ojos de la fe en nuestros oídos.

Eres Dios con nosotros don divino,
Tu amor eterno nos mantiene unidos
Recordando que estamos redimidos.
Ahora y siempre,
Yo estaré con vosotros
Eternamente.
Navidad feliz sigloXXI
Corolario
La existencia del nacimiento de Cristo es necesaria a esta Trilogía del Poema del Hombre de la misma manera que la Navidad tiene como esencia el nacimiento de Cristo. A manera de Corolario termino este breve poemario que justifico al final en el contexto del eterno infinito sin principio ni fin en la trascendencia del tiempo hacia la eternidad a la que pertenece el hombre en el Yo divino.


Navidad feliz siglo XXI
Cuerpo de Cristo maná de los cristianos
Leche y miel de la tierra prometida

Compartamos la tierra prometida
Navidad en familia es Emmanuel
Dios con nosotros con sabor a miel,
Divina leche que nos da la vida.

Compartamos de Cristo la venida
Gloria en los cielos lo proclama a El
Que ha nacido en Belén rey de Israel,
Reine la paz y triunfe bendecida.

Compartamos divina la amistad
De Dios niño por una eternidad,
En medio de esta noche eterno día.

Compartamos de Dios su intimidad
Que nos llena de gozo y alegría
Del manantial de su sabiduría.
Del Niño Dios
La tierra prometida,
Sabor a miel.

La Persona de Cristo y sus dimensiones

La Persona de Cristo y sus dimensiones. La Persona de Cristo sintetiza la realidad total de ser. La esencia y la existencia de su ser como la luz es lo más sencillo de ver y de experimentar para quien tiene el alma llena de fe tal como El sorprendentemente la encontró en quienes menos era de esperar. El conocimiento introspectivo de Cristo conociéndose a sí mismo es el punto de partida de su ser personal y fue y será lo más luminoso y evidente que pudo existir sobre la faz de la tierra y bajo lo más alto de los cielos hasta el séptimo cielo. La buena nueva del Evangelio particularmente es fuente reveladora del conocimiento personal de Cristo acerca de sí mismo sabiendo que sobre todo en El de la abundancia de su corazón habló su boca y se puso en acción toda su persona haciendo que se dijese de Él, todo lo ha hecho bien. En El mejor que en nadie es verdad aquello que dijo del reino de Dios de que está dentro de vosotros. La sencillez de Cristo corre a la par con la de Dios y humanamente como hombre se identifica en su humanidad, siendo así la verdad misma como Dios y como hombre. Solamente el corazón de su Madre con la luz peculiar del Espíritu de Dios se parangona con el conocimiento que Cristo tuvo de sí mismo según la observación de que ella guardaba todas sus experiencias de Cristo en su propio corazón. Cristo es la autenticidad de sí mismo en Dios como Dios que es y en el hombre como la expresión más perfecta del ser humano. Todos los seres humanos compartimos con El lo perfecto del hombre universal primogénito de la Creación y realidad sublime de todo el universo. Por eso debió decir como lo dijo con toda verdad ser El la luz del mundo, sal de la tierra y el camino, la verdad y la vida hacia la vida eterna que comparte con su Padre en la cumbre de la verdad y del amor infinito que es la vida de Dios expresada en su Palabra que es el Verbo, la elocuencia de la divinidad. El cielo y la tierra pasarán pero mi Palabra no pasará. En Cristo, en su persona predomina su determinación de ejercitar una humildad absoluta al entregarse a la humillación de una muerte inimaginablemente cruel y humillante muriendo ignominiosamente sentenciado a la muerte de la cruz. Este escándalo que escandalizó a sus discípulos y casi a todos sus seguidores fue profetizado y vino a ser el hecho inenarrable de su testamento inolvidable memorial de su muerte y su resurrección. El misterio de la Eucaristía es la evidencia real de su presencia redentora y vivificadora que lo convierte en expresión absoluta del amor eterno en el que el hombre se alimenta del ser divino que no solo vive de pan sino de la Palabra de Dios que es pan de vida eterna. El realismo de sus palabras es tan real que confrontó la objeción y la duda con la alternativa de un rompimiento total o la determinación de aceptación total expresada en sus términos como la gran pregunta de a quien iremos, solamente Tú tienes palabras de vida eterna. Todo es grandioso en Cristo pero la nota más alta en el cántico de su grandeza es sin duda la inmensidad de la virtud por excelencia que es el amor. Y el momento supremo del amor anunciando su partida es enviar al Consolador en persona que personifica ese amor que procede de la relación del Unigenito de Dios con su eterno Padre. El dará testimonio de la obra de la salvación ilustrando a plenitud las enseñanzas de Cristo en el misterio de su cuerpo místico en el que Cristo es la vid y nosotros sus sarmientos. Solamente unidos a El daremos frutos de vida eterna.
El plan de Dios
Secreto maravilloso el plan de Dios y su gloria
La Creación admirable renace se humaniza y se diviniza en Cristo

Ser divino engendrado de Dios Padre natural
Cristo es hipóstasis humana en la divinidad
Cuerpo y alma en su persona divina intimidad
Naturaleza pura el hombre más espiritual.

Ser divino que en cuerpo incorruptible fue mortal,
Cristo nació, murió y resucitó a la eternidad
Plenitud de luz divina para la humanidad,
Es la gloria de Dios y de la Creación inmortal.

Cristo es el ser humano que todo diviniza
Como Dios es Creador con su Padre y reorganiza
Y el tiempo lo hace eterno haciendo que no muera.

Cristo es el ser divino que todo lo humaniza,
Y es la fe del amor que termina al fin la espera,
Hombre y Dios gozo eterno del todo a su manera.
Es Dios y hombre
La plenitud de Cristo,
El plan de Dios.
La persona de Cristo
Cristo en persona eternidad del tiempo
Verdad de Dios y corazón

Es el hijo de Dios en su pureza
La persona de Cristo que es divina
Y su amor ante el Padre no declina
Siendo dueño de dos naturalezas.

Su eterno Padre en la raíz no cesa
Ser solo un Dios, el manantial y mina
Verdad y amor a Cristo le origina,
Tres personas, divinas se interesan.

Cristo en persona se ha dado a conocer
Dios y hombre unidos en su ser,
Divino el corazón como la mente.

Paternidad divina en plenitud de ser
Y amor eterno en persona al proceder
La existencia de Dios eternamente.
Gloria de Cristo
Resurrección del hombre,
¡Dios nunca muere!
Cristo el único Maestro
Nacimos para Dios absoluta verdad y amor eterno
De nuestro ser total que nos admite o nos rechaza para siempre

Divino Maestro conoce el ser total en sus entrañas
Sabiduría de Dios y Maestro de toda la existencia
Solo El capaz de dar a conocer a Dios y su presencia
Testigo fiel de amor y de verdad ni engaña ni le engañan.

Eternidad de Dios con Cristo lo más alto en la montaña
Divina filiación del Padre un solo Dios en esencia
Comparte en realidad profundidad del ser en la conciencia
Pureza de la luz, claridad evidente que no empaña.

Cristo es juez de vivos y muertos en la humanidad entera
Y juzga al fin de cuentas cara a cara, precisión certera
Sentencia sin engaño el daño o el amor real en su balanza.

Sabe donde como cuando y porque lo que sucede donde quiera
Libertad gracia y destino ser o no ser más que quimera
La realidad al fin Dios sí o no y la sentencia, perentoria alabanza.
Felicidad
De la eterna alabanza,
Dios sí o no.
En pos de Cristo
Venid en pos de mí siguiendo a Cristo
Que es tomar su cruz como toma la nuestra

Divino acontecer del universo el caso
El es la vida eterna, híper cósmico Cristo,
Sus ojos ven el tiempo como nunca han visto
Y ve el amanecer del alba y el ocaso.

Y el reino de los cielos acontece a plazos,
Trasciende Dios el cosmos de su ser provisto
Que en toda profecía todo está previsto
Y divinas cosas no pasan al acaso.

Hijo de Dios y el hombre, su antropogonía
La plenitud de Dios, su vida la vivimos
Y en el tiempo es eterna teogonía.

Desde el momento eterno cuando le seguimos
Gracia por gracia en Cristo todo recibimos
Compartiendo con El su eterna teofanía.
Vengan conmigo,
A donde Yo este
Mis seguidores.
Ante la ambición de Cristo
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos
Primogénito de la Creación y el Unigénito de Dios

Profunda intimidad que Dios entiende
El sumo bien donde su amor anida
Divina eternidad que es su guarida,
El ser inextinguible en que se enciende.

Mi ambición de morir vivir pretende
Ver el sol en la cumbre de la vida
Tras la luz del ocaso en mi partida,
Nadie más, solo Cristo me comprende.

Si el universo fue una maravilla
Verdad de Dios la luz, brilla sencilla
En la cumbre del ser de su existencia.

Plenitud del amor gloria en semilla
Dios exalta a Cristo que se humilla,
¡Todo es nada ante Dios en su presencia!
Vid y sarmientos
Es Cristo el Viñador,
¡De Dios la viña!
¿Porque me buscabais?
Siendo Hijo de Dios y del Hombre no vino a ser servido sino a servir
Cristo es el siervo del reino donde servir es reinar

La voluntad de servir al Padre se apresta,
Adolescente su carácter ha ostentado
Cristo en el Templo, por sus padres encontrado,
No es irónica su pregunta por respuesta.

Treinta años en familia la mayor encuesta
Del tiempo de su vida en que se ha ocultado
Hijo del carpintero, como le han llamado,
La vida pública y después la cruz a cuestas.

La voluntad del Padre siempre reconoce
Unido a Él, y a cuantas cosas le conoce
Siendo mente de Dios y su sabiduría.

El reino de los cielos, culto de latría,
Le exige Redención y gloria que porfía
Por el honor de Dios y la Creación que goce.
Es mi deber
Servir y honrar mi Padre
Hasta la muerte.
El triunfo de Cristo
Yo he vencido al mundo con mi muerte y mi resurrección
Quien cree en mí no muere para siempre

Soy Hijo natural de Dios, y Cristo es mi nombre,
Siendo Judío Yo soy el buen Samaritano
Y el hijo pródigo ante el Padre por cada hombre
Que amo como a mí mismo, de verdad mi hermano.

Camino, verdad y vida miro que me nombren
Redimo con mi sangre remedio soberano,
Me apropio los pecados del mundo, no se asombren,
Soy reo responsable de todo ser humano.

Por todos doy la vida y muero, soy fiel amigo,
Con los cielos abiertos del Todo poderoso
Resucito a la gloria venciendo al enemigo.

Vencer la muerte y el pecado es lo más hermoso
Y en verdad no muere quien cree en mí, Yo le invito
A creer siempre en mí, porque Yo le resucito.
Sangre de Cristo,
No el oro ni la plata
Nuestro rescate.
La Misión de Cristo
Siendo su juez
No vine a condenar sino a salvar el mundo

Mi verdad es que muero y resucito,
No es mi reino del mundo es de los cielos,
Salí del Padre Yo con sus anhelos
Eterna inmensidad del infinito.

Soy más que la Creación, su libro escrito,
Espíritu de amor de raudos vuelos
Divina intimidad de sus desvelos,
El triunfo de su gloria llevo inscrito.

Ofreciendo la paz al enemigo
Compartimos la misma intimidad
Existencia en esencia y unidad.

La verdad de su amor, mi eterno amigo,
Siendo el hijo de Dios soy fiel testigo,
Vivimos en la misma eternidad.
Resurrección
De la nueva Creación,
Misión de Cristo.
Pastor de su rebaño
El buen Pastor da su vida por sus ovejas muere y resucita
El redil de Cristo es la vida eterna

Cristo es el buen Pastor de su rebaño
No tan solo del pueblo de Israel,
La humanidad entera es de Emanuel
Que es el pueblo de Dios siempre de antaño.

Plenitud de la cumbre eterno hogaño
Eternidad del tiempo siempre en El,
Testifican Gabriel y san Miguel
Siglo veintiuno de hoy año por año.

Cristo muere y su muerte es infinita,
Tanto vale la vida del Cordero
Siendo el hijo de Dios, su mensajero.

Luz del mundo a los cielos resucita,
Sin piedad, le condujo al matadero
El mundo de tinieblas traicionero.
Entrega a Cristo
Con su amor que ama el mundo,
Dios que es eterno.
Plenitud de Dios y la Creación Cristo
Sabiduría de Dios estética divina
Elocuencia sublime y perfecta del no se que que queda balbuciendo

Plenitud de poder resuelve tantos menesteres
Luz viviente de luz es Dios de Dios todo alegría
Las entrañas de Dios, son fuente de sabiduría
E intimidad divina paternal en sus quehaceres.

Belleza espiritual divinizando sus quereres
Contempla eternamente y goza su fisonomía
Eterna inspiración que engendra y crea la poesía
Que es divina, sea por dentro o por fuera de los seres.

Cristo en plenitud cumbre humana y divina de poder
Pequeño esconde su grandeza, no tiene menester
Desprendido de todo, humilde y pobre hasta morir.

El amor y la paz del bien sumo en El, logra al hacer
Plenitud resucitar vida eterna y por vivir,
Gloria y vida de Dios la Creación invita a compartir.
Belleza plena,
Totalidad de ser
Que Cristo llena.
Mesías y Salvador Cristo
Mi Padre lo quiere y es mi Misión morir para resucitar
Salvar al mundo entero y entregarle la llave del reino de los cielos

Esta es la llave para abrir el reino de los cielos
Del dicho al hecho hay un gran trecho y se puede resolver,
Sin mí nada pueden hacer y en verdad es menester
Lo que van a lograr, es el mayor de mis anhelos.

Este es el verdadero amor de todos mis desvelos
Hacer siempre la voluntad de mi Padre, no puede ser
Sin mí, nadie puede cumplir como debe tal deber
De servirle con entrega total y el mayor celo.

Todos pueden conmigo siendo Yo su fortaleza
Porque el reino de los cielos requiere tal proeza
Que es el negarse a sí mismo en la cruz de la existencia.

Porque el reino de los cielos requiere tal violencia
Morir para resucitar es siempre necesario
Todo es posible para Dios, lo más extraordinario.
La Redención
El cáliz de la salvación
Lo bebo todo.
Divino sembrador Cristo
Ni el sol ni la lluvia del cielo vienen para nada sobre la tierra
Así la semilla de su Palabra germina para dar gloria a Dios en los cielos

Esperando su cosecha ser buena y bendecida
Salió el divino sembrador a sembrar su semilla,
La Palabra de Dios que es su divina maravilla
Y encontró la mejor tierra en la tierra prometida.

Y al brotar la cizaña como cosa maldecida
A la par con el trigo creciendo llega a la trilla,
Para entonces separarles decisión más sencilla
Cada cual yendo a su sitio la cosa bien servida.

Divino viñador que cuidas viñas y viveros
Y sabes distinguir el árbol bueno y verdadero
Del árbol malo con sus malos frutos dando nada.

Dichoso de beber escuchando el sonido de tu voz
El árbol bueno es como el justo y crece para Dios,
Y a la orilla de las aguas, da la fruta deseada.
La semilla
Divina maravilla,
Crece para Dios.
Petición a Cristo
Hazme misericordioso
Para obtener de ti misericordia

Tú que has hecho ver a los ciegos y hablar a los mudos
Y que dijiste al paralítico, levántate a andar
Se mi verdad, mi camino y mi vida para caminar,
Desáteme Señor de tantos miserables nudos.

Tú que prendido y desprendido en la cruz, desnudo
Diste tu vida al Padre salvando el mundo tanto amar,
Tú que moriste en la cruz para después resucitar
Ante la justicia divina, por piedad se mi escudo.

Tú que para la gloria haz renovado la Creación
Y todo el universo haz encendido en adoración,
Renuévame y enciéndeme para la vida eterna.

Por tu profunda herida de amor y tu resurrección,
Permíteme estar contigo la vida sempiterna
Y adorarte eternamente con todo el corazón.
Mis elegidos,
Tendrán misericordia
Si ellos la tienen.

Transparencia estética del reino

Transparencia estética del reino

Tratándose de la estética del reino de Dios enfatizamos que la economía del reino es su dimensión estética, esplendor de su belleza que es transparencia de la luz más pura.
No es ni lejana sombra de la gloria la de Bernini o la Sixtina por maravillosas que parezcan sugiriendo la belleza de Dios que es luz divina, siendo Cristo tan humano cual divino quien lo es floreciendo y madurando a plenitud en su bondad plena. Es la fruta sublime que madura con todas las riquezas que atesora su corazón, realidad superior a la razón aun en el mismo Dios que se identifica como amor eterno.
Y de la misma manera que el ser humano ha evolucionado en su economía como base de su subsistencia temporal y espacial también el plan de Dios evoluciona en sus perspectivas de los misterios del Cristianismo desde la Creación hasta la plenitud de gloria en la Revelación desarrollándose como historia de salvación hacia el florecimiento pleno del reino de Dios que es el paradigma del ser humano.
La conclusión de la economía derivando de sus premisas en la dinámica de su realización y viceversa no es en realidad círculo vicioso. Dios desde la eternidad de siempre distribuye en su íntima sociedad y con entrega total la riqueza del bien sumo en su vida divina. Es el punto de vista de Cristo al decir que lo primero es el reino de Dios y todo lo demás viene por añadidura. El, como enviado divino comprende que quien maravillosamente ha creado la humana naturaleza, determina hacernos participantes de la divina. Lo que para Dios no es un problema para el hombre lo es por mil razones en conflicto. Dentro de lo que somos y no somos y debemos ser, lo más grandioso después de este mensaje de Cristo viene a ser que somos su imagen y semejanza, capaces de conocer la verdad, amar el bien y decidir y elegir entre el bien y el mal con el uso de la humana y divina libertad. Y esta responsabilidad tiene la doble dimensión de lo personal de cada individuo y de su función social, tanto material como espiritual en el ámbito de la economía divina.
Después de los tantos siglos antes de Cristo y más de dos milenios después, la humanidad se ha convertido en un fenómeno de globalización universal. El fenómeno humano como sociedad ha parecido estar llegando al clímax de su integración total y requiere de la realización plena de una sana economía para su sobrevivencia temporal, espiritual y eterna. Si la humanidad se extingue de su existencia temporal no se hace posible más la continuidad del plan de Dios en el tiempo con su orientación y sus perspectivas a la eternidad.
Confiamos con absoluta certeza en la exquisita perfección de quien diseña en su esencia el perfil de lo bello que este momento sea el toque magistral del artista del hombre en su momento más grandioso del tiempo a la eternidad.

El reino de la economía
Es humana y divina material y espiritual
La economía de Dios

Es imagen de Dios el ser humano
Libertad y equidad en sociedad,
Dios existe por una eternidad
Y su ejemplo es perfecto y soberano.
Hijo del Padre enseña a sus hermanos
Cuanto ha visto en divina claridad
A la luz del amor, la caridad
Del sumo bien entre sus llenas manos.
Menesteres al hombre le acontecen,
Sea el orden responsable a su manera
Al Cesar lo que al Cesar le parece.
Y a Dios lo que es de Dios, le pertenece
Espíritu de amor y el alma entera,
Lo demás acontece como quiera.
Todo vendrá…
Consciente de su reino
Añadidura.
El ajuste de ser justo
La justicia social sí se puede y sí se debe y alcanza para todos
Distribuyendo conmutativamente siendo equitativa

Ven justicia social, real Cristianismo
La equidad y el trabajo es tu poder
Que el capital no debe corromper,
Tal corrompe también el comunismo.

Ven justicia social, se el humanismo
Que al ser humano le hace menester
Nadie debe quedarse sin comer,
Realidad que hace un recto socialismo.

Ven justicia social, bien material
Responsable del bien espiritual,
Haz el bien para bien del ser humano.

Ven justicia social dando la mano
De todo corazón a cada hermano,
Ven justica social al mundo real.
En sociedad,
Realidad del ideal
Justicia social.
Economía universal
Solo Dios es siempre ganar por ganar
El nunca pierde

El plan del universo es para todos
La economía gobierna el mundo entero
Y es global sea si quiero o no lo quiero,
Como El quiera, será de todos modos.

Avaricia es dinero hasta los codos
Del poder del dinero traicionero,
Dios hizo La Creación, fue sin dinero
Y es de todos el todo, sin sus lodos.

El reino hay que buscar de su justicia,
Lo demás viene por añadidura
Porque el juicio de Dios ve la cordura.

Las cosas como son parecen duras,
La justicia divina las madura
Mirando eternas todas sus delicias.
Al fin de cuentas,
Dios paga la jornada
Y arregla cuentas.
La actividad del reino
Tal cual le place le complace
Amando orando y trabajando en Dios

El hombre que ama a Dios lo tiene todo
Le sirve siempre con total empeño
Disfrutando el más noble desempeño,
No le importan riquezas ni sus lodos.

Le gusta complacer de todos modos,
No le importa sea grande o sea pequeño
Si es humilde o es grandioso su diseño,
Trabaja complaciente a su acomodo.

No discute jamás sus decisiones
Sujeto sin ningunas condiciones,
Persistente su determinación.

Ora siempre y se entrega a la oración
En busca de divina inspiración,
El hombre que ama a Dios sin proporciones.
El hombre ora
Igual como respira,
Dios se lo inspira.
Ciento por uno y vida eterna
Por el reino de Dios da cuanto tienes
Despréndete de todo y sígueme

El inmenso infinito no se poda
En el triángulo de la sabiduría,
Está en la cumbre de la poesía
Sangre de Cristo derramada toda.

Estética divina humana moda
Exactitud exacta, en armonía
De perfecta y eterna economía,
La belleza de Dios se gasta toda.

Se entrega hasta morir amor tan tierno
Divino amor, su economía toda,
Nada tiene que ver con el infierno.

Dios y hombre en su muerte da la vida
Siendo entrega total Dios sempiterno,
Y resucita con la misma herida.
Su transparencia
Divina economía,
El mismo Cristo.
En su esencia espiritual
Los caminos de la verdad se identifican
En la autenticidad de ser

Si es verdad en verdad Cristo divino
Y verdad la verdad del Cristianismo
Encontrarse en verdad con su destino
No le sirve al hipócrita cinismo.

No le sirve de amor divino abismo
A quien niega seguir por su camino
El de Cristo negándose a sí mismo
E inmortal reencarnar pleno en su sino.

Para integrarse a la inmortalidad
Es necesaria la autenticidad,
Tal se exige al hombre espiritual.

Realidad de la humana integridad
Logra en el hombre la fidelidad,
Su conciencia en el ser, Dios inmortal.
Autenticidad,
Esencia de verdad
Espiritual.
Economía del reino
Las riquezas de Dios superan la razón
Siendo el tesoro de su corazón

Con la sangre de Cristo, no oro y plata,
La maldad al infierno precipita
Y soberbia del odio que le irrita,
La libertad del hombre se desata.

Resucita a la vida amor que mata,
Vivir eternamente Dios le invita
A su vida divina e infinita
Vida eterna del hombre, nadie le ata.

Mano abierta el Creador y su ternura,
La economía del reino no es dinero
Señor del mundo vano y traicionero.

Dios, su reino en los cielos lo madura
Divina su riqueza, sin razón
Siendo el tesoro de su corazón.
Ante el pórtico,
Con los cielos la gloria
Cristo, el hombre.
La pureza del reino
Bien aventurados los limpios de corazón
Porque verán a Dios

El fruto bueno o malo en su sazón
Amor de Dios luciendo su ternura
El bien del mal discierne su luz pura
Claro y seguro como es su corazón.

Por eso existe la resurrección,
Necesaria en verdad tal conjetura
Afirma eterno amor y lo asegura
Y no hay lugar para contradicción.

Ver a Dios cara a cara y sin pecado
Como Ángeles de Dios que lo han hallado
Y mirándolo en El, en su existencia.

Rey del cielo y los cielos su vivencia,
¡Ven tesoro tan grande para el hombre
Sus riquezas, la gloria de su nombre!
La gloria es mía
Pero también es tuya
Siendo de Cristo.
Plenitud de la gloria
Irremisiblemente el plan de Dios

A Dios y a Cristo y a la eternidad
El bien hacer y el mal vencer les place,
Eterna libertad les satisface
Y el criterio intachable de verdad.

Se define en su eterna libertad
Al plantearse que se hace o se deshace,
Viendo el bien que es mejor y que complace
A justicia afianzada en su bondad.

Amor elige a quienes han amado
Y el reino de los cielos lo han logrado,
Dios glorifica su divinidad.

Cristo pleno perfecta claridad
Eligiendo a quienes ha salvado,
¡Glorifica también la humanidad!
Ninguna pena,
Lo divino y lo humano
La gloria plena.

La intimidad de Dios
Esplendor de la belleza de Dios es su reino
Y está dentro de nosotros

La intimidad divina es mundo interno
De Dios belleza la perfecta cosa
De los cielos la más esplendorosa
Y en su medio divino amor eterno.

Las tinieblas del mal en el averno
Satánica fealdad no más hermosa
Es sin fin la desgracia espantosa
Intimidad sin Dios todo el infierno.

Luz verdadera y saciedad divina
La excelsa plenitud de sus anhelos,
La intimidad de Dios ya sin recelos.

Victorioso el amor que no declina
El triunfo de su gloria que ilumina,
La intimidad de Dios, ¡reina en los cielos!
El reino de Dios,
Intimidad del alma
Y de la gloria.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cristo profundidad del Cristianismo

Cristo profundidad del Cristianismo
Y de Dios en el Hombre


La dimensión espiritual de profundidad humana y divina trasciende en su axiología la dimensión del mundo físico y de la materia, a pesar de que su punto de partida es una analogía que se basa en ella ya que el mundo espiritual estrictamente no tiene dimensiones.
En la profundidad de Cristo el sentido del universo es el hombre hasta la intimidad de Dios. A través suyo no solo es posible sino debido compaginar la ciencia y la sabiduría, el espíritu y la materia, la física y la metafísica y la realidad híper - cósmica y divina a la que trasciende nuestra realidad en el cosmos. La verdad de la ciencia conduce a la sabiduría o pierde su sentido y esto acontece tanto en el mundo físico de la materia como en el de la metafísica y del espíritu. En su dimensión espiritual Dios mismo es la realidad en el tiempo de las cosas y en el hombre Cristo es esa realidad.
La naturaleza del conocimiento humano y su significado en el universo no tienen una explicación exhaustiva que dentro de sí despeje la presencia en claro oscuro de la luminosidad del misterio. Científicamente la interpretación de la conciencia es descrita únicamente como una función más de la actividad neuronal sin lograr explicar algunos de sus enigmas. El fenómeno de la conciencia en la frontera del universo cuántico hacia el discernimiento del mundo real y sus partículas elementales sugiere la presencia de un observador que tal vez sugiere a su vez la conciencia de Dios y la del hombre.
El monoteísmo en la cumbre de la Revelación es la apoteosis del reino de Dios que a la luz divina nos revela el misterio de la vida misma de Dios. Este misterio, el mayor tal vez del Cristianismo revelado por Cristo es el que en la teología cristiana como artículo de fe se denomina el misterio de la Trinidad. Cristo como testigo de la intimidad de la vida divina siendo como Dios ser de sus entrañas nos da a conocer su pre- existencia eterna anterior al tiempo y a la Creación en el contexto de su eternidad. A su vez el misterio de la redención que requiere su muerte y su resurrección gloriosa son el punto de partida y el principio de la nueva Creación.
En ella podemos contar con las puertas abiertas a la Mansión de la vida íntima de Dios siempre y cuando en el momento dado seamos contados entre sus elegidos. Es increíble pero cierto que Dios comparte por Cristo lo más profundo del abismo de su divinidad hasta la cumbre de su gloria.

El ser y sus entrañas
Brota infinito hasta la cumbre del ser
Cristo desde la profundidad de sus entrañas

Espíritu divino es soberano,
Superando su ser a la materia
Cuerpo y alma en el hombre es cosa seria,
Espíritu del hombre es ser humano.

Hombre y Dios Jesucristo es el camino
Y al hombre que se salva resucita
Porque amor inmortal de Dios le invita,
Espíritu de Dios es su destino.

Por la gloria infinita de su nombre
El universo existe para el hombre,
Espíritu de Dios, el mundo estalla.

Elocuente el silencio de su voz
Habla siempre el Espíritu de Dios,
Su Palabra divina nunca calla.
Oye su voz
Y estalla la materia
Que existe en Dios.
Intimidad de Dios
En El existe la eterna complacencia
Que en Cristo la comparte con el hombre

Espíritu y materia son la ciencia,
La Palabra divina es poesía
En la fuente de la sabiduría,
Observadores Dios y la conciencia.

El alma humana siente su presencia
Que le exige el culto de latría
El hombre espiritual no es fantasía
Y encuentra en Dios divina consistencia.

Recitando poemas del Salterio
Dilucida que el ser es un misterio
En presencia del Todopoderoso.

La plenitud del ser le hace dichoso
Plenamente a la luz del Evangelio
Al hombre espiritual, ¡maravilloso!
Sabiduría
Trasciende fantasías
Gozando a Dios.
Maravilla de Dios
La vida humana es una maravilla
Maravillosamente divina

Plan divino invitar toda la gente
Se expande o se contrae el universo,
Misterioso infinito ante la mente
Dentro el reino de Dios, en Cristo inmerso.

Al distinguirse en su profundidad
Luz eterna y amor incandescente
Divina dimensión su intimidad
Misterio de su ser, Cristo evidente.

Hasta el fondo de Dios se precipita,
Plan divino trasciende el mundo creado
Con todo el universo que ha triunfado.

Profundamente Cristo resucita
Y el mundo nuevo más que humanizado,
Eternamente lo ha divinizado.
¡Ven mundo creado,
Maravillosamente
Divinizado!
El Testigo de Dios
Un solo Dios y tres personas
Revelación divina en la humanidad de Cristo que es divina

Testigo Cristo del monoteísmo
Que el ser divino en su divinidad
Es uno solo integrado en su unidad,
Quien me ve mira al Padre en uno mismo.

Porque amor que les une es ese abismo
De perfecta absoluta intimidad
Y en su vida interior la inmensidad
Atesora ese amor sin espejismo.

Primordial a Creador y al mudo creado
Engendra el Padre al Hijo por amor
Siendo el Hijo eterno su engendrado.

El Santo de los santos es sagrado
Tres personas divinas en un Dios
Padre, Hijo y Espíritu de Amor.
Un solo Dios
En la vida divina
Y tres personas.
La Redención
A los ojos de Dios fue necesario para redimir
El que Cristo tuviera que morir para resucitar

Cristo es vida en la cumbre del dolor
Cuando muere en la cruz que merecemos,
La vida muere pero no el amor
Que inmortal resucita cual sabemos.

Vida eterna resurge en su esplendor
Venciendo al mal el bien como entendemos,
Dios le llena de gloria por su honor
Que es el triunfo inmortal que pretendemos.

Luz eterna se le quedó prendida
En su cuerpo apagado de tal suerte
A oscuras en las sombras de la muerte.

Espíritu que alienta y fuego fuerte
La luz del mundo que alumbró encendida,
Sintiendo en sí la fuente de la vida.
La cruz que es nuestra,
Se la adjudica Cristo
Y la hace suya.
Creador y Creación
Noche infinita frente al mar y el universo
Su silencio es grito del alma

Las olas son las voces de los mares
Silencio de la luz, hablan callados
Universos de cielos estrellados,
Canten salmos, oceánicos cantares.

Canta el alma lamentos y pesares
Se lamenta esperando el bien deseado
En la tierra el amor desesperado,
Dios en silencio y sus sagrados lares.

Los ángeles se ponen a cantar
Y nuestra alma a anhelar el infinito,
Su silencio en la noche, nuestro altar.

Ser todo en la Creación para adorar
Meditar que el silencio es resucito,
Y es el nombre de Dios lo que hay inscrito.
Creador Creación
Y noche universal,
Para adorar.
La Trinidad
Padre e Hijo en la unidad del ser divino
Unidos personalmente por Amor

Amor eterno en la divinidad
De los cielos divino regocijo
Nadie conoce al Padre sino el Hijo
Engendrado desde la eternidad.

Vida eterna de amor en unidad
La gloria de los cielos que bendijo
Desenredar la tierra de enredijo
Bondad y claridad de amor verdad.

Cuando muere y también resucitado
El Padre celestial da testimonio
De que Cristo es su Hijo bien amado.

Es herencia y divino patrimonio
Paternidad y filiación unidas,
Inseparables, lo que Dios más cuida.
Tal como es Dios
Divino uno y trino,
Cristo en nosotros.
La luz divina
Dios luz y vida que ilumina de amor
Los cielos y la tierra

Esta luz en la gota de rocío
No es del sol ni de todas las estrellas
Transparencia y mirar de cosas bellas
Más allá de las nubes en navío.

Luz eterna infinita en su cuantío
Más profunda y sin fondo toda ella
La intimidad de Dios su luz más bella
Brotando de Él, como divino río.

Esta luz alumbrando el infinito
Es presencia divina, luz y calma
Transparencia divina, toda el alma.

Es la eterna verdad perfecto escrito
Ser de amor y bondad al pecho inscrito,
La gota de agua el corazón en llama.
La luz divina
Creador y la Creación,
Todo ilumina.
La gloria del Reino
Dios al soberbio lo vomita y al humilde da su gracia
Y el amor y la gloria de su ser

¿Es grandeza del hombre ser soberbio?
Despreciando el que Dios es su Creador,
Más grandeza en verdad es ser humilde
Aceptando del todo al Salvador.

La soberbia del hombre es su mal nervio
Al portarse arrogante ante el Señor,
Servir a su Palabra, hasta la tilde
Le conviene al seguro servidor.

Dios vomita al soberbio y lo destruye
Si se humilla, le exalta y reconstruye
Ser humilde ante Dios, es ser un genio.

Humilde mansedumbre nos construye
No el nervio sin cerebro, sino ingenio,
Se trata de la gloria de su reino.
Venga tu reino,
Justicia, amor y paz,
La vida eterna.
Monoteísmo en la cumbre
Un solo Dios y su unidad inquebrantable y gloriosa
Uno en su divinidad trinitaria

Superior al error del panteísmo
Siendo el todo en todo y por todo
Resurrección en vez de polvo y lodo
La realidad de Dios, monoteísmo.

Cuerpo místico es del cristianismo
Cristo humano y divino en su acomodo
Creador y la creación son de tal modo
La realidad, divino misticismo.

Amor del Padre en su sabiduría
En la cumbre del ser, el ser divino
Cristo luz de esa gloria y su camino.

Monoteísmo en culto de latría
Panteísmo que no es idolatría,
Es plenitud del alma y su destino.
Un solo Dios
Distinto en tres personas,
En nuestras almas.
Divina herida
Eternamente el amor herido pero feliz
Con la salud eterna de la gloria

Es de Dios la profunda inmensidad
La de Cristo en profundo Cristianismo
De verdad y de amor el gran abismo
Es del hombre también su intimidad.

Connatural a la divinidad
Dios su Padre con El es uno mismo
Y en su ser diviniza el humanismo,
Por amor y en unión de eternidad.

Esperanza es el hombre celestial
En la gloria del cielo angelical,
Profundidad de Cristo vida eterna.

Y encumbrado en la cumbre sempiterna
Nos sublima en su cuerpo espiritual
Y en su herida de amor, ¡Cristo inmortal!
Amor herido
Lo cura solo Dios,
Su eterno nido.
Ojos de sabiduría
Mirando y escuchando la Creación
El ojo ve y el oído escucha a Dios

Partículas atómicas actuando
Bioquímica en acción que nos asombre,
Sabiduría almacena cada nombre
Las huellas que el cerebro va encontrando.

Neuronas del cerebro están hablando
Consciente la conciencia ve su nombre,
Cuanta ciencia de Dios descubre el hombre
Sabiduría divina trabajando.

La cuántica midiendo en su teoría,
La mente del Creador todo ilumina
Y es ciencia del saber sabiduría.

Sin teorías lo divino es energía
Y los hechos de Dios siempre adivinan
La evidencia cual es, ¡fuerza divina!
Viste azul cielo
Para mirar a Dios,
¡El alma humana!