miércoles, 3 de agosto de 2011

Vision del hombre fenómeno humano y alegoría divina

Catadura del alma y Trascendencia divina
Creación y evolución superior a los dogmas y la ciencia
Alma y Dios dialogando el universo

El corazón divino en la razón
Del poder de su amor en plena feria,
Ser feliz para Dios es cosa seria
Madurando cuanto hace a perfección.

En el centro del ser su corazón
Con su vida divina cuya arteria,
Alimenta hasta el alma la materia
Con su espíritu en toda la Creación.

Padre e Hijo eternos se conocen
De donde nace su revelación,
La Palabra de Dios, es su intuición.

La Creación en divina evolución
A todo el universo reconoce,
¡Cristo Verbo de Dios, resurrección!
Dios es el Alfa
Pidiendo que lo lean,
¡Gloria y Omega!
Catadura del alma
Aprender lo que sirve al hombre perder el mundo entero
Y ganar el alma

Descubrir en el alma sus anhelos
Militar de la vida aquí en la tierra
Perdiendo las batallas por la guerra,
Luchando por el reino de los cielos.

Divina libertad halla consuelo
Que espíritu del hombre no se aferra
No al oro de la jaula que le encierra,
Sí a abrir las alas y a emprender el vuelo.

Dejar el universo en travesía,
El éxtasis de amor no es fantasía
Que es más que el infinito en su momento.

El tiempo no la eternidad porfía
Desplegando la luz del pensamiento,
La vida eterna con el cien por ciento.
Gran hermosura
Que el alma aspira a Dios
En su estructura.
Visión de Vida eterna
Percibiendo al hombre fenómeno humano
Y alegoría divina

Evolución de paleontología
Soy el hombre de ayer en esa historia
Soy también su raíz, la prehistoria
Fenómeno de ser, filosofía.

Soy el hombre de la antropología
Plenitud de la vida en mi memoria
Resurrección de Cristo perentoria,
Poema de divina alegoría.

Soy el hombre de ayer y del mañana
Y el futuro de ser cada mañana,
La eternidad del tiempo en que maduro.

Poder de amar es fuerza soberana
Su alegoría es verdad, Cristo seguro,
La vida eterna existe y lo aseguro.
Visión eterna,
Presente del pasado
En mi futuro.
El don por excelencia
Debe ser el amor que supera todo
Por su inmensidad infinita donación de Dios al hombre

Providente el amor y su destino
Cristo el alfa y omega en su Palabra,
Los perros del infierno siempre ladran
Y la gloria de Dios logra su sino.

Dios trabaja en silencio el plan divino,
Del enviado perfecto el cuerpo labra
Con cincel salvador que le taladra
Y en secreto contempla sus caminos.

El cuerpo místico en su esplendor
Integra el tiempo y la eternidad,
El Cristo pleno en su divinidad.

La luz de la verdad no elige en vano
Cielo y tierra escogiendo el mismo plano,
Dios y hombre perfecto don de amor.
Todo es perfecto,
Superior en Dios mismo
Es el amor.
Los elegidos
A la orilla del tiempo la eternidad
La red del Pescador con sus elegidos

El divino poder se ha declarado
Ejércitos de Dios, perseguidores
Con san Miguel arcángel que ha triunfado,
Los ángeles de Dios con esplendores.

Satanás al infierno lo ha lanzado
Con todos cuantos sean sus seguidores,
Tal la gloria del cielo ha proclamado
¡Quien como Dios, se sirve con loores!

La humanidad de Job y el mundo entero,
Satanás tienta al mundo por dinero
Pero Cristo en su cruz nos ha salvado.

El soplar de su boca le aniquila,
Que al fin del mundo la maldad desfila
Y el Padre eterno lo ha glorificado.
Los elegidos
Del mundo redimido,
¡Triunfo de Cristo!
Salmodia y parodia
El límite de la maldad en el mundo
Será la plenitud del reino de Dios

En la humildad pequeña de mi verso
El alma canta a Dios esta parodia,
Las cuerdas del soneto mi salmodia
Al supremo Señor del universo.

Que el bien derrote al mal que le es adverso
Sembrando la cizaña y la discordia,
Triunfe amor al final y la concordia
Y el poder del Señor venza al perverso.

Reviva en todo el mundo su victoria,
Fortaleza de Dios, los redimidos,
Que levante también a los caídos.

Todo mundo en verdad no está perdido,
Vea el Príncipe de paz desde su gloria
Este siglo veintiuno en su memoria.
Haz tu voluntad
Venida de tu reino,
Príncipe de paz.
Destino divino
Nadie sabe del Padre sino el Hijo
Y a quienes quiera revelarlo

La humanidad conoce o desconoce
La existencia de Dios por tradición
Y también por la luz de la razón
O al revelarse, si le reconoce.

La humanidad por Cristo a Dios conoce
Hijo suyo, su mente y corazón
Divino rostro y su revelación
El es Dios con nosotros desde entonces.

La humanidad es el hombre en cada hombre
Herencia de tendencias, circunstancias
Y en sus entrañas las divinas ansias.

Letra es Cristo y Palabra de su nombre,
Humanidad con sed y con su instancia
Toda el hambre divina en su constancia.
A tal misterio
La humanidad aspira,
Dios su destino.
Ante la divina presencia
Las parábolas de Cristo lo proponen
El destino del hombre

Es milagro de Dios, no es imposible
La conducta del buen samaritano
Ni encontrar tanta fe entre los paganos,
Le maravilla a Cristo ser posible.

Testimonio de fe ante lo invisible
Pedir a Cristo generosa mano
Y abrir el Paraíso, soberano,
El buen ladrón pidiendo lo increíble.

Es el juicio de Dios y su criterio
Maravilla divina y gran misterio,
No hay quien no comparezca en su presencia.

Al fin de cuentas es su pertenencia
Y escudriña de todos la conciencia,
Juzgar la humanidad lo toma en serio.
Vivos y muertos
Ante el Padre celestial,
La humanidad.
Maravilla de Dios
Quien tenga oídos para oír que escuche
Quien tenga ojos para ver le mire

Presente al tiempo la Creación se asombra
Victoria de la luz, triunfa en su lucha,
Si ante los ojos la mirada es ducha
Agradezca al Creador bajo su sombra.

Si el hombre inventa a Dios o Dios al hombre
Blasfemia el hombre de inventarle es mucha,
Quien tenga oídos para oír escucha
Que es grito el universo de su nombre.

Siglo veintiuno, encuentra su presencia,
No destruyas el mundo en el que vives
Ni la tierra de Dios donde convives.

Oye su voz que grita en tu conciencia
Su evidente existir con elocuencia,
La eternidad de ser que en ti concibe.
Ve que te asombre
Dios es la vida eterna,
Oye su nombre.
Alimento del alma
Semilla de vida eterna su palabra
La intimidad de Dios en el alma

Nos parecen decir les asimilo
Tiernas aves, sus picos en la arena
Encuentran los insectos cosa buena
Y alimentan sus vidas a su estilo.

La serpiente y su fuerza portentosa
Tiernamente le dice soy tu asilo
Y la boa devora al cocodrilo,
Increíble amplitud pero es la cosa.

La intimidad de Dios nos dice invito
Y el alma se alimenta de infinito,
Su palabra nos sirve de sustento.

Su inmensidad de pan nuestro alimento
La semilla en verdad trigo exquisito
Es pan de eternidad y no es un mito.
Con su universo
La grandeza de Dios,
Dentro del alma.
Tras la conciencia de Dios
El Señor es Juez del universo y en su juicio
Exalta a los humildes y humilla a los soberbios

La paz de Cristo y el monoteísmo
Dios ha elegido y al Cristo de Israel
Para estar con nosotros Emanuel,
Divina paz, no acepta el terrorismo.

Brahmanismo no elige ni el Budismo
Ni a Zoroastro ni torres de Babel,
Es su triunfo el amor y amor es El
No guerras del Islam o el Cristianismo.

Divino Juez y la justicia El mismo,
Elige el bien no el mal, pleno derecho
Triunfa el bien sobre el mal ante los hechos.

No debemos juzgar con optimismo
Ni tampoco juzgar con pesimismo,
Con amor juzga Dios, lleno su pecho.
Amor de Dios
Exalta a los humildes,
No a los soberbios.
Plenitud de la gloria
Irremisiblemente el plan de Dios

A Dios y a Cristo y a la eternidad
El bien hacer y el mal vencer les place,
Eterna libertad les satisface
Y el criterio intachable de verdad.

Se define en su eterna libertad
Al plantearse que se hace o se deshace,
Viendo el bien que es mejor y que complace
La justicia afianzando en la bondad.

Amor elige a quienes han amado
Y el reino de los cielos lo han logrado,
Dios glorifica su divinidad.

Cristo pleno perfecta claridad
Eligiendo a quienes ha salvado,
¡Glorifica también la humanidad!
Ninguna pena,
Lo divino y lo humano
La gloria plena.

La Misión de Cristo
Quien a mi me recibe también recibirá al Padre que me envió
Y haremos allí nuestra morada

Cristo predica con la buena nueva
Eterno Paraíso y nuevo Edén
Lo mismo que el Creador de Adán y Eva
Al reino de los cielos dice ven.
Es Príncipe de paz, nació en Belén
De la Virgen María, en una cueva
De Israel capital, Jerusalén
De naciones del mundo que renueva.
El Mesías ha inventado su camino
La verdad y la vida del destino
Y de amor sin igual, la vida eterna.
Tres años publicó su testimonio
Y fiel al Padre derrotó al demonio
Prometiendo volver, tal como vino.
Aun no termina
La Misión de Cristo,
Va en el camino.



Por la justicia y la paz
Libertad justicia y providencia del destino
Abra el camino
Padre nuestro del hombre universal
El alma tu Palabra la alimenta
Pan de trigo con fuerza material
Lo sabes, necesita y se sustenta.
Padre nuestro bondad espiritual
Que alimentas el alma de contento
Haz justicia social del capital
Y que a nadie le falte su alimento.
Padre nuestro amigo de los pobres
Cuida al rico epulón que no le sobre,
Tu justicia social, haz providente.
La avaricia del rico no mal obre
Riqueza de tu mina, ve la gente,
Padre nuestro, la fuente justamente.
Dios providente
Misterio del destino,
Fe en el camino.




Utopía y realidad
No es utopía la realidad del ideal
Y la justicia social

No levanta la cara y la inclina
Incapaz de la paz y de la guerra
No decide en la lid sobre la tierra
Capital liberal, cuando declina.
Socialista Republica de China
Si la puerta América se cierra
Quebrado el capital hasta Inglaterra
El Dragón, se apodera de la mina.
Si justicia social abre la puerta
Suministra mejor la economía
Y el trabajo se pone en armonía.
Sagrada libertad si es cosa cierta
La justicia social, no es cosa muerta
Sea del rico y del pobre la alegría.
Del capital
Requiere lo esencial,
El ser humano.



Liberación universal
Libera el mundo creado ante el Creador
Cristo judío rey de las naciones y del universo:

Vistiendo desnudez su bella toga
Quien como Dios para decir lo mío,
Oro y plata se libra de la soga,
Liberación de Cristo, que es judío.
Ascético de más místico y yoga
De toda la Creación que se hace río,
Es Él quien debe ser y quien se arroga
La humana condición librar de líos.
Mayor que el Ganges el Nilo y Amazonas
Que todo el Misisipi y los demás,
Es Sagrado Jordán como el que más.
El río del universo Dios sazona
Con toda la Creación entre sus manos,
¡Dios, más que el universo mar y océanos!
Cristo y su mano
Divino el Paraíso,
¡Él lo rehízo!



Visión del hombre fenómeno humano y alegoría divina.
Es posible que la existencia del tiempo y del espacio y todo el universo existan en el contexto de la eternidad como plenitud de inmensidad infinita. La filosofía de la religión generalmente se convierte de filosofía en teología en cuanto que la razón preguntando a la fe humaniza lo divino. En el caso de los mitos orientales parece haber acontecido lo contrario. De manera que en historia de la filosofía existe el criterio según el cual los Vedas son considerados como premisas previas, preliminares ante la presencia de los grandes filósofos griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles y su filosofía. Y en cuanto a poesía humana la experiencia del hombre expresando lo divino se convierte en poemas y cánticos de bella alegoría como acontece en los salmos de David y sobre todo en las parábolas de Cristo transparentes y sencillas como la luz y la música del alma.
La visión del pasado y el fenómeno humano son la inspiración de alguien que ha pretendido
de buena fe descubrir la armonía que sugieren las realidades y el sentido de la evolución de la materia y la creencia de un mundo creado. Creación y Evolución no necesariamente son ni contrarios ni contradictorios basados en el testimonio de la Paleontología que nos presenta una realidad progresiva en el acontecer progresivo y gradual a la vez dentro del tiempo en el que va apareciendo el fenómeno de la vida hasta llegar al hombre. Una presentación objetiva y científica de estas realidades no pretende dar un sentido teológico que no le pertenece a la Paleontología sino que propone que la afirmación de una realidad no es la negación de la otra sino que en verdad sugieren que se compaginan siendo una maravilla.
Este gran filósofo, sacerdote católico y religioso jesuita y gran paleontólogo del siglo XX es precisamente Pierre Teilhard de Chardin quien después de que fue censurado por el Vaticano por haber considerado su teología gnóstico panteista y evolucioista más tarde en este mismo siglo ha sido singularmente elogiado por el Papa Benedicto XVI quien le reconoce como gran pensador y original ideólogo sobre todo es elogiado interpretando la ortodoxia en su elogio de la liturgia cósmica.
Espíritu y materia el hombre expresa su experiencia existencial con la palabra humana cuya expresión de la realidad tiene siempre el perfume y el sabor lógico o poético de una analogía, aun más, puede tener la grandiosidad de una bella alegoría. Las grandes religiones de la historia han enriquecido la literatura y el testimonio grandioso de la historia en forma monumental también en forma arquitectónica o pictórica a más de otras formas del arte, no solo la de la arquitectura y la pintura de la palabra. La alegoría de Dios, de Cristo, de Buda y aun del mismo Mahoma viene siendo testimonio de esta realidad. Y la mente abierta del corazón humano y el respeto a los valores de todas las culturas nos invitan a apreciar en qué forma nos enriquecemos y nos integramos a la verdad absoluta que como realidad suprema es inagotable de expresión e inasequible en su perfección en un mundo no perfecto que aspira a la perfección.

Nosotros el Hombre
Espíritu y Materia.
Ella nos entra por todos los sentidos
Y la hacemos nuestra
Porque ella nos hace siempre suyos
Desde antes y después de aparecer o desaparecer
Aunque nosotros que hemos existido en su intimidad permanente
Estamos mucho más allá de sus cambios y los nuestros.
Ella y nosotros cambiamos y en nuestros cambios nos entendemos
Expresándonos por ella que se expresa por nosotros
Nosotros somos lo que importa en la materia
Y la materia importa por nosotros.

Con una mirada profunda la miramos
Y ella al mirarnos nos enseña
Y así al irnos mirando vamos aprendiendo
Que en materia de energía y en energía de materia
No se gana ni se pierde nada
Nosotros somos quienes ganamos o perdemos todo.
Percibimos en ella su equilibrio apoyada en sus leyes
Que paso a paso hemos descubierto
Entendiendo que es más lo que ignoramos
Contando en descubrir todas las leyes y hacerlas nuestra historia.

El intelecto de nuestro espíritu
Parece encontrarse con otro intelecto en ella
Y establecer un diálogo constante con el corazón espíritu de la materia.
Y allí nos gusta merodear con ella el espíritu suyo
Y también el nuestro que es la misma maravilla
La presencia mágica y la magia de su gran poder.
Tenemos una incógnita de su nacimiento
Y tal vez también de su posible exterminio.
Será que corre en líneas paralelas con nosotros
En eso a lo que en nuestro espíritu llamaos eternidad…
Evolución de la materia en la presencia del Creador
Siendo El su punto de partida y de llegada del Alfa hasta el Omega.

domingo, 4 de abril de 2010

La Pascua en Plenitud

Segunda Parte de Visión de Cuaresma

La Visión de Cristo acerca de su misión mesiánica que contempló en el desierto, la fue reflexionando como experiencia vivida paso a paso a través del paso del tiempo cada día. Maestro de la verdad y taumaturgo del milagro, medico de los cuerpos y las almas pero sobre todo salvador del mundo y mensajero de la vida eterna, se distinguió ilustrando sus enseñanzas por medio de bellísimas parábolas.
Si de todas las santas escrituras dijo que daban testimonio de El al ser escudriñadas con mayor razón acontece esto en sus parábolas donde El está presente en una o en otra forma como el personaje vital proyectando su personalidad única en cada una de ellas.
Si la audiencia de Cristo siempre tuvo sus propias expectativas El siempre fue firme en su agenda bajo los auspicios más o menos íntimos, secretos o explícitos sujetos a la mentalidad divina y en último término al querer y a la voluntad de su Padre con quien estuvo determinado a identificarse de manera total, perfecta y absoluta. La discrepancia más fuerte debió ser sin duda con Satanás y los espíritus del mal que confrontó esporádicamente, con el discípulo traidor que lo vendió desesperadamente y obviamente con aquellos que manejaban el poder religioso y político de quienes fue víctima acabando con su vida mortal al sentenciarle a muerte.
Si todo mundo tenía su propia agenda sobre la misión del Mesías la de Cristo se proyecta fuertemente con la visión clara de la voluntad divina cuya expectativa plantea que el Creador es dueño de todas las riquezas creadas para el bien de todas sus creaturas y que el Padre ama a todos sus hijos a quienes brinda una casa abierta para todos, el hogar divino que conoce Cristo en forma plena. Consecuente persiste y enfatiza que en realidad su reino no es de este mundo refiriéndose sin duda a los intereses ajenos al plan de Dios, según la particular observación de las escrituras según la cual los caminos de Dios no son los caminos del hombre.
Bondad de la riqueza
Soneto
Este mundo de Dios lo quiere hermoso,
Por la fuerza del mal, parece feo
Y al final el demonio será el reo
Ante el triunfo del todo poderoso.
Este mundo será lo más precioso
Redimido por Cristo según creo,
Y en la gloria divina ya le veo
A pesar de sufrir muerte y destrozo.
Dios nos da libertad que hace malicia
Cada rico epulón, con su avaricia
Su opulencia del pobre hace su presa.
Si ambición es infierno de codicia
Dios es cielo con toda su riqueza,
¡Cristo, pobre de espíritu a la mesa!
Bondad de Dios
Un cielo de riqueza,
Libertad plena.
Amor de casa
Soneto
El amor cerca o lejos sin espejos
Sea cerca o lejos, con sus ojos fijos,
Dios tiene en este mundo sus dos hijos
Uno cerca con El y el otro lejos.
En la casa paterna hoy hay festejos
Por el hijo mayor sin enredijos,
Hoy por el se celebran regocijos,
Para el hijo menor, habrá consejos.
Iré a la casa de mi Padre dice
Contra el cielo peque en el mal que hice,
Esperando perdón, va, se arrepiente.
Plenitud del amor ni envidia siente
Confiando el corazón, Dios nos bendice,
Cristo está con su Padre eternamente.
Amor de casa
Es Dios para sus hijos,
Es Padre nuestro.
El mayor mandamiento
Soneto
El buen samaritano no es judío
Ni a su tiempo fanático cristiano,
Evidente, se porta como hermano
Da lo suyo y decide, ya no es mío.
El buen samaritano aclara el lio
Echando todo el corazón, su mano,
Confronta los problemas mano a mano
Navegando a la mar como hace el río.
Dios en Cristo y Cristo en el mendigo
Cielo y tierra te miran ser testigo,
No podrás ignorarlo impunemente.
Detén tu paso ante el divino amigo
Providencia divina en ti consciente
Quiere hacerte su mano providente.
Cristo contigo
El buen Samaritano,
Y tú con El.
Por la oveja perdida
Soneto
Ya sé porque le gusta a Dios la oveja
Que en este mundo se perdió perdida,
Y sé porque a las demás las deja,
No es en vano el rescate, dio su vida.
Ya sé porque del cielo Dios se aleja
Y se viene a curar la eterna herida,
Y sé porque es su amor divina queja
Y a Cristo lo desangra sin medida.
Recursos de perdón, los ha agotado
Y se queda sin nada de su lado,
¿No es la esencia de Dios el ser perfecto?
Con azul infinito sin nublado
Es su gloria divina y sin defecto,
Lo perdido es su todo, ¡ya encontrado!
No pierde nada
Cuando haya lo perdido,
¡Dios tiene todo!
El valor de una dracma
Soneto
Esa dracma que falta anda perdida
Eran diez y la cuenta no es exacta,
Se escudriña la casa y aun la vida
No se admite rendir cuenta inexacta.
Evidente honradez reconocida
El encuentro feliz es más que un acta,
Responsable misión está cumplida,
Compromiso con Dios, no se retracta.
La conciencia del reino sin mancilla
Un tesoro en verdad, la vida diaria
Es lo que hace la vida extraordinaria.
Al final una cosa es necesaria,
Entereza de fe clara y sencilla,
Cuentas claras con Dios, ¡es maravilla!
Dios necesita
El valor de una dracma,
Las cuentas claras.
Hacia la plenitud
Soneto
Por sus frutos el árbol se conoce
Y el que es bueno dará sus frutos buenos,
Es así como Dios lo reconoce,
Del árbol malo brotan frutos malos.
Fe y amor en sus ramas reconoce
Cristo el árbol divino, lo sabemos,
Y que el mal siempre Dios lo desconoce
Porque nunca lo admite entre sus planos.
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos
Y la espiga que se hace pan divino,
Soy la uva y lagar, mis pensamientos.
Florece en plenitud mi crecimiento
Por la fiesta de bodas del destino,
El agua buena, ¡la convierto en vino!
Árbol divino
Buen fruto recogido,
Es Cristo, pleno.
Señal divina
Soneto
Y salió del sepulcro vida plena
Divino incorruptible el cuerpo inerte,
Jesús, que imaginó su propia muerte
La señal de Jonás y la ballena.
Toda el alma divina en gloria llena
Deslumbrante en su cuerpo de tal suerte,
El triunfo victorioso del más fuerte
Eterno e inmortal, libre de pena.
Tres días exactamente y resucita
El cuerpo de anteayer crucificado
Del sepulcro en que fuera sepultado.
Abismo y plenitud, el cielo grita
La gloria eterna en El, resucitado,
¡Al Príncipe de paz lo felicita!
Es el Mesías,
La señal de Jonás
Resucitando.
Vino el más fuerte
Soneto
Vence el mal con el bien, con tal binomio
Logra el triunfo de muerte y del pecado,
La gracia de Jesús crucificado
Más fuerte que la fuerza del demonio.
Venció el amor sin odio en pandemonio
Y la gloria de Dios nos ha salvado,
Deslumbrante Jesús resucitado
Tres personas, divino patrimonio.
La flor del Evangelio en gloria humana
Es Palabra de Dios, es soberana,
Fuerza de Dios su espíritu divino.
Invencible la fe en nuestro destino
Caminos a la gloria los allana
Triunfo eterno de amor, ¡es nuestro sino!
Dios el más fuerte
Vence al mal con el bien,
Eternamente.
La Palabra divina
Soneto
Es ley de Dios al corazón inscrita
Que ordena el orden de la naturaleza,
Los profetas anuncio de promesa,
Revelación divina humana escrita.
Es historia de Cristo bien descrita
Plenitud desbordante de pureza,
Por gracia y por amor son gran proeza
Profetas y la ley, en El prescrita.
Divina la verdad camina andando
Cada paso su tiempo caminando,
Seguid en pos de mí, invita al mundo.
Soy semilla de Dios y luz que abundo
Más allá de la muerte amor fecundo,
¡La Palabra divina siempre amando!
Por Dios escrita
La Palabra divina
Cristo, ¡nos ama!
Nos perdona como perdonamos
Soneto
Setenta veces siete nos perdona
El Señor que nos pide perdonar,
Sentido de equidad, más bien de amar
El castigo y la pena las condona.
Si el perdón es la nota que El entona,
El rencor no lo quiere imaginar
Y su tono debemos entonar,
No perdona a aquel que desentona.
Setenta veces siete Dios se olvida
De la ofensa y la deuda cometida,
El no resiste al arrepentimiento.
Detesta el odio y el resentimiento
Sabiendo que es gangrena allí en la herida,
Sus ojos miran con detenimiento.
Dios nos perdona
Setenta veces siete,
Si perdonamos.
El cántico de bodas
Soneto
No entra el alma sin Él, le es imposible
Al banquete del reino de los cielos,
Si amor de Dios le viste le es posible
Con la gracia divina y sus desvelos.
Con sus ojos El mira lo invisible
Del alma transparente entre sus velos,
La conciencia divina es muy sensible
Divinos escrutando sus anhelos.
El convoca a las bodas del Cordero
Abriendo inmensamente sus oídos,
Conoce por la voz sus elegidos.
Elocuente al silencio conocidos
Con ángeles en coro el cielo entero,
Entona eternamente, ¡oh Dios te quiero!
¿Cómo has entrado
Sin el vestido de boda?
¡Debes salir!
Exaltación de Pascua
Soneto
No se oculta la luz que siempre alumbra
Abra los ojos el que no me ha visto,
Yo soy la luz del mundo dijo Cristo
Soy Príncipe de paz tras la penumbra.
Por divina humildad que no deslumbra
Mi cuerpo es un milagro y es que insisto
Acallando la gloria que revisto,
Jerusalén, humilde me vislumbra.
Treinta años me ocultó mi vida oculta
La eterna voz de Dios soy quien lo exulta,
Con mi cuerpo en la cruz, testigo muerto.
Caminando la calle que me insulta
El sepulcro me esconde, allí en el huerto,
¡Tres días y resucito, Dios por cierto!
Cristo es su faz,
Y humillado lo exalta
Dios, ¡nuestra paz!
Plenitud de Cristo
Soneto
Te mueres por vivir resucitado
Porque eres tu ese mar y eterno río,
Esa muerte no es tuya, Cristo mío
Es la muerte del mundo y mi pecado.
Con tu fuerza de Dio nos has salvado
Siendo el odio y el mal, tremendo lio,
Amor divino tu gloria y albedrío
Muerte es triunfo el demonio derrotado.
Siendo vida de Dios tu eterno quiero
Tu afirmación divina es nunca muero,
Belleza en plenitud tu identidad.
Y eterno amor, no espero o desespero,
Del ser ideal que existe eres verdad,
¡Oh divina utopía, Tú, realidad!
Abstracto en mí,
Cristo, eres plenitud
De Dios en sí.
Mi Reino no es de este mundo
Violenti rapiunt
Soneto
Amor de Dios al mundo eternamente
Lo quiere y todo el cielo le ha entregado,
Y el Hijo que a la tierra lo ha mandado
Es fuerza y corazón, toda su mente.
El vino y nos amó, tan claramente,
Divino Cristo siendo su Hijo amado
Abriendo el cielo, abierto su costado.
Entera dio su vida por la gente
Amor a Dios, primero es el mandato
Y afianzada promesa nuevo trato,
Pero el mundo no entiende sus anhelos.
Ni tampoco comprende sus desvelos
Ni amor divino de tan altos vuelos,
¡Violenti rapiunt, Cristo es arrebato!
Violenti rapiunnt,
Son divino arrebato
Cristo y el cielo.
El fuego de Cristo
Soneto
Soy Príncipe de paz y traigo Guerra
Allanando murallas, toda barda,
El corazón de Dios quiero que arda
Como fuego del cielo aquí en la tierra.
Divina compasión para el que hierra
Conquisto alma y corazón, la yarda,
Amor eterno llega y no se tarda
Abriendo puertas, mi piedad no cierra.
Arranco, planto, destruyo y edifico,
Conmigo o contra mí, no hay más remedio
Mi amor eterno existe siempre en medio.
Soy ser eterno y eterno glorifico
Y el reino de los cielos es mi asedio,
¡Y al Hombre, santifico y deifico!
Cielo en asedio
Mi amor inextinguible,
Fuego en la tierra.
El Dios de la Pascua
Soneto
Dios es la fe y sostén inquebrantable
De la vida, que llena de esperanza
Es certeza de paz y de confianza,
Sed de amor, del amor interminable.
Perfecta realidad Dios adorable
Total adoración, Cristo la alcanza
Y agua y sangre al costado con su lanza,
Divina adoración al inefable.
En el nombre de todo lo que existe
El santo de los santos consagrado
Es cordero de Dios, Cristo inmolado.
Feliz la eternidad ya no está triste,
Penetra el templo hasta lo más sagrado,
¡Es el Hijo adorando el adorado!
Es la verdad,
Este Hombre sí es
Hijo de Dios.
Imposible no beberlo
Soneto
El misterio de Cristo es vida y muerte,
Siendo Dios, es eterna su alegría
Y es éxtasis y es hombre y agonía,
Amor, lo resucita eterno y fuerte.
Coronado de espinas, cuerpo inerte
Corazón traspasado, así moría
Y eterno amor lo resucitaría,
Increíble que Dios tenga esa suerte.
Cristo sufre ante Dios omnipotente
Y el cáliz no beber, impermisible,
La justicia de Dios es contundente.
Generoso sin fin eternamente
La súplica de Cristo es imposible,
¡Lo exige amor, y debe ser posible!
Cristo y su cáliz,
Más que posible
Lograr lo inasequible.
Dios y hombre en agonía
Soneto
Dios a más de divino se hace hombre
Y por grande engrandece su nobleza,
Tanto así que es mayor que su grandeza
Y en la tierra y el cielo es más su nombre.
Tanta dicha divina nos asombre
Lo más rico de Dios es su pobreza
Que aun la humana flaqueza es su riqueza,
El Creador, todo nuevo lo renombre.
Cristo sufre la angustia de tal suerte
Que consuelan su alma en agonía
Los ángeles de Dios por compañía.
Tragedia de hombre y Dios ante la muerte
Cual noche eterna que amenaza el día
Siendo El la luz de la sabiduría.
Cristo agoniza,
Sin luz eterno el día
Es su agonía.
Cristo sabiduría de Dios
Soneto
Cristo el Verbo de Dios, es su estructura
Su Palabra absoluta y necesaria,
Hombre y Dios, cosa más que extraordinaria
Ser bello como Dios, es su figura.
Y al cielo entero llena de amargura
Ser juzgado en el mundo como un paria
Condenado a una muerte estrafalaria,
Sentenciarlo a la cruz, no hay peor locura.
Ansiada redención, Dios lo permite
Y su muerte divina Cristo admite,
Que el infierno ejecute tanta rabia.
Eternamente la justicia es sabia,
Reviva el Universo el gran convite,
¡Gloria a Dios es que Cristo resucite!
Si muerte es rabia,
Resurrección más sabia
Mente divina.
Cristo Resurrección eterna
(Más que judío es hijo de Dios
Resurrección del universo)
Soneto
Cristo ha resucitado eterna dicha
A la gloria de Dios con su esplendor,
Nada existe más puro que el amor
Cumpliendo su palabra ya predicha.
Profética verdad la susodicha
Exalta su humildad con pundonor
Cristo el hijo de Dios, es el Señor
Divina realidad, no más desdicha.
El reino de los cielos vida eterna
Ni es de este mundo ni su sol declina,
Los ángeles lo cantan, ¡no termina!
¡Viva el Rey de la gloria sempiterna,
La Virgen de Israel madre divina
A Adán y al nuevo Edén ¡Dios los refina!
No alegorías,
Humano en lo divino
Eternidad.
Visión de fe
Soneto
Digo y cumplo, no muere claramente
Quien cree en mí como su fe requiere,
Conmigo vive fuere como fuere
No importa que haya muerto humanamente.
Resucito, soy Cristo eternamente
Vida eterna del Padre, nunca muere,
Al dármela la doy a quien me quiere
Y vive en mí con El, divinamente.
Conmigo en mí su cuerpo resucita
Y es semilla que crece como espiga
Siendo su alma de Dios eterna amiga.
Eterna mi Palabra que lo diga
Vida eterna jamás nadie la quita,
Vida eterna, ¡conmigo es infinita!
Resucitando
No muere para siempre,
Quien cree en mí.
Testimonio de Sangre
Soneto
Cristo dijo a su Padre, Tú me escuchas
Y Lázaro dejó la sepultura,
Miradas sorprendidas fueron muchas,
Muerte terca, su paso lo apresura.
Cristo siente que muere con sus luchas
Su derrota que es triunfo que madura,
Monumentos Pirámides casuchas
Tal el tiempo derruye y no perdura.
No es llanto derramado por su amigo
Gloria y triunfo feliz, el gran memento,
Resurrección, divino pensamiento.
Nada y nadie destruye tal momento
En que vence triunfante a su enemigo,
¡Su sangre derramada es fiel testigo!
Presentimiento
Del llanto por su amigo,
Sangre de Cristo.
El Mesías profetiza
Soneto
Dios vive en su Mansión esplendorosa
Sediento Cristo, le pide de beber,
Salió del Padre y tiene que volver
Luz de luz de la luz maravillosa.
Divina humanidad que se desposa
La eternidad banquete de su ser,
Lo celebra su gloria al merecer
El reino de los cielos que es tal cosa.
Cuando el cielo reclama pronto ingreso
Cristo anuncia segundo su regreso
Y la visita del Consolador.
Lo enviará con su Padre y va por eso,
Espíritu de Dios y mutuo amor,
¡Esclarezca ante el mundo al Salvador!
Es admirable
Su Mansión de luz,
Amor en casa.
El nardo en la mujer
Soneto
Es pública mujer linda doncella
Desbordándose en agradecimiento,
Impulsada de un gran presentimiento
Se rinde ante la luz, Cristo destella.
Pecadora mujer doncella es ella
Y huele a nardos su arrepentimiento,
Sentidos, alma y todo pensamiento
La espiritualidad de Cristo bella.
Y se arroja a sus pies que son divinos
Con el polvo de todos los caminos,
Sintiendo su adorable cabellera.
Ella lava sus pies antes que muera
Limpieza por limpieza del destino,
¡Cristo sabe muy bien lo que le espera!
Nardo, mujer
Y el arrepentimiento,
¡Lavan a Cristo!
Suprema realidad
Soneto
La idea de Dios no está en el universo
Que es materia que ignora su existencia,
Puede estar en el hombre y su conciencia
Que descubre y modela su presencia.
La idea de Dios existe en el cerebro
El pequeño universo que celebro
Haciendo de este verso un gran requiebro,
Cual diseña, comprueba su excelencia.
Dios espera el cerebro que lo lea
E invita al corazón para que crea
Descubriendo que es fuente de la vida.
Profundo el invisible en El anida
Eterna realidad, ¡que el alma vea,
Plenitud de verdad es más que idea!
Dios y su vida,
El invisible anida
En su guarida.
La atracción de Cristo
Soneto
Subo a la cruz y atraigo el mundo entero
Y el sepulcro y el reino de los cielos,
Mi vida eterna grita, jamás muero
Nunca más agonía, no sus duelos.
En la cumbre del tiempo soy primero
Satisfecho de Dios, de sus consuelos,
Elocuente y divino eterno quiero
Plenitud del amor y sus anhelos.
Soy camino que llega a su destino
Fidelidad perfecta al ser divino,
Cristo fiel, el honor a la vedad.
Soy vida de la misma eternidad
Floreciente de amor, intimidad,
¡Hombre y Dios vuelvo al Padre que es mi sino!
Yo me levanto
Más alto que la cruz,
¡Cristo ante el mundo!
Divina primavera de Nisán
Soneto
Con el gozo del cielo y su alegría
Dos universos Cristo es uno solo,
Humano y lo divino uniendo todo
Entrañas del Espíritu en María.
Secreto que florece y nacería
De ese vientre divino de tal modo
Que embaraza de Dios divino alveolo
Momento que la Virgen consentía.
¡Oh lirio de los valles, calle el cierzo
Silencio en la Creación que mire excelso,
Florezca eternidad el universo!
La Palabra divina en cada verso
Cual Luna de Nisán bien sabe de eso,
¡Primavera, concibe a Dios inmenso!
Cristo y la Virgen,
Concibe inmensidad
¡A Dios inmenso!
Ley de Amor
Soneto
Esta noche es la cena y la agonía
De mi cuerpo que es pan, de Dios bocado
De la sangre y del cáliz derramado
Y acción de gracias de la Eucaristía.
Siento la muerte en el sepulcro fría
Murió mi libertad que me ha acabado,
Mi muerte y mi pasión me han terminado
Arrancando la cruz el alma mía.
Nací para morir y soy el Rey,
Las tinieblas vencí y la oscuridad
Sabiendo que yo soy la eternidad.
He muerto por amor a la verdad
Y es mi triunfo infinita claridad,
Evidencia de luz, ¡Yo soy la Ley!
Yo soy el Rey
Coronado de espinas,
¡Amor de Ley!

Cristo resucitado
(Encuentro personal)

Soneto
Yo lo busco entre el Pueblo que ha salvado
Escondido en mi fe, yo resucito
Habiendo muerto cuando lo han matado,
Alegre, siento el alma sin delito.

Yo lo busco al que fue crucificado
Y lo encuentro en mi espíritu contrito
Y lo adoro, como es resucitado
Deslumbrante de Dios, lo felicito.

El me enseña sus yagas y el costado
Y me muestra que sigue traspasado,
La gloria de su amor jamás termina.

Su lugar, son los cielos de otro lado,
El amor, siempre en El fuerza divina
Para el mundo hasta el fin, su medicina…
Su amor aquí
Su gloria más allá,
¡Resucitado!

Soy la Luz
Soneto

Abejas celestiales de luceros
Zumbando en los espacios de los cielos
Cristo de luz, de Cristo mensajeros
Panal de miel con todos los anhelos.

La Virgen de Israel por sus senderos
Florido Paraíso, sus desvelos
Volar y colectar, no hacer regueros
Del néctar que es la miel en sus aleros.

La cera del panal que enciende Cristo
Principio, fin y eternidad luciente
Es el Cirio pascual, la luz ardiente.

La mirada del mundo esté pendiente
Resucita el Señor, glorioso visto
Los cielos y la tierra es todo Cristo.
Ya está encendido
El Cirio de los cielos,
¡Resurrección!
Corolario sobre la Pascua en Plenitud
El misterio de Cristo como experiencia mística y estética es lirismo de luz y realidad de un sueño de esperanza que cristaliza en el amor eterno. Los teólogos advierten que el orden natural del ser en la naturaleza y la naturaleza misma son realidades que no destruyen el orden natural necesariamente sino más bien le presuponen en su perspectiva de realización divina. El plan de Dios en el misterio de Cristo sobrepasa la aspiración humana de un mundo ideal utopía la más fabulosa e inimaginable de nuestra mente, por esa misma utopía por decirlo así de la mente divina que se proyecta y se convierte en la plenitud de los tiempos en la eternidad de Cristo con el injerto de su cuerpo místico participando con El de su Resurrección y de su vida gloriosa. Se muere en Cristo para resucitar con El. El sueño de esperanza trasciende ese sueño en realidad de fe y la esperanza como virtud divina en el alma humana predice el fruto del amor de Dios cual fruto cierto.
Un sueño de esperanza y gran lirismo
Poema a la luz
La Mansión de la luz se acerca a la ventana,
La luz mira el universo en sus persianas.
Millones de billones de galaxias sus luceros,
Mirada en la que estalla el mundo de años luz
Son ojos infinitos inmensos en la noche sintiendo esa mirada.
Jinete de la luz manada de corceles
Con crines arrancadas al viento en su carrera
Despeinando luminosos enredos. El, peina desenredos.
Bellamente sacude las tinieblas, desenreda la luz,
Tropieza y no se apaga rompiendo en sus colores claridades transparentes, claroscuros,
Y el negro en que se apaga.
Jinete de la luz abre la puerta entrando a su Mansión y dentro suelta su inmensa cabellera,
Feliz se mira y en casa las contempla hebras de luz resplandecientes
Paseando en los recintos preciosos de su casa.
No tiene en sí alegoría la luz sino la inspiración de todo el universo,
Perfecto rostro y cerebro, cabeza y su cabello.
Admirable Mansión es luz en plenitud,
¡El Amor ese hogar!
Haiku
¡Bella Mansión,
La esencia de la luz
Amor en casa!





Juzgados por el amor
Soneto
Es feliz el vivir en libertad
Aunque el mal amenaza desafío,
Abuso de ser libre es la maldad
Virtud del sumo bien, en El confío.
Sé que cuento con toda su bondad
Y digo siendo Cristo en Dios confío
Aunque el malo convierte todo en lío,
Tentador, tentación de iniquidad.
Los que escoge serán su maravilla
Llamados todos, pocos elegidos
La red les junta a todos en la orilla.
Amor a Dios la pesa es muy sencilla
Cuando llega la tarde de la vida,
¡Reino y cielos, entonen bienvenida!
Amor de Dios
Exacto en su medida,
Gran maravilla.
Amor nos mira
Soneto
Las obras del amor no son mentira
Con esperanza cierta las espinas
Las convierte el amor en ser divinas,
Dios bien sabe el engaño que conspira.
A nadie engaña El si se retira
Su tejido entreteje telas finas
Sacando el oro fino de sus minas,
Con sus ojos abiertos, ve en la mira.
Justicia y el perdón El mismo reta
Con cuentas claras al lograr la meta,
A su manera amor, de mil maneras.
La mística de Cristo, es Dios profeta,
Constante la paciencia, llevaderas
Las obras del amor son verdaderas.
Amor, no engaña,
Justicia y el perdón
Dios ve en la mira.
Lo atestiguó el soldado
Soneto
Razones de matarlo encontraron
Todo el pueblo no debe perecer,
Un solo hombre es El, nuestro deber
Sentenciarlo a morir, determinaron.
Tiempo atrás los Profetas lo anunciaron
Redención es la sangre por correr
Y el Cordero a morir debió nacer,
Sus amigos a Cristo abandonaron.
El cáliz por beber el hijo amado
Debía de pasar, y así pasaba,
Orando con la sangre que sudaba.
Y escuchó que el soldado atestiguaba
La sentencia del crimen alegado,
¡Sí es el hijo de Dios, leo en su costado!
Sangre y agua
De Cristo traspasado,
¡Profetizado!
La Pascua Divina
Soneto
Amor que nunca muere lo ha matado
No cicatriza herida ni la gloria,
Aun tiene el corazón atravesado
De amor eterno pleno en su victoria.
Pan del cielo en la tierra es su memoria
Sangre en venas del mudo, bienvenida,
Amor eterno y su divina historia
Cristo, Pascua de un Dios resucitado.
Este cáliz de amor eterno pase
Resurrección, divina maravilla
Que la tumba acontece tan sencilla.
Dios levanta a la gloria a quien se humilla
Nuevos cielos y tierra, en Dios renacen,
¡Cristo eterno a su Padre satisface!
Eterno pase
Es la Pascua Divina,
¡Resurrección!
La Gloria y el Mesías
Soneto
Alegría consumada de los cielos
Belleza excelsa en todo su esplendor
Pureza eterna de Cristo Salvador,
Divina desnudez de Dios sin velos.
El secreto de Dios y sus desvelos
Es Padre soberano y gran Señor
De toda la Creación solo el Creador,
Son todos los infiernos, fuego y celos.
Honor y gloria a la eterna vida
Coros de ángeles, santos coronados,
Cristo es la dicha de los bienaventurados.
Creador y la Creación, por siempre unida
Cielos nuevos y tierra prometida,
¡Honor a Cristo que ha resucitado!
Soy el Mesías,
Más que Ley y Profetas,
¡Hijo de Dios!

El Verbo en plenitud
Soneto

Soy el Verbo de Dios, cumplí la cita,
Si es verdad que mi cuerpo estuvo muerto
Hoy revivo y no estoy más en el huerto,
Ya no deben buscarme entre los muertos.

Abrir la tumba no se necesita
Alma y cuerpo en mi vida resucita,
Gloria eterna los cielos precipitan
A toda la Creación en mi concierto.

Soy camino en la cumbre de la vida
Y divina verdad por Dios sabida,
Soy la eterna promesa ya cumplida.

Mi Espíritu de amor hablando eso
Por el mundo, verdad reconocida,
Yo voy a mi Mansión, ¡pronto regreso!
Misión cumplida,
Soy Cristo y resucito
Amor eterno.

La Pascua en Plenitud

Segunda Parte de Visión de Cuaresma

La Visión de Cristo acerca de su misión mesiánica que contempló en el desierto, la fue reflexionando como experiencia vivida paso a paso a través del paso del tiempo cada día. Maestro de la verdad y taumaturgo del milagro, medico de los cuerpos y las almas pero sobre todo salvador del mundo y mensajero de la vida eterna, se distinguió ilustrando sus enseñanzas por medio de bellísimas parábolas.
Si de todas las santas escrituras dijo que daban testimonio de El al ser escudriñadas con mayor razón acontece esto en sus parábolas donde El está presente en una o en otra forma como el personaje vital proyectando su personalidad única en cada una de ellas.
Si la audiencia de Cristo siempre tuvo sus propias expectativas El siempre fue firme en su agenda bajo los auspicios más o menos íntimos, secretos o explícitos sujetos a la mentalidad divina y en último término al querer y a la voluntad de su Padre con quien estuvo determinado a identificarse de manera total, perfecta y absoluta. La discrepancia más fuerte debió ser sin duda con Satanás y los espíritus del mal que confrontó esporádicamente, con el discípulo traidor que lo vendió desesperadamente y obviamente con aquellos que manejaban el poder religioso y político de quienes fue víctima acabando con su vida mortal al sentenciarle a muerte.
Si todo mundo tenía su propia agenda sobre la misión del Mesías la de Cristo se proyecta fuertemente con la visión clara de la voluntad divina cuya expectativa plantea que el Creador es dueño de todas las riquezas creadas para el bien de todas sus creaturas y que el Padre ama a todos sus hijos a quienes brinda una casa abierta para todos, el hogar divino que conoce Cristo en forma plena. Consecuente persiste y enfatiza que en realidad su reino no es de este mundo refiriéndose sin duda a los intereses ajenos al plan de Dios, según la particular observación de las escrituras según la cual los caminos de Dios no son los caminos del hombre.
Bondad de la riqueza
Soneto
Este mundo de Dios lo quiere hermoso,
Por la fuerza del mal, parece feo
Y al final el demonio será el reo
Ante el triunfo del todo poderoso.
Este mundo será lo más precioso
Redimido por Cristo según creo,
Y en la gloria divina ya le veo
A pesar de sufrir muerte y destrozo.
Dios nos da libertad que hace malicia
Cada rico epulón, con su avaricia
Su opulencia del pobre hace su presa.
Si ambición es infierno de codicia
Dios es cielo con toda su riqueza,
¡Cristo, pobre de espíritu a la mesa!
Bondad de Dios
Un cielo de riqueza,
Libertad plena.
Amor de casa
Soneto
El amor cerca o lejos sin espejos
Sea cerca o lejos, con sus ojos fijos,
Dios tiene en este mundo sus dos hijos
Uno cerca con El y el otro lejos.
En la casa paterna hoy hay festejos
Por el hijo mayor sin enredijos,
Hoy por el se celebran regocijos,
Para el hijo menor, habrá consejos.
Iré a la casa de mi Padre dice
Contra el cielo peque en el mal que hice,
Esperando perdón, va, se arrepiente.
Plenitud del amor ni envidia siente
Confiando el corazón, Dios nos bendice,
Cristo está con su Padre eternamente.
Amor de casa
Es Dios para sus hijos,
Es Padre nuestro.
El mayor mandamiento
Soneto
El buen samaritano no es judío
Ni a su tiempo fanático cristiano,
Evidente, se porta como hermano
Da lo suyo y decide, ya no es mío.
El buen samaritano aclara el lio
Echando todo el corazón, su mano,
Confronta los problemas mano a mano
Navegando a la mar como hace el río.
Dios en Cristo y Cristo en el mendigo
Cielo y tierra te miran ser testigo,
No podrás ignorarlo impunemente.
Detén tu paso ante el divino amigo
Providencia divina en ti consciente
Quiere hacerte su mano providente.
Cristo contigo
El buen Samaritano,
Y tú con El.
Por la oveja perdida
Soneto
Ya sé porque le gusta a Dios la oveja
Que en este mundo se perdió perdida,
Y sé porque a las demás las deja,
No es en vano el rescate, dio su vida.
Ya sé porque del cielo Dios se aleja
Y se viene a curar la eterna herida,
Y sé porque es su amor divina queja
Y a Cristo lo desangra sin medida.
Recursos de perdón, los ha agotado
Y se queda sin nada de su lado,
¿No es la esencia de Dios el ser perfecto?
Con azul infinito sin nublado
Es su gloria divina y sin defecto,
Lo perdido es su todo, ¡ya encontrado!
No pierde nada
Cuando haya lo perdido,
¡Dios tiene todo!
El valor de una dracma
Soneto
Esa dracma que falta anda perdida
Eran diez y la cuenta no es exacta,
Se escudriña la casa y aun la vida
No se admite rendir cuenta inexacta.
Evidente honradez reconocida
El encuentro feliz es más que un acta,
Responsable misión está cumplida,
Compromiso con Dios, no se retracta.
La conciencia del reino sin mancilla
Un tesoro en verdad, la vida diaria
Es lo que hace la vida extraordinaria.
Al final una cosa es necesaria,
Entereza de fe clara y sencilla,
Cuentas claras con Dios, ¡es maravilla!
Dios necesita
El valor de una dracma,
Las cuentas claras.
Hacia la plenitud
Soneto
Por sus frutos el árbol se conoce
Y el que es bueno dará sus frutos buenos,
Es así como Dios lo reconoce,
Del árbol malo brotan frutos malos.
Fe y amor en sus ramas reconoce
Cristo el árbol divino, lo sabemos,
Y que el mal siempre Dios lo desconoce
Porque nunca lo admite entre sus planos.
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos
Y la espiga que se hace pan divino,
Soy la uva y lagar, mis pensamientos.
Florece en plenitud mi crecimiento
Por la fiesta de bodas del destino,
El agua buena, ¡la convierto en vino!
Árbol divino
Buen fruto recogido,
Es Cristo, pleno.
Señal divina
Soneto
Y salió del sepulcro vida plena
Divino incorruptible el cuerpo inerte,
Jesús, que imaginó su propia muerte
La señal de Jonás y la ballena.
Toda el alma divina en gloria llena
Deslumbrante en su cuerpo de tal suerte,
El triunfo victorioso del más fuerte
Eterno e inmortal, libre de pena.
Tres días exactamente y resucita
El cuerpo de anteayer crucificado
Del sepulcro en que fuera sepultado.
Abismo y plenitud, el cielo grita
La gloria eterna en El, resucitado,
¡Al Príncipe de paz lo felicita!
Es el Mesías,
La señal de Jonás
Resucitando.
Vino el más fuerte
Soneto
Vence el mal con el bien, con tal binomio
Logra el triunfo de muerte y del pecado,
La gracia de Jesús crucificado
Más fuerte que la fuerza del demonio.
Venció el amor sin odio en pandemonio
Y la gloria de Dios nos ha salvado,
Deslumbrante Jesús resucitado
Tres personas, divino patrimonio.
La flor del Evangelio en gloria humana
Es Palabra de Dios, es soberana,
Fuerza de Dios su espíritu divino.
Invencible la fe en nuestro destino
Caminos a la gloria los allana
Triunfo eterno de amor, ¡es nuestro sino!
Dios el más fuerte
Vence al mal con el bien,
Eternamente.
La Palabra divina
Soneto
Es ley de Dios al corazón inscrita
Que ordena el orden de la naturaleza,
Los profetas anuncio de promesa,
Revelación divina humana escrita.
Es historia de Cristo bien descrita
Plenitud desbordante de pureza,
Por gracia y por amor son gran proeza
Profetas y la ley, en El prescrita.
Divina la verdad camina andando
Cada paso su tiempo caminando,
Seguid en pos de mí, invita al mundo.
Soy semilla de Dios y luz que abundo
Más allá de la muerte amor fecundo,
¡La Palabra divina siempre amando!
Por Dios escrita
La Palabra divina
Cristo, ¡nos ama!
Nos perdona como perdonamos
Soneto
Setenta veces siete nos perdona
El Señor que nos pide perdonar,
Sentido de equidad, más bien de amar
El castigo y la pena las condona.
Si el perdón es la nota que El entona,
El rencor no lo quiere imaginar
Y su tono debemos entonar,
No perdona a aquel que desentona.
Setenta veces siete Dios se olvida
De la ofensa y la deuda cometida,
El no resiste al arrepentimiento.
Detesta el odio y el resentimiento
Sabiendo que es gangrena allí en la herida,
Sus ojos miran con detenimiento.
Dios nos perdona
Setenta veces siete,
Si perdonamos.
El cántico de bodas
Soneto
No entra el alma sin Él, le es imposible
Al banquete del reino de los cielos,
Si amor de Dios le viste le es posible
Con la gracia divina y sus desvelos.
Con sus ojos El mira lo invisible
Del alma transparente entre sus velos,
La conciencia divina es muy sensible
Divinos escrutando sus anhelos.
El convoca a las bodas del Cordero
Abriendo inmensamente sus oídos,
Conoce por la voz sus elegidos.
Elocuente al silencio conocidos
Con ángeles en coro el cielo entero,
Entona eternamente, ¡oh Dios te quiero!
¿Cómo has entrado
Sin el vestido de boda?
¡Debes salir!
Exaltación de Pascua
Soneto
No se oculta la luz que siempre alumbra
Abra los ojos el que no me ha visto,
Yo soy la luz del mundo dijo Cristo
Soy Príncipe de paz tras la penumbra.
Por divina humildad que no deslumbra
Mi cuerpo es un milagro y es que insisto
Acallando la gloria que revisto,
Jerusalén, humilde me vislumbra.
Treinta años me ocultó mi vida oculta
La eterna voz de Dios soy quien lo exulta,
Con mi cuerpo en la cruz, testigo muerto.
Caminando la calle que me insulta
El sepulcro me esconde, allí en el huerto,
¡Tres días y resucito, Dios por cierto!
Cristo es su faz,
Y humillado lo exalta
Dios, ¡nuestra paz!
Plenitud de Cristo
Soneto
Te mueres por vivir resucitado
Porque eres tu ese mar y eterno río,
Esa muerte no es tuya, Cristo mío
Es la muerte del mundo y mi pecado.
Con tu fuerza de Dio nos has salvado
Siendo el odio y el mal, tremendo lio,
Amor divino tu gloria y albedrío
Muerte es triunfo el demonio derrotado.
Siendo vida de Dios tu eterno quiero
Tu afirmación divina es nunca muero,
Belleza en plenitud tu identidad.
Y eterno amor, no espero o desespero,
Del ser ideal que existe eres verdad,
¡Oh divina utopía, Tú, realidad!
Abstracto en mí,
Cristo, eres plenitud
De Dios en sí.
Mi Reino no es de este mundo
Violenti rapiunt
Soneto
Amor de Dios al mundo eternamente
Lo quiere y todo el cielo le ha entregado,
Y el Hijo que a la tierra lo ha mandado
Es fuerza y corazón, toda su mente.
El vino y nos amó, tan claramente,
Divino Cristo siendo su Hijo amado
Abriendo el cielo, abierto su costado.
Entera dio su vida por la gente
Amor a Dios, primero es el mandato
Y afianzada promesa nuevo trato,
Pero el mundo no entiende sus anhelos.
Ni tampoco comprende sus desvelos
Ni amor divino de tan altos vuelos,
¡Violenti rapiunt, Cristo es arrebato!
Violenti rapiunnt,
Son divino arrebato
Cristo y el cielo.
El fuego de Cristo
Soneto
Soy Príncipe de paz y traigo Guerra
Allanando murallas, toda barda,
El corazón de Dios quiero que arda
Como fuego del cielo aquí en la tierra.
Divina compasión para el que hierra
Conquisto alma y corazón, la yarda,
Amor eterno llega y no se tarda
Abriendo puertas, mi piedad no cierra.
Arranco, planto, destruyo y edifico,
Conmigo o contra mí, no hay más remedio
Mi amor eterno existe siempre en medio.
Soy ser eterno y eterno glorifico
Y el reino de los cielos es mi asedio,
¡Y al Hombre, santifico y deifico!
Cielo en asedio
Mi amor inextinguible,
Fuego en la tierra.
El Dios de la Pascua
Soneto
Dios es la fe y sostén inquebrantable
De la vida, que llena de esperanza
Es certeza de paz y de confianza,
Sed de amor, del amor interminable.
Perfecta realidad Dios adorable
Total adoración, Cristo la alcanza
Y agua y sangre al costado con su lanza,
Divina adoración al inefable.
En el nombre de todo lo que existe
El santo de los santos consagrado
Es cordero de Dios, Cristo inmolado.
Feliz la eternidad ya no está triste,
Penetra el templo hasta lo más sagrado,
¡Es el Hijo adorando el adorado!
Es la verdad,
Este Hombre sí es
Hijo de Dios.
Imposible no beberlo
Soneto
El misterio de Cristo es vida y muerte,
Siendo Dios, es eterna su alegría
Y es éxtasis y es hombre y agonía,
Amor, lo resucita eterno y fuerte.
Coronado de espinas, cuerpo inerte
Corazón traspasado, así moría
Y eterno amor lo resucitaría,
Increíble que Dios tenga esa suerte.
Cristo sufre ante Dios omnipotente
Y el cáliz no beber, impermisible,
La justicia de Dios es contundente.
Generoso sin fin eternamente
La súplica de Cristo es imposible,
¡Lo exige amor, y debe ser posible!
Cristo y su cáliz,
Más que posible
Lograr lo inasequible.
Dios y hombre en agonía
Soneto
Dios a más de divino se hace hombre
Y por grande engrandece su nobleza,
Tanto así que es mayor que su grandeza
Y en la tierra y el cielo es más su nombre.
Tanta dicha divina nos asombre
Lo más rico de Dios es su pobreza
Que aun la humana flaqueza es su riqueza,
El Creador, todo nuevo lo renombre.
Cristo sufre la angustia de tal suerte
Que consuelan su alma en agonía
Los ángeles de Dios por compañía.
Tragedia de hombre y Dios ante la muerte
Cual noche eterna que amenaza el día
Siendo El la luz de la sabiduría.
Cristo agoniza,
Sin luz eterno el día
Es su agonía.
Cristo sabiduría de Dios
Soneto
Cristo el Verbo de Dios, es su estructura
Su Palabra absoluta y necesaria,
Hombre y Dios, cosa más que extraordinaria
Ser bello como Dios, es su figura.
Y al cielo entero llena de amargura
Ser juzgado en el mundo como un paria
Condenado a una muerte estrafalaria,
Sentenciarlo a la cruz, no hay peor locura.
Ansiada redención, Dios lo permite
Y su muerte divina Cristo admite,
Que el infierno ejecute tanta rabia.
Eternamente la justicia es sabia,
Reviva el Universo el gran convite,
¡Gloria a Dios es que Cristo resucite!
Si muerte es rabia,
Resurrección más sabia
Mente divina.
Cristo Resurrección eterna
(Más que judío es hijo de Dios
Resurrección del universo)
Soneto
Cristo ha resucitado eterna dicha
A la gloria de Dios con su esplendor,
Nada existe más puro que el amor
Cumpliendo su palabra ya predicha.
Profética verdad la susodicha
Exalta su humildad con pundonor
Cristo el hijo de Dios, es el Señor
Divina realidad, no más desdicha.
El reino de los cielos vida eterna
Ni es de este mundo ni su sol declina,
Los ángeles lo cantan, ¡no termina!
¡Viva el Rey de la gloria sempiterna,
La Virgen de Israel madre divina
A Adán y al nuevo Edén ¡Dios los refina!
No alegorías,
Humano en lo divino
Eternidad.
Visión de fe
Soneto
Digo y cumplo, no muere claramente
Quien cree en mí como su fe requiere,
Conmigo vive fuere como fuere
No importa que haya muerto humanamente.
Resucito, soy Cristo eternamente
Vida eterna del Padre, nunca muere,
Al dármela la doy a quien me quiere
Y vive en mí con El, divinamente.
Conmigo en mí su cuerpo resucita
Y es semilla que crece como espiga
Siendo su alma de Dios eterna amiga.
Eterna mi Palabra que lo diga
Vida eterna jamás nadie la quita,
Vida eterna, ¡conmigo es infinita!
Resucitando
No muere para siempre,
Quien cree en mí.
Testimonio de Sangre
Soneto
Cristo dijo a su Padre, Tú me escuchas
Y Lázaro dejó la sepultura,
Miradas sorprendidas fueron muchas,
Muerte terca, su paso lo apresura.
Cristo siente que muere con sus luchas
Su derrota que es triunfo que madura,
Monumentos Pirámides casuchas
Tal el tiempo derruye y no perdura.
No es llanto derramado por su amigo
Gloria y triunfo feliz, el gran memento,
Resurrección, divino pensamiento.
Nada y nadie destruye tal momento
En que vence triunfante a su enemigo,
¡Su sangre derramada es fiel testigo!
Presentimiento
Del llanto por su amigo,
Sangre de Cristo.
El Mesías profetiza
Soneto
Dios vive en su Mansión esplendorosa
Sediento Cristo, le pide de beber,
Salió del Padre y tiene que volver
Luz de luz de la luz maravillosa.
Divina humanidad que se desposa
La eternidad banquete de su ser,
Lo celebra su gloria al merecer
El reino de los cielos que es tal cosa.
Cuando el cielo reclama pronto ingreso
Cristo anuncia segundo su regreso
Y la visita del Consolador.
Lo enviará con su Padre y va por eso,
Espíritu de Dios y mutuo amor,
¡Esclarezca ante el mundo al Salvador!
Es admirable
Su Mansión de luz,
Amor en casa.
El nardo en la mujer
Soneto
Es pública mujer linda doncella
Desbordándose en agradecimiento,
Impulsada de un gran presentimiento
Se rinde ante la luz, Cristo destella.
Pecadora mujer doncella es ella
Y huele a nardos su arrepentimiento,
Sentidos, alma y todo pensamiento
La espiritualidad de Cristo bella.
Y se arroja a sus pies que son divinos
Con el polvo de todos los caminos,
Sintiendo su adorable cabellera.
Ella lava sus pies antes que muera
Limpieza por limpieza del destino,
¡Cristo sabe muy bien lo que le espera!
Nardo, mujer
Y el arrepentimiento,
¡Lavan a Cristo!
Suprema realidad
Soneto
La idea de Dios no está en el universo
Que es materia que ignora su existencia,
Puede estar en el hombre y su conciencia
Que descubre y modela su presencia.
La idea de Dios existe en el cerebro
El pequeño universo que celebro
Haciendo de este verso un gran requiebro,
Cual diseña, comprueba su excelencia.
Dios espera el cerebro que lo lea
E invita al corazón para que crea
Descubriendo que es fuente de la vida.
Profundo el invisible en El anida
Eterna realidad, ¡que el alma vea,
Plenitud de verdad es más que idea!
Dios y su vida,
El invisible anida
En su guarida.
La atracción de Cristo
Soneto
Subo a la cruz y atraigo el mundo entero
Y el sepulcro y el reino de los cielos,
Mi vida eterna grita, jamás muero
Nunca más agonía, no sus duelos.
En la cumbre del tiempo soy primero
Satisfecho de Dios, de sus consuelos,
Elocuente y divino eterno quiero
Plenitud del amor y sus anhelos.
Soy camino que llega a su destino
Fidelidad perfecta al ser divino,
Cristo fiel, el honor a la vedad.
Soy vida de la misma eternidad
Floreciente de amor, intimidad,
¡Hombre y Dios vuelvo al Padre que es mi sino!
Yo me levanto
Más alto que la cruz,
¡Cristo ante el mundo!
Divina primavera de Nisán
Soneto
Con el gozo del cielo y su alegría
Dos universos Cristo es uno solo,
Humano y lo divino uniendo todo
Entrañas del Espíritu en María.
Secreto que florece y nacería
De ese vientre divino de tal modo
Que embaraza de Dios divino alveolo
Momento que la Virgen consentía.
¡Oh lirio de los valles, calle el cierzo
Silencio en la Creación que mire excelso,
Florezca eternidad el universo!
La Palabra divina en cada verso
Cual Luna de Nisán bien sabe de eso,
¡Primavera, concibe a Dios inmenso!
Cristo y la Virgen,
Concibe inmensidad
¡A Dios inmenso!
Ley de Amor
Soneto
Esta noche es la cena y la agonía
De mi cuerpo que es pan, de Dios bocado
De la sangre y del cáliz derramado
Y acción de gracias de la Eucaristía.
Siento la muerte en el sepulcro fría
Murió mi libertad que me ha acabado,
Mi muerte y mi pasión me han terminado
Arrancando la cruz el alma mía.
Nací para morir y soy el Rey,
Las tinieblas vencí y la oscuridad
Sabiendo que yo soy la eternidad.
He muerto por amor a la verdad
Y es mi triunfo infinita claridad,
Evidencia de luz, ¡Yo soy la Ley!
Yo soy el Rey
Coronado de espinas,
¡Amor de Ley!

Cristo resucitado
(Encuentro personal)

Soneto
Yo busco entre el Pueblo que ha salvado
Escondido en mi fe, yo resucito
Habiendo muerto cuando lo han matado,
Alegre, siento el alma sin delito.

Yo lo busco al que fue crucificado
Y lo encuentro en mi espíritu contrito
Y lo adoro, como es resucitado
Deslumbrante de Dios, lo felicito.

El me enseña sus yagas y el costado
Y me muestra que sigue traspasado,
La gloria de su amor jamás termina.

Su lugar, son los cielos de otro lado,
El amor, siempre en El fuerza divina
Para el mundo hasta el fin, su medicina…
Su amor aquí
Su gloria más allá,
¡Resucitado!

Soy la Luz
Soneto

Abejas celestiales de luceros
Zumbando en los espacios de los cielos
Cristo de luz, de Cristo mensajeros
Panal de miel con todos los anhelos.

La Virgen de Israel por sus senderos
Florido Paraíso, sus desvelos
Volar y colectar, no hacer regueros
Del néctar que es la miel en sus aleros.

La cera del panal que enciende Cristo
Principio, fin y eternidad luciente
Es el Cirio pascual, la luz ardiente.

La mirada del mundo esté pendiente
Resucita el Señor, glorioso visto
Los cielos y la tierra es todo Cristo.
Ya está encendido
El Cirio de los cielos,
¡Resurrección!
Corolario sobre la Pascua en Plenitud
El misterio de Cristo como experiencia mística y estética es lirismo de luz y realidad de un sueño de esperanza que cristaliza en el amor eterno. Los teólogos advierten que el orden natural del ser en la naturaleza y la naturaleza misma son realidades que no destruyen el orden natural necesariamente sino más bien le presuponen en su perspectiva de realización divina. El plan de Dios en el misterio de Cristo sobrepasa la aspiración humana de un mundo ideal utopía la más fabulosa e inimaginable de nuestra mente, por esa misma utopía por decirlo así de la mente divina que se proyecta y se convierte en la plenitud de los tiempos en la eternidad de Cristo con el injerto de su cuerpo místico participando con El de su Resurrección y de su vida gloriosa. Se muere en Cristo para resucitar con El. El sueño de esperanza trasciende ese sueño en realidad de fe y la esperanza como virtud divina en el alma humana predice el fruto del amor de Dios cual fruto cierto.
Un sueño de esperanza y gran lirismo
Poema a la luz
La Mansión de la luz se acerca a la ventana,
La luz mira el universo en sus persianas.
Millones de billones de galaxias sus luceros,
Mirada en la que estalla el mundo de años luz
Son ojos infinitos inmensos en la noche sintiendo esa mirada.
Jinete de la luz manada de corceles
Con crines arrancadas al viento en su carrera
Despeinando luminosos enredos. El, peina desenredos.
Bellamente sacude las tinieblas, desenreda la luz,
Tropieza y no se apaga rompiendo en sus colores claridades transparentes, claroscuros,
Y el negro en que se apaga.
Jinete de la luz abre la puerta entrando a su Mansión y dentro suelta su inmensa cabellera,
Feliz se mira y en casa las contempla hebras de luz resplandecientes
Paseando en los recintos preciosos de su casa.
No tiene en sí alegoría la luz sino la inspiración de todo el universo,
Perfecto rostro y cerebro, cabeza y su cabello.
Admirable Mansión es luz en plenitud,
¡El Amor ese hogar!
Haiku
¡Bella Mansión,
La esencia de la luz
Amor en casa!





Juzgados por el amor
Soneto
Es feliz el vivir en libertad
Aunque el mal amenaza desafío,
Abuso de ser libre es la maldad
Virtud del sumo bien, en El confío.
Sé que cuento con toda su bondad
Y digo siendo Cristo en Dios confío
Aunque el malo convierte todo en lío,
Tentador, tentación de iniquidad.
Los que escoge serán su maravilla
Llamados todos, pocos elegidos
La red les junta a todos en la orilla.
Amor a Dios la pesa es muy sencilla
Cuando llega la tarde de la vida,
¡Reino y cielos, entonen bienvenida!
Amor de Dios
Exacto en su medida,
Gran maravilla.
Amor nos mira
Soneto
Las obras del amor no son mentira
Con esperanza cierta las espinas
Las convierte el amor en ser divinas,
Dios bien sabe el engaño que conspira.
A nadie engaña El si se retira
Su tejido entreteje telas finas
Sacando el oro fino de sus minas,
Con sus ojos abiertos, ve en la mira.
Justicia y el perdón El mismo reta
Con cuentas claras al lograr la meta,
A su manera amor, de mil maneras.
La mística de Cristo, es Dios profeta,
Constante la paciencia, llevaderas
Las obras del amor son verdaderas.
Amor, no engaña,
Justicia y el perdón
Dios ve en la mira.
Lo atestiguó el soldado
Soneto
Razones de matarlo encontraron
Todo el pueblo no debe perecer,
Un solo hombre es El, nuestro deber
Sentenciarlo a morir, determinaron.
Tiempo atrás los Profetas lo anunciaron
Redención es la sangre por correr
Y el Cordero a morir debió nacer,
Sus amigos a Cristo abandonaron.
El cáliz por beber el hijo amado
Debía de pasar, y así pasaba,
Orando con la sangre que sudaba.
Y escuchó que el soldado atestiguaba
La sentencia del crimen alegado,
¡Sí es el hijo de Dios, leo en su costado!
Sangre y agua
De Cristo traspasado,
¡Profetizado!
La Pascua Divina
Soneto
Amor que nunca muere lo ha matado
No cicatriza herida ni la gloria,
Aun tiene el corazón atravesado
De amor eterno pleno en su victoria.
Pan del cielo en la tierra es su memoria
Sangre en venas del mudo, bienvenida,
Amor eterno y su divina historia
Cristo, Pascua de un Dios resucitado.
Este cáliz de amor eterno pase
Resurrección, divina maravilla
Que la tumba acontece tan sencilla.
Dios levanta a la gloria a quien se humilla
Nuevos cielos y tierra, en Dios renacen,
¡Cristo eterno a su Padre satisface!
Eterno pase
Es la Pascua Divina,
¡Resurrección!
La Gloria y el Mesías
Soneto
Alegría consumada de los cielos
Belleza excelsa en todo su esplendor
Pureza eterna de Cristo Salvador,
Divina desnudez de Dios sin velos.
El secreto de Dios y sus desvelos
Es Padre soberano y gran Señor
De toda la Creación solo el Creador,
Son todos los infiernos, fuego y celos.
Honor y gloria a la eterna vida
Coros de ángeles, santos coronados,
Cristo es la dicha de los bienaventurados.
Creador y la Creación, por siempre unida
Cielos nuevos y tierra prometida,
¡Honor a Cristo que ha resucitado!
Soy el Mesías,
Más que Ley y Profetas,
¡Hijo de Dios!

El Verbo en plenitud
Soneto

Soy el Verbo de Dios, cumplí la cita,
Si es verdad que mi cuerpo estuvo muerto
Hoy revivo y no estoy más en el huerto,
Ya no deben buscarme entre los muertos.

Abrir la tumba no se necesita
Alma y cuerpo en mi vida resucita,
Gloria eterna los cielos precipitan
A toda la Creación en mi concierto.

Soy camino en la cumbre de la vida
Y divina verdad por Dios sabida,
Soy la eterna promesa ya cumplida.

Mi Espíritu de amor hablando eso
Por el mundo, verdad reconocida,
Yo voy a mi Mansión, ¡pronto regreso!
Misión cumplida,
Soy Cristo y resucito
Amor eterno.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Visión de la Cuaresma hacia la Pascua

La catolicidad del cristianismo se enfatiza de manera peculiar instalada en la tradición de la liturgia no realmente exclusiva de la iglesia católica romana. La visión de la cuaresma cristiana con raíces en la historia del pueblo hebreo se centra definitivamente en el pasaje histórico de Cristo mismo cuando después de su bautismo en el Jordán decide pasar cuarenta días de soledad, ayuno y oración en el desierto estando a punto de iniciar la etapa de su vida pública. Cristo como Mesías es la plenitud de los profetas, no más o menos visionario y portador de un mensaje divino, sino que es testigo y voz eterna de Dios Padre y uno mismo con Él, la misma voz y la visión de sí mismo, Dios hablando a los hombres de la experiencia de Dios en sí siéndolo El mismo, aunque como persona distinta, el Hijo enviado por su Padre.
No es posible presentar adecuadamente el cristianismo y su sentido sin enfatizar el carácter preexistente y personal de Cristo en su relación eterna y divina con su Padre, Creador del universo y Dios del pueblo descendiente de Abraham padre de la fe. A partir de esta realidad la dimensión profunda del mensaje de Cristo a toda la humanidad y la Creación inteligente del mundo visible e invisible, se centra a su vez en un sentido único de intimidad indescriptible de lo humano en lo divino. La vocación a la perfección ante Dios requiere estricta y literalmente el de ser perfectos como mi Padre celestial es perfecto. Esto acontece condicionado a la manera de que solo El contando con el discípulo seguidor de Cristo puede lograr ser realidad de hecho lo posible. Es el punto de partida de una redención y salvación perfecta libre de pecado a la altura de la pureza y la santidad de Dios.



Amor y paz los bienes de la vida naturalmente humanos se hacen divinos en el plan de Dios. El Creador de la Creación cuya intimidad es la de ser Padre proyecta su paternidad hacia todo el universo visible e invisible con un sentido que trasciende lo efímero y temporal hacia lo divino y eterno. El símbolo de la tierra prometida pertenece a toda la humanidad. La razón es el amor en plenitud derramando de Dios.

El bien del amor
Soneto

Sin engaño placeres duraderos
Amor y paz los bienes de la vida,
Auténticos y al punto verdaderos,
La dicha incomparable más querida.

Los últimos tal vez sean los primeros
Libertad al deber comprometida,
Eligiendo caminos y senderos
Su lugar es la tierra prometida.

Amor y paz del corazón humano
Es deber compartir con cada hermano,
Dichosos los de Cristo en esta guerra.

Corazón infinito de la tierra
Libertad del destino el triunfo encierra,
¡Tal florece el amor, bien soberano!

Dios generoso,
Tesoro para todos
El sumo bien.


El inefable en su existencia, realidad en sí sin ninguna analogía, sin símbolo ni alegoría.
Es necesaria la visión beatífica para conocer en realidad a Dios.
Solo Dios se conoce a sí mismo y decide revelarse al revelarlo.
Cristo el hijo del hombre revelación de Dios y Dios mismo.


El ser ideal realidad de Dios
Soneto

El pozo inagotable de la vida
Abundancia de Dios, jamás termina,
Mayor que el universo mar divina
Y eternidad sin tiempo que declina.

Sagrado fuego en que la luz anida
Y un presente infinito en su guarida,
Dando al ser esencial la bienvenida
Rosal en flor, eterno y sin espina.

Perfecto Dios jamás se desintegra,
La pureza de ser en su presencia
Resplandece en la luz de su existencia.

Su fuerza y su poder en eminencia
Es gozo sempiterno que se alegra,
¡El todo en unidad, su ser lo integra!

No simboliza
Eterna realidad,
¡Dios se realiza!



Actitud humana y filantrópica increíble pero real de la grandeza divina.
El misterio de Cristo Dios y Hombre en el mundo madura en plenitud ese encuentro en el momento de la Resurrección desbordando en todo su ser la misma gloria de Dios. Toda la vida en la tierra hasta la muerte y la sepultura fue un proceso misterioso de esa realidad. Cristo consciente de su misión mesiánica inicia con su cuaresma original la proyección profética hacia el anuncio del reino pasando de su vida oculta a la realización de su vida pública. La presencia del bien y del mal están personificadas por el demonio espía de Cristo en la historia de su vida terrena como escenario de una lucha entre el mundo de la luz y el de las tinieblas.
Esto explica la incidencia del tentador al iniciar Cristo esta etapa de su vida.


Inicio de Cuaresma

Soneto

Cristo a Dios meditando humanamente,
Deja el Jordán, camina hacia el desierto.
Le persigue el Demonio a ver si es cierto
Que es Cristo el mismo Dios divinamente.

Siendo humana oración eternamente
Impulsado por Dios divino dentro
En el ser de su ser, mismo en su centro
Un mismo el mismo amor, lo es mesmamente.

Al Hombre y a los Ángeles concierna
La Palabra de Dios que es vida eterna,
Cristo ayuna inventando la Cuaresma.

Hambre humana y divina es una mesma
Y abundancia de Dios es sempiterna,
La paz su intimidad divina y tierna.

Es Dios Palabra
Y el divino alimento,
Se sintió hambriento.


Al final de las tentaciones es evidente la integridad de Cristo y su lealtad a la Palabra de Dios certeza evidente de que siendo hombre a su vez El es Dios mismo. Se ocurre pensar en el poder del bien en los límites de la dimensión humana ante la fuerza del mal, cuando el Demonio lleva a Cristo para tentarlo donde quiere proponiendo escenarios sugestivos a su imaginación con diabólico atrevimiento. Pudo Cristo limitar e impedir el ser tentado a ese punto resistiendo el influjo del plan del maligno hasta tal extremo o no. Parece ser que sí lo hubiese podido pero no lo hizo por la identidad de ser humano e impecable hasta los límites de la inocencia.

Servir y amar es adorar
Soneto

¿Quién como Dios? Solo El para adorarlo
Y servirle en todo lo que quiere,
El Demonio al infierno, si interfiere
Al mandato en el prójimo de amarlo.

Escrito está que a Dios no hay que tentarlo,
Siendo siempre el Señor se le prefiere,
Generoso el perdón, a quien le hiere
Soberbia y odio aleja al perdonarlo.

Si en el desierto Cristo fue tentado…
Contumaz mentiroso al sin vergüenza,
El, Palabra de Dios lo ha rechazado.

Cristo sirve a su Padre tal cual piensa,
Su corona de espinas ha triunfado
Y es Príncipe de paz, ¡la gloria inmensa!

Irreprochable
La pureza de Cristo,
Es adorable.


El mismo Espíritu que impulsó a Cristo a entrar le impulsa a salir del desierto para iniciar su misión redentora. Tres años elocuentes hacen de su vida pública el acontecimiento más maravilloso, historia del tiempo que se hace eternidad. La misión de Cristo tiene todo el encanto de lo humano y lo divino. El drama y la tragedia de la epopeya del hombre orientado a lo divino.
La lucha contundente del mal y del bien definitivo, perentorio y el triunfo del amor mas allá de la vida y de la muerte y la experiencia eterna de la gloria.

Salida del desierto

Soneto

Bondad de Dios desborda de sus manos
Inefable banquete en cuya fiesta,
Cristo agota del cielo sus arcanos
Derrochando el tesoro que más cuesta.

Todo listo con El, suben la cuesta
Sus bellos pies, se alejan de los llanos,
Trabaja sin cansancio y en la siesta
Se pone a orar y a meditar sus planos.

Satánicas tinieblas de poder…
El demonio se ha ido por ahora,
Su regreso, será la última hora.

La buena nueva debe acontecer
La muerte redentora debe ser,
¡La gloria en plenitud divina aflora!

Bondad de Dios,
La cumbre del Calvario
Sube a la gloria.



El sentido de Dios es Cristo y Cristo es el cuerpo místico ante Dios mismo a través de la historia de la humanidad, mucho más de lo que llamamos Cristianismo de veintiún siglos en su historia.
A partir de la plenitud de los tiempos con la presencia del Mesías la conciencia personal monoteísta de Dios se amplifica con proyecciones inimaginables. La relación de la antigua alianza entre Dios y su pueblo se universaliza para toda la humanidad y se hace esencialmente más bien una relación de intimidad humana con la intimidad de la vida de Dios. Es mucho más maravilloso conocer la intimidad única de la vida de Dios cuyo testigo temporal y eterno es el hijo de Dios hecho hombre hablando con su Padre y prometiendo la venida del Consolador, Espíritu de amor personal de Dios también enviado por el Padre al mundo para santificarlo reiterándolo en la verdad e ilustrando a su vez la misión de Cristo en la realización del reino de Dios. La integración de las divinas personas en la unidad de un solo Dios como naturaleza divina en unidad de amor y de verdad, a través de Cristo hecho humana realidad y proyectado místicamente a toda la humanidad, hace dicha integración objeto personal suyo, abrazándole con amor de amistad y familiaridad según la interpretación teológica en forma adoptiva.


Su Palabra el Amor de hecho
Soneto

Paloma el símbolo de amor, no el cuervo,
Hoguera inextinguible santifica
El símbolo de Dios que verifica
Divina realidad, Cristo es el Verbo.

Divinidad de Dios, todo su acervo
La humanidad de Cristo deifica,
Hijo del hombre a Dios personifica
Y humano a lo divino se hace siervo.

Eterno el corazón divino el río
La palabra de Dios es todo un hecho,
Plenitud del amor brota en su pecho.

Tres personas y un Dios para El no es lío
Navegando infinito siendo un trío,
¡Vida humana y divina en su derecho!

Ningún misterio
A los ojos de Dios,
¡Plena evidencia!


Cristo inició su vida pública eligiendo a sus discípulos que le fueron siguiendo respondiendo a su llamado. Su vida en comunidad con ellos anunciando la buena nueva y la venida del reino por poblados y ciudades del entorno judío, con el Templo en Jerusalén, las Sinagogas, inclusive los lagos de pesca, las barcas y todos los demás lugares de ese entorno a campo abierto revela ser una actitud de desprendimiento más bien que un lugar físico ser el lugar de su morada. La comunicación de su mensaje con repetida frecuencia no era captada claramente por los mismos discípulos y entonces se establecía un diálogo para aclarar puntualmente su sentido. Con ocasión de la crítica irónica de escribas y fariseos tratándose de no permitir ser influidos por la actitud errónea de sus adversarios Cristo les advierte comentando que se cuiden de la levadura de escribas y fariseos. Esta controversia de Cristo con la mayoría casi con la total adversidad del Sanedrín, Pontífices Escribas y Fariseos se agudizará con el tiempo hasta el desenlace de la traición de Judas y el prendimiento de Cristo. Y todo lo que sucedió debía cumplirse como estaba escrito.

Gracias por Cristo
Soneto

Gracias a Dios por Cristo que ha venido
Razón de fe, de amor y de esperanza,
De vida eterna plena de confianza
Verdad del corazón en Dios nacido.

Gracias a Dios por Cristo renacido
La paciencia de Dios que no se cansa,
Fuerza divina que al morir alcanza
Salvar al mundo de quien ha creído.

Gracias por ser divina levadura
Y pan del cielo que alimenta el mundo,
El pan de cada día, amor fecundo.

Gracias por ser nuestra salud, nos cura
Y la vida inmortal nos asegura,
¡Eternas gracias por su amor rotundo!

Pan de los cielos
Divina levadura,
¡Oh Cristo eterno!




Lo peculiar del antiguo y del nuevo testamento no solamente es el monoteísmo sino también la conciencia personal de un Dios vivo y la relación personal con su pueblo e individualmente con cada persona miembro de la comunidad. Los salmos dan testimonio de esta realidad como hecho litúrgico y también como realidad familiar e individual. Cuando Cristo ora conscientes de ello sus discípulos con quienes convivió por tres años ellos fueron testigos de cómo solía pasar aun la noche entera en oración. El momento cumbre del diálogo de Cristo con ellos respecto a la oración es sin duda cuando le pidieron que les enseñase a orar y Cristo dio como respuesta la oración más bella, totalmente completa y contundente recitando el Padre nuestro. Aun es pertinente señalar la autenticidad exclusiva en la relación personal entre Dios y cada persona haciendo alusión al comentario de Cristo de encerrarse en la mayor privacidad para dedicar con exclusividad de intención y propósito la acción de orar, exclusivamente orientada al Padre conocedor de nuestra secreta intimidad.

Autentica oración

Soneto

Soy el hijo del hombre y Dios mi Padre
Que en su ser me ha engendrado eternamente,
Me he hecho carne y por eso tengo madre
De divinas entrañas, soy su mente.

A Él le gusta escuchar calladamente
Su silencio, sin perro que le ladre,
Sus oídos al cielo fuertemente
No son grito de un grito que taladre.

Sabemos lo que todos necesitan
Dios es el corazón que ni a Él le cabe,
Aprendan a escuchar de quien lo sabe.

Trabaja el alma orando como el ave
Y humildad si es con fe a Dios le incitan,
Divinas dádivas, ¡se precipitan!

Oro a mi Padre
Su corazón lo sabe,
¡Tomen mi llave!


La obra de Cristo Redentor es su misión cumplida que cristaliza por el Espíritu Consolador que nos santifica y fortalece con la vida divina. No fue suficiente su labor con sus discípulos aun ya resucitado, conviniendo que enviaría de la mansión del Padre, como lo hizo en Pentecostés, el Espíritu de Dios en persona que ratificó y afianzó la obra mesiánica y redentora. El Consolador consuela con la fuerza de Dios, es plenitud que florece en la vida del espíritu con los dones característicos de su acción peculiarmente santificadora. El arrepentimiento es un estado permanente de fidelidad constante que hace posible permanecer en unión con la vida y el amor de Dios. Las obras del Espíritu atestiguan la fe a la que Cristo se refiere diciendo que el que cree en El no muere para siempre.



El Consuelo en Dios

Soneto

Reconozca Señor tu redención,
Dame un corazón limpio como el tuyo
Que humillado, me llene de tu orgullo
Contando con tu eterna salvación.

Que te quiera con todo el corazón
Y amor de Dios lo tome porque es suyo.
Vuelo en pos de paloma con su arrullo
Y divina blancura en su sazón.

La humildad que me exalte en tu victoria,
¡Divina libertad! Mi alma desata
Del pecado y la muerte que me mata.

Resucite feliz por la memoria
De la sangre de Cristo que rescata,
Que por ella, ¡merezca hasta la gloria!

De Dios alivio
El arrepentimiento,
Consuelo eterno.


Si Dios abunda en todo más en amor. Es la energía de su espíritu la del amor que une el universo de su ser y su existencia eterna increada. Amor indefectible y absoluto hace planes que parecen absurdos a la razón humana y tal vez a la mente angelical. El universo íntimo de Dios, la interioridad de la vida divina, la quinta esencia del reino de los cielos su corazón abierto y su mano extendida proyectando en su plan la armonía total del ser y la existencia, parecerían más que incongruentemente imposibles, pero para Dios todo es posible en el amor. La entrega del Creador a la Creación no es un misterio para Dios, solamente es el milagro supremo de su amor. Mayormente abriendo lo más intimo de su morada, las entrañas mismas de su ser divino al misterio del hijo del hombre que por amor es el hijo de Dios. Y más aun todavía la integración en Dios a través suyo, la humanidad eternizada en la gloria, el cuerpo místico de Cristo ideal convertido en realidad perentoria.


Amor de sobra

Soneto

Dios no tiene medida para amar
El cielo entero da y no se espanta,
Es dichoso y feliz, y dando canta
Y en su entrega total, da sin parar.

Tanto amó al mundo que le quiso dar
Abierto el corazón, cual mano santa
Magnánimo entregando a Dios le encanta
Y a su hijo propio aceptó inmolar.

Amor eterno brota de su seno
Y por eso de amor siempre está lleno,
Vida eterna el amor no pierde nada.

Dijo Cristo que solo Dios es bueno,
¡Luz divina, jamás será apagada
Conociendo su eterna llamarada!

Dios llamarada
No pierde nunca nada,
¡Amor de sobra!

La racionalización del amor puede ser el peor enemigo del amor a más del odio. La verdad del amor como sentimiento en el ser humano no es efectivamente amor si no se traduce en realidad operativa
que se hace amor en acción. La filosofía popular define esta realidad filosófica con sentencias populares llenas de sabiduría. Se dice con verdad que obras son amores y no buenas razones y que del dicho al hecho hay mucho trecho. Estas observaciones expresan una realidad que es válida en lo humano como en lo divino. El amor en acción es el criterio práctico y real que caracteriza como verdadero valor lo valioso del amor. El pragmatismo del amor pertenece a su esencia sea divino o humano. A este respecto Cristo define la postura pragmática del ser divino cuando observa y define que en Dios no quien le dice Señor, Señor entrará a su reino, sino el que hace la voluntad de su Padre. Y en la dimensión correlativa en identidad de amor de Dios y amor al prójimo, declara que lo que a los más menesterosos hicisteis conmigo lo hicisteis.



Pragmatismo del amor

Soneto

Si a los demás no amamos a consciencia
Puede ser que tan solo imaginamos
La verdad del amor, que a Dios amamos,
Buenas obras de amor son evidencia.

Y en esto no tolera indiferencia,
Por la gracia de Dios el bien logramos
Si en el prójimo vemos su presencia,
Buenas obras, la fe ante Dios probamos.

El es sin duda la divina fuente
Y quien sirve le sirve como puente,
Servir a los demás, pide en ofrenda.

No se puede evitar sin que le ofenda,
Suministro de Dios para la gente
Amor a Dios y al prójimo, ¡su agenda!

Amar a Dios
Amando a los demás,
¡Acción de fe!



La categoría de rectitud que implica una recta intensión es el factor determinante en el discernimiento entre el bien y el mal de la acción del ser que debe ser responsable en su manera de obrar. La supremacía de Dios como el ser perfecto en todos los órdenes de la existencia en el aspecto del bien moral se caracteriza como patrón y modelo y razón de ser del sentido moral siendo la esencia eminente de la misma bondad que se identifica auténticamente con la rectitud. Es en este contexto en el cual Cristo nos dice que debemos ser perfectos como su Padre es perfecto. El mal moral corrompe y oscurece el corazón y la visión de la rectitud de la conciencia y el sentido pragmático de rectitud. El camino hacia Dios al fin de cuentas debe ser recto, directo, no sinuoso ni torcido, por eso Cristo dijo de sí mismo siendo patrón y modelo del encuentro con Dios que El es el camino, la verdad y la vida. El propósito de su existencia es satisfacer el plan de Dios que es la meta del Dios hombre y nuestra meta.


El camino y la meta
Soneto

No le agrada sinuoso ni torcido
El camino hacia Dios, debe ser recto,
Camino de verdad Cristo ha encendido
La misma rectitud de Dios, perfecto.

Dentro de ti esa luz, andas correcto,
Si te ocurre apagarla, estás perdido,
Ver la meta imposible es en efecto
No encuentras nunca a Dios, desconocido.

Dichoso el corazón si es limpio y puro
Sin tinieblas que oculten las estrellas,
Mirando al sol que alumbra tras del muro.

Gran verdad esos ojos sin querellas
Que de noche y de día ven las huellas,
Mirando en la esperanza el bien seguro.

Cristo el camino,
Corazón limpio y puro
Ve bien la meta.


Ser Padre y ser Maestro son realidades que Cristo enfatizó como autenticidad exclusiva con respecto a su relación filial con su Padre celestial y la legitimidad de su autoridad y capacidad docente con respecto a El mismo. Uno solo es vuestro Padre y uno solo es vuestro maestro apuntó enfáticamente a sus discípulos. La Paternidad de Dios puede ser analizada en el contexto de las escrituras y de la teología. Tratándose de paternidad el concepto humano natural universalmente aceptado en la experiencia humana debe implicar una analogía aplicado a la dimensión divina, tal vez solamente en su modalidad pero no en su esencia relacionada con el hecho de la generación ya sea humana o divina. Cristo mismo distinguía la relación con Dios en contraste entre El que es hijo natural del Padre eterno y sus discípulos que naturalmente no lo eran, sino a diferente nivel y por ello hacía énfasis diciendo vuestro Padre tratándose de la relación con ellos. En cuanto a ser maestro su audiencia lo reconocía como alguien admirable que enseña como quien tiene autoridad y sabiduría impresionablemente inusitada y persuasiva. La simplicidad y la veracidad del Evangelio como anuncio del reino de Dios ratificado como cumplimiento de las proferías, reiterado por sus milagros y sobre todo enfatizando todas sus enseñanzas con el gran milagro de su propia resurrección lo convierten en evidencia de ser maestro único, divino, veraz incomparablemente incontestable. El Evangelio es el mensaje de Dios y Cristo el mensajero que se identifica siendo El mismo mensaje y Evangelio.


Maestro amigo
Soneto

Adoración del alma en Dios rendido
Cristo hombre verdad del Cristianismo,
Visionario de Dios y Dios El mismo
Al cuerpo espiritual místico unido.

La Palabra divina en el oído
Pureza espiritual, no es optimismo
Ser fuente de entender, Dios un abismo
Penetra el corazón pleno sentido.

El único maestro contundente
Evangelio y parábola viviente,
Verdad del hombre y Dios es Cristo amigo.

Maestro solo El, como testigo
Divino ser humano y evidente,
¡Se ha ido con su Padre, aquí conmigo!

Cristo evidente
De la verdad testigo,
Maestro amigo.




La Contrición
Soneto

Mira en Dios infinita su nobleza
Si tu modo de ser es ser culpable,
El perdón mal lo harás, imperdonable
A pesar de ser noble su grandeza.

Es por eso que a Cristo le interesa
Perdonar tu pecado y que inculpable,
Tu inocente limpieza sea admirable
Cual niñez de inocencia, tu pureza.

Levántate al instante de esa cama
Camina al Padre que su Voz te llama,
Hacerlo debe tu arrepentimiento.

Cristo aclara camino y pensamiento
Fe en el alma es de Dios presentimiento,
¡En tus ojos, prendida está esa llama!

La Contrición
Justifica ante Dios,
Te abre sus puertas.



Maestro de Verdad
(Humana y Divina)
Soneto

Maestro de humildad y de paciencia
Al filo su palabra llena de ira,
Condena hipócrita maldad, conspira,
A tal colmo El desborda su impaciencia.

Celoso de su Padre en su presencia
Su amor a la verdad fuego en la pira,
Condena la carroña que transpira
Del sepulcro, destapa la apariencia.

Ira humana y divina la de Cristo
Fuego ardiente también a la sazón,
Atempera el amor su corazón.

Descubre el mismo nido en la traición
Veneno de serpientes, las ha visto
Musitando matarle, ¡lo previsto!

No hipocresía,
Cristo muere y redime
En la verdad.


Cristo cumple su Misión mesiánica y profética entretejiendo en ello una y otra dimensión, la humana y la divina. En la etapa de su vida temporal que precede a la plenitud de su vida gloriosa al consumar su Misión, El padece, sufre, presiente, teme, zozobra en agonía y finalmente muere en la cruz y va la sepultura. El como nadie es humillado y condenado siendo el Hijo de Dios y el más digno, puro y santo de los hombres con la excelencia de Dios, siéndolo El mismo. Por la misma razón es quien ha sido más exaltado en su resurrección compartiendo divinidad y humanidad su alma gloriosa en la plenitud de la gloria de Dios de quien es eterna y plena alegría.


Presentimientos de Cristo

Soneto

Cristo siente y presiente lo que viene
E irá a Jerusalén por la Judea,
Su vida y libertad aun la tiene
Pero va por deber a lo que sea.

La muerte en su resurrección alea
Redime al mundo y su perdón lo obtiene,
El querer de su Padre lo desea
Lo hace suyo a sabiendas cual conviene.

Y el Mesías de Dios cumple sus metas
Predicciones proféticas completas,
Valdrá la pena muerte y agonía.

Al infierno demonios con sus tretas,
Dice y hace cumplida profecía
Ser la gloria de Dios, ¡es su alegría!

Resurrección,
Morir en su agonía
Vale la pena.

Noche de presentación

02/19/10
8.00 P M

Soy un poeta en secreto
De la ciudad de la unidad posible,
Miami donde vivo.
Tierra y cielo
Mar y playa.
La noche de anoche
Ha sido una gran noche
Por los poemas que he oído.
Con razón o sin ella
Ausente de mi tierra
Y México del libro
Yo comparto su ausencia.
Coral Gables,
Books and books,
La Peña en mí
Entre poetas hispanos,
Yo, silenciando sonidos.
Con sabor a hiel
Y con sabor a miel
Siento mi boca.
No pasa el tiempo
Ni tampoco el lugar
Me despierta la noche
Secreto del sueño
El poema escrito
Presente frente a mí
De un futuro tal vez
Editado y leído…
¡Tal vez
Alguna otra vez!

Dos poemas bilingües

Oíd al Hombre,
Es la pregunta de sí y el universo
De Dios eterno y del alma inmortal.

Poema del Hombre
(Hembra y Varón)

Soneto
Puede ser la razón de su existencia
No el viento que se lleva la ceniza,
Espíritu del hombre, su sonrisa
Superior inquietud más que la ciencia.

Todo y nada en su ser y su presencia
Con el alma en la cara dando risa,
Siendo polvo y la tierra que se pisa,
Su poema, gritando en la conciencia.

Es materia del hombre polvo y lodo
Y fórmula del agua de tal modo,
Que es un sueño inmortal haber nacido.

Poema es la ciencia siendo todo
Lo grandioso y pequeño y ya vivido,
Palpita el corazón, ¡Dios en su nido!
Haiku
Ser o no ser
Es la inquietud del hombre,
¡Dios y su nido!


Two bilingual poems

Come hear the man, immortal soul
It is a question within, wondering, about the world and God.

A Poem on Man
(Female and Male)

Sonnet

It is a wonderful thing to be alive,
Might blowing wind would carry human ashes
There is not spirit through the final trashes,
The matter of the soul is laying life.

Smiling face to science passing by
Bank broken is the soul far short in cashes,
It could not go beyond the human passes,
Come, may poetry inspiring bits that strife.

It is the thing of man being on the road
Ephemeral to be on heavy load
It almost made, from mud the final dust.

It does make sense concluding better trust
Beyond what matters science, faith the most,
¡Shall be, Lord, your poetry a secret code!
Haiku
To be or not
The restfulness of man,
Love, God, the nest!



Delicias el Edén

Soneto

La Oda universal, plena alegría
Del poema del ser en cada verso,
Creador de la Creación y el Universo
Coral en plenitud, su sinfonía.

Delicias del Edén de la armonía
En la luz de la piel del viento terso,
Galáctica la brisa sopla el cierzo
La existencia en su ritmo y melodía.

Vivo instrumento la naturaleza
Vibra el alma del hombre y sus sentidos
Paraíso y jardín de los sonidos.

Plenitud que deslumbra la belleza
Los ojos hechizando y los oídos,
¡La perfecta visión de la pureza!

Haiku
Felicidad,
Delicias del Edén
El sumo bien.



Delightful Eden
Sonnet

In the light of the wind a softly blowing
Harmonic delicacies are from Eden,
Symphonic breeze, it is a sound all trough heavens,
Rhythm and charm are galaxies fulfilling.

The Creator on the Creation is always singing
As the wind of the Spirit, perfect seven,
The infinite eternal counts divine eleven
The code of grace and eyes that beauty ever seeing.

Enjoying the Paradise and Eden of the sound
All senses vibrating instrumental nature,
Look at the sounding of human soul, come great adventure.

The very pure and best Creator and creature
Delightful fulfillment with God, all around
The intimacy is the best, ¡experience so profound!

Haiku
Joy and happiness
Delicacies from Eden,
Goodness of God.